Anna Escher von Muralt es una pintura al óleo sobre lienzo, cuyas medidas son 110 cm de alto y 86 cm de ancho. El retrato es de una dama que perteneció a una rica familia de Suiza. Figura femenina sedente, representada casi de cuerpo entero con ropajes de aire clásico, a la moda de finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX. Tiene cruzados los brazos sobre su regazo girando su cabeza hacia la derecha, donde dirige la mirada. Aparece adornada con dos joyas, una cinta de perlas sobre su cabello a modo de diadema realzando el peinado y un brazalete en tonos azules y perlas en la manga derecha. En un lateral de la obra aparece un pedestal, encima del cual, se aprecia un ramo de rosas. En el fondo del cuadro, se contempla un paisaje en el que surge un templo de planta circular que evoca el mundo antiguo. Es una imagen de espíritu neoclásico y concepción burguesa del siglo XVIII.[1]