Anticaída
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Un anticaída o dispositivo anticaída es un sistema de protección contra caídas para detener de forma segura a una persona que ya está cayendo. Es una de varias formas de protección contra caídas, que también incluyen la protección general contra caídas (que impide que las personas entren en una zona con riesgo de caída, por ejemplo, barandillas) y la restricción de caídas (protección personal que impide que las personas que se encuentran en una zona de riesgo de caída se caigan, por ejemplo cuerdas de seguridad).
El término anticaída también se suele emplear para productos contra la caída del cabello,[1] ya sean eficaces en algunos casos, como el minoxidil o la finasterida, o ineficaces (producto milagro).
La Administración de Seguridad y Salud Ocupacional del Departamento de Trabajo de los EE. UU. especifica en el Título 29 del Código de Regulaciones Federales que las personas que trabajan en altura deben estar protegidas contra lesiones por caídas, y que un dispositivo anticaída es una de las varias formas de protegerlas.[2]

Los dispositivos anticaída se dividen en 2 tipos principales: generales, como las redes, y personales, como los cables de seguridad (en inglés, lifelines, literalmente "líneas de vida"). Un sistema personal anticaídas (conocido en inglés por las siglas PFAS) debería incluir 5 componentes (que en inglés empiezan por las letras ABCDE):
- A – Anclaje
- Estructura fija con un conector de anclaje, al que se unen los demás componentes.
- B – Arnés de seguridad
- Un arnés de cuerpo (body) entero usado por el trabajador.
- C – Conector
- Une el arnés al anclaje, como una cuerda adecuada o un cable de acero
- D – Dispositivo de desaceleración
- Absorbe la energía cinética de la persona que cae.
- E – Equipo de emergencia y plan de rescate
- El trabajador que ha caído queda suspendido en el aire por su dispositivo anticaída. Todos los trabajadores deben estar familiarizados con el plan de rescate específico del lugar de trabajo y ser capaces de llevarlo a cabo con seguridad y rapidez. El compañero que ha quedado colgado debe ser rescatado cuanto antes para que no se produzca un trauma por suspensión.
Cada uno de estos elementos es fundamental para la eficacia de un sistema anticaídas. Existen numerosas combinaciones de productos que se utilizan comúnmente para conformar un sistema anticaídas, y cada una debe cumplir con estándares estrictos.[2] [3] El entorno o la aplicación específicos generalmente determinan la combinación o combinaciones más adecuadas.

Para detener una caída de forma controlada, es fundamental que el sistema cuente con suficiente capacidad de absorción de energía. Sin esta capacidad, la caída resultará en que el trabajador, el anclaje o ambos se vean sometidos a intensas fuerzas, lo que puede redundar en graves perjuicios.
Una analogía para esta absorción de energía es considerar la diferencia entre dejar caer un huevo sobre un suelo de piedra o sobre barro blando. Incluso con la misma distancia de caída y el mismo peso del huevo el daño para el huevo en el primer caso será mucho mayor.
El diseño de sistemas anticaídas resulta complejo porque requiere métodos de alta capacidad energética. Por esta razón la mayoría de las piezas y sistemas anticaídas se diseñan según las normas de fuerza contenidas en el apéndice C de la norma federal OSHA 29CFR1910.66, una norma de diseño que considera la energía requerida. Esta norma mitiga los problemas de intercambiabilidad de los EPI (equipo de protección individual o personal), permite su uso generalizado por parte de diseñadores sin experiencia en métodos de alta capacidad energética y limita la fuerza ejercida sobre el trabajador a un nivel que le permita sobrevivir.
Las cargas reales sobre el usuario y el anclaje varían considerablemente según el peso del usuario, la altura de caída, la geometría y el tipo de cuerda. El uso de EPI con absorción de energía, diseñado para el máximo de 1 800 libras (816,5 kilogramos; no es que el trabajador pese eso, sino que, cuando cae, su peso normal de 70-80 kg ejerce en movimiento una fuerza que puede llegar a la que ejercerían 816,5 kg parados), evita la transferencia excesiva de energía al soporte y al usuario. Los diseñadores deben tener en cuenta que los valores de fuerza de la norma se basan en el diseño de sistemas de alta potencia y, por lo tanto, sus valores de fuerza no están necesariamente interrelacionados.
El sistema anticaídas más común es un cable vertical uno de cuyos extremos se conecta a un anclaje superior, mientras que el otro extremo se fija al EPI del usuario, ya sea directamente o mediante una eslinga (maroma con ganchos)[4] amortiguadora.
Los anclajes utilizados están diseñados para 5 000 libras (2 300 kg) de fuerza por usuario. La norma permite que un anclaje se deforme para absorber energía. Los anclajes adhesivos tienen requisitos de diseño más estrictos debido a la pérdida de resistencia por envejecimiento.
La cuerda o cable puede ser de 2 tipos: con cierta elasticidad, para estirarse algo y prolongar la distancia de caída; o sin elasticidad, que no se estira y, por lo tanto, limita la distancia de caída, pero requiere que otros dispositivos absorban la energía de la caída. Es fundamental que el equipo de protección individual (EPI) esté homologado para detener caídas y que, si utiliza una cuerda sin elasticidad, incluya un absorbedor de energía.
Si bien las eslingas con absorbedor de energía soportan más de 5 000 libras (2 300 kg) cuando absorben completamente la energía de una caída, la mayoría limita la carga durante la caída a menos de 1 400 libras (640 kilogramos).
Otro sistema común es un cable con anclaje móvil (HLL por sus siglas en inglés). Este dispositivo permite a los trabajadores desplazarse a lo largo del anclaje, generalmente sin necesidad de desconectar ni fijar los puntos de anclaje.
Normalmente es esencial incluir amortiguadores de impacto en este cable con anclaje móvil, además de los del EPI del trabajador. Sin estos amortiguadores, este cable no puede deformarse significativamente al detener la caída. Debido a la geometría de la tracción a través de este cable, una caída puede generar fuerzas lo suficientemente grandes como para provocar su fallo. Esto puede ocurrir incluso con amortiguadores de impacto en el EPI del trabajador.
La carga y la geometría de este cable horizontal normalmente producen caídas superiores a los 6 pies (1,8 m ) que la norma establece como límite. Esto hace que solo las personas cualificadas definidas por la norma puedan diseñar conjuntos anticaída con anclaje móvil. La consciencia sobre estas debilidades básicas ha dado lugar a que la mayoría de los anclajes temporales para cable horizontal, que consistían en un cable metálico enrollado alrededor de una estructura y cuyos extremos se sujetaban mediante abrazaderas, se hayan sustituido por anclajes fijos o sistemas de cable con anclaje móvil diseñados por personas cualificadas.
Distancia de caída
Para diseñar un sistema anticaída se debe tener en cuenta una distancia máxima de caída. Debe quedar claro que no es la distancia al suelo, sino el recorrido máximo que la persona hace en el aire antes de quedar suspendida de su sistema anticaída. La Administración de Salud y Seguridad Ocupacional (OSHA por sus siglas en inglés) estadounidense limita esta distancia de caída a 6 pies (1,8 metros), salvo si el sistema específico está diseñado por una "persona calificada" que cumpla con los requisitos de OSHA 29CFR1910.66, apéndice c. El usuario tampoco puede caerse de forma que golpee protuberancias o paredes adyacentes durante esa caída de 1,8 m.
La distancia de caída segura depende del factor de caída y del despliegue de los absorbedores de energía. Como regla general, para una caída de factor 2 se requerirá una distancia de caída de aproximadamente 6 m. Esto equivale a 2 pisos de un edificio. Si la altura de caída es menor, el trabajador podría golpear el suelo antes de que actúe su sistema anticaída.
Diseño de sistemas de cable con anclaje móvil
El diseño de un sistema de cable con anclaje móvil (HLL por sus siglas en inglés) es un proceso complejo. El diseñador siempre debe realizar un cálculo de diseño, cuyos resultados deben presentarse en cualquier propuesta y verificarse como aceptables. Se deben verificar las cargas aplicadas a la estructura y la distancia de caída requerida.
Formación en protección contra caídas
En Estados Unidos y otros países los trabajadores expuestos al riesgo de caídas deben recibir formación sobre el uso de equipos de protección contra caídas. Esto está legislado por organizaciones de salud y seguridad ocupacional como OSHA en EE. UU. y por los organismos legislativos provinciales en Canadá. La formación debe incluir instrucción sobre los aspectos teóricos del uso del equipo, así como sobre aspectos prácticos.
Normalmente, un curso de protección contra caídas, a veces llamado detención de caídas, tiene una duración de 8 horas para trabajadores generales, pero puede incluir una capacitación adicional de 8 horas para trabajadores que escalan torres de comunicación o torres de perforación petrolera.[5] La capacitación sobre protección contra caídas incluye información sobre el uso, el mantenimiento, la inspección y los riesgos del uso de equipos de protección contra caídas.[2]