Romako pintó una gran cantidad de escenas de paisajes influenciadas por la escuela de Barbizon, aunque es conocido principalmente por sus retratos y escenas históricas. Sus primeras obras muestran la influencia del realismo Biedermeier, mientras que las últimas están pintadas en un estilo expresionista que perturbó a sus contemporáneos. Pasó más de una década antes de que sus obras fueran reconsideradas y apreciadas. Como influencias, quedó impresionado por el joven Oscar Kokoschka y tuvo una gran influencia en su obra.
Hoy en día Romako es considerado uno de los artistas más interesantes y pioneros de la era “Ringstraßenepoche”, con una intuición visionaria que abrió nuevas posibilidades pictóricas para la interpretación de lo visible. Se considera que cambió, de manera sutil, las formas convencionales de representación, desde un punto de vista de la interpretación psicológica.[3] Su famoso retrato de la emperatriz Elisabeth, que muestra su personalidad excéntrica, fue generalmente rechazado en su momento. Su obra más conocida, el retrato del almirante Wilhelm von Tegetthoff durante la Batalla naval de Lissa, muestra al almirante y algunos marineros sin el heroísmo habitual en el momento en que su barco Ferdinand Max va a embestir a un buque insignia italiano.
A comienzos del siglo XXI, el cuadro de Anton Romako La batalla de Lissa fue seleccionado como motivo para una moneda conmemorativa reciente de 20 euros, siendo acuñada el 15 de septiembre de 2004.
Entre los meses de abril y junio de 2018 se celebró, en el Leopold Museum de Viena, una exposición monográfica de la obra de Romako titulada Anton Romako - Beginn Der Moderne.[4]
La obra de Anton Romako forma parte de colecciones como las que se muestran en la galería del Palacio Belvedere en Viena y en el Leopold Museum de Museumsquartier, donde se incluyen algunas de sus obras más reconocidas como los dos retratos de los impresores Reisser, la condesa Kuefstein, Odiseo y Circe o Niña cruzando un torrente.