Formado con Alonso de Rozas en Medina de Rioseco, en 1680 se trasladó a Oviedo acompañando a su maestro, llamado a trabajar en el desaparecido retablo de San Pelayo el Real.[2] Según Ceán Bermúdez, en Asturias casó con Manuela de la Concha, hija del señor de la casa de Nievares y regidor perpetuo de Villaviciosa.[3] Considerado el más importante imaginero del Principado de Asturias tras Luis Fernández de la Vega, de quien Ceán afirmaba que pudo haber llegado a ser discípulo, la lista de sus obras propocionada por el autor del Diccionario histórico es extensa, pero en gran parte se han perdido durante los sucesos revolucionarios de 1934 y la guerra civil.[4]
De lo documentado, la obra mejor conocida es el retablo de la capilla del rey Casto en la Catedral de Oviedo, por el que en 1719 cobró del cabildo. Con el grupo de la Asunción en el ático, en bulto redondo, y relieves en las calles laterales, destaca en lo arquitectónico la sustitución de las columnas salomónicas por estípites y la proliferación de menuda decoración vegetal.[5] Un Ecce homo a él atribuido y su pareja, la Dolorosa, altorrelieves de busto largo en el museo catedralicio, procedentes de la sacristía del mismo templo, acreditan por otro lado el conocimieto de la obra de Tomás de Sierra en Medina de Rioseco.[4]