En torno a 1923 fundó junto al escultor Clemente Cantos el taller de los Bellos Oficios de Levante en la calle de Corvera.[4] A partir de ese momento empezó a crear figuras de terracota que comercializaba con el sello del taller. Con ello trataba de recuperar artesanías murcianas casi extinguidas y algunas desaparecidas.[5]
Realizó una exposición en Madrid en 1923 que tuvo una repercusión en la prensa de la capital e incluso en la londinense. Destacaron los ingleses diversas obras como 'Jueves Santo', 'Baturra' y 'Maja del Abanico', aunque no eran de temática específicamente murciana.[5]
La obra que realizaron Garrigós y Clemente Cantos eran figuras de terracota de temática costumbrista y huertana así como figuras para belenes. En mayo de 1927 realizó una exposición en la que recogía gran parte de su obra con figuras de Auroros, la Virgen de la Fuensanta, la Milagrosa, el Ángel de la Guarda, diversas figuras de Belén, de Gitanas y la Dama de Jueves Santo. En marzo de ese mismo año realizaron un Cristo de la Humillación que no fue comprendido por el público,[1] quizá porque presentaba un aspecto muy dramático para los gustos del público murciano más acostumbrado a obras más bonitas y que supuso un rechazo de la talla por la Cofradía del Santísimo Cristo del Perdón.[2]
A finales de 1927 el taller sufrió un incendio que supuso una escasa producción en 1928. En 1929 el taller de los Bellos Oficios quedó a cargo de Garrigós ante el abandono de Clemente Cantos que inició una carrera personal. A finales de ese año realizó una exposición en la Galerías de Arte Jorba de Barcelona, que acogió con éxito la obra del taller de los Bellos Oficios. En 1930 ya se trasladó a vivir a Cataluña. realizando una exposición en las Galerías Layetanas en la que destacó la figura del Cristo de la Humillación y fue adquirida por una cofradía de Tarragona, aunque fue destruida en 1936 durante la guerra civil.
En 1932 regresó a Murcia donde trabajó para nuevas escenas para el belén. También crea un relieve de un grupo de Auroros. En 1933 realiza una exposición en la Sociedad Económica de Amigos del País de Cartagena con sus mejores obras que tuvo gran éxito.
El 21 de junio de 1934 hizo una exposición en Alicante con gran éxito que también fue reseñada en la prensa. En estas se destacó el empleo del color y se calificaron sus obras como dotadas de una policromía de tonalidades apagadas. En sus obras idealizaba personas que conocía proporcionando un carácter popular a sus figuras que además tenían un pequeño tamaño, quizá porque comercialmente eran más fáciles de vender.[2]
Durante la guerra civil permaneció en Murcia y tuvo diversos encargos de aspecto político como una alegoría de la república, pero también inició en 1938 una de sus más destacadas obras: el Vía Crucis. Acabada la guerra se impuso un trabajo de tipo religioso principalmente. Así en 1940 realizó un San Antonio, un Niño y una Virgen del Rosario. También hizo figuras del belén.
El 22 de junio de 1946 presentó en una exposición en el Palacio de la Prensa de Madrid sus catorce pasos del Vía Crucis, que supusieron una sorpresa ya que el escultor presentó sus relieves dotados de una sencillez importante y con grupos de personas en composiciones equilibradas y adaptadas al significado religioso. En los años siguientes su trabajo se dirigió a culminar su belén completo y tuvo una buena cantidad de encargos siempre de tipo religioso. Su última obra fue un Cristo Crucificado en madera de casi dos metros de alto.[2]