Fue miembro de la Real Sociedad Española de Física y Química.[2] Así como también el primer titular de la Cátedra de Química en la Facultad de Medicina de la Universidad de Santiago de Compostela, la cual ocupó a raíz de su creación del plan de estudios de 1845, hasta su muerte en 1888.[1]
Para mejorar la calidad de su docencia con respecto a sus alumnos, publica su primer libro Tratado elemental de química, en 1848. En 1857 publica su gran obra en este campo Manual de química general con aplicaciones a la industria y en especial a la agricultura. Estas obras se emplearon como texto oficial en varias universidades españolas durante casi cuarenta años.[3][4]
Fue pionero en España en la obtención de la electricidad mediante un arco voltaico. El 2 de abril de 1851 iluminó el claustro de la universidad. Un año después, el 24 de julio de 1852, coincidiendo con los Fuegos del apóstol, iluminaría el exterior de la Catedral de Santiago. Para producir dicha electricidad se valió de una pila de Bunsen.[5][6]
También investigó la síntesis del cloroformo y éter que permitieron las primeras intervenciones quirúrgicas con anestesia.[7][6]
Además de químico y farmacéutico, fue profesor de Historia Natural[8] y estuvo encargado de la estación meteorológica de Santiago de Compostela.[9]
Descubrió la presencia de ciertos metales en las aguas minerales de Galicia. En 1866 aparece su Tratado práctico de análisis químico de las aguas minerales y potables. Siendo también uno de los iniciadores de la espectroscopia peninsular.[10][6]
Uno de sus hijos fue José Casares Gil, catedrático de análisis químico en la facultad de farmacia de Madrid. Así como también su tataranieto, Juan Casares Long fue rector entre 2010 y 2014 de la Universidad de Santiago de Compostela, al igual que él.[11]