Por herencia recibe una cuantiosa fortuna, que lo llevará a embarcarse en distintas empresas. Algunos estudiosos lo consideran uno de los hombres más ricos en México durante el Porfiriato.[1] La Secretaría de Fomento contrató, en octubre de 1881, a Antonio de Mier y Celis, autorizándolo a que organizara una compañía para la Canalización y Desagüe de la Ciudad y del Valle de México.[2]
El 29 de octubre de 1894 fue designado por el Gobierno de Porfirio Díaz como enviado extraordinario y ministro plenipotenciario ante el gobierno de Marie François Sadi Carnot, donde presentó sus credenciales el 24 de noviembre de 1894, hasta su fallecimiento acaecido en el desempeño de su cargo. Fue delegado de México a la Primera Conferencia de Paz de La Haya en 1899.[4]
↑Canudas, Enrique (2005). Las venas de plata en la historia de México. Tomo II. Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. p.949.
↑Quiroz Ávila, Alberto (2014). Los inicios de una política exterior multilateral. México en las Conferencias de Paz de La Haya de 1899 y 1907. México: SRE.