Aníbal Olivieri
militar argentino
From Wikipedia, the free encyclopedia
Aníbal Osvaldo Olivieri (Ramos Mejía, 16 de julio de 1903-Buenos Aires, 24 de octubre de 1984) fue un oficial naval y diplomático argentino. Se desempeñó como ministro de Marina durante la presidencia de Juan Domingo Perón, entre septiembre de 1951 y junio de 1955, y como representante permanente de Argentina ante las Naciones Unidas entre 1955 y 1956.[1][2][3]
Pedro Eugenio Aramburu (de facto)
| Aníbal Osvaldo Olivieri | ||
|---|---|---|
|
| ||
|
| ||
| Representante permanente de Argentina ante las Naciones Unidas | ||
| 1955-1956 | ||
| Presidente |
Eduardo Lonardi (de facto) Pedro Eugenio Aramburu (de facto) | |
| Predecesor | Juan Isaac Cooke | |
| Sucesor | Mariano José Drago | |
|
| ||
Ministro de Marina de la Nación Argentina | ||
| 29 de septiembre de 1951-17 de junio de 1955 | ||
| Presidente | Juan Domingo Perón | |
| Predecesor | Enrique B. García | |
| Sucesor | Luis J. Cornés | |
|
| ||
| Información personal | ||
| Nacimiento |
16 de julio de 1903 Ramos Mejía (Argentina) | |
| Fallecimiento |
1984 Buenos Aires (Argentina) | |
| Nacionalidad | Argentina | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Militar y diplomático | |
| Rama militar | Armada Argentina | |
| Rango militar | Contraalmirante | |
Durante su gestión ministerial procuró preservar la autonomía profesional y organizativa de la Armada frente a la incorporación de la doctrina justicialista en las Fuerzas Armadas. El politólogo Benjamín García Holgado considera que esa política permitió que numerosos oficiales opositores permanecieran en servicio y alcanzaran cargos desde los cuales desempeñaron funciones relevantes en las sublevaciones militares de junio y septiembre de 1955.[4]
Su actuación durante la sublevación del 16 de junio de 1955 ha sido objeto de interpretaciones contrapuestas. Olivieri afirmó que no había participado en la preparación del levantamiento, aunque, una vez iniciadas las operaciones, comunicó a Perón que se rebelaba contra su autoridad. Algunos estudios han señalado contradicciones entre esa afirmación y las acciones políticas y militares que el propio Olivieri describió en sus memorias durante los meses anteriores.[5]
Carrera naval
Olivieri egresó de la Escuela Naval Militar en 1926 y de la Escuela de Guerra Naval en 1947. Fue profesor en ambos establecimientos y en la Escuela de Mecánica de la Armada, de la que fue director durante 1947. También comandó el rastreador ARA Parker y las cañoneras ARA Rosario y ARA Misiones.[6]
Entre 1948 y 1949 ocupó la Subsecretaría de Marina. Tras la sublevación militar del 28 de septiembre de 1951, Perón lo designó ministro de Marina en reemplazo de Enrique B. García. Asumió el 29 de septiembre de ese año y permaneció en el cargo al comenzar el segundo mandato presidencial, el 4 de junio de 1952.[1][2]
Ministro de Marina
Relación con el gobierno peronista
Olivieri había adherido inicialmente a los principios sociales del peronismo y, según sus propias memorias, se consideraba un defensor de las políticas destinadas a los sectores populares. No obstante, distinguía entre su apoyo al gobierno y la subordinación partidaria de la Armada.[5]
Al asumir el ministerio encontró una fuerza internamente heterogénea. Mientras buena parte de los suboficiales mantenía simpatías por Perón, entre los oficiales existían sectores peronistas, neutrales y opositores. Olivieri sostuvo que los integrantes de la Armada debían obediencia institucional al presidente como comandante en jefe, pero que no debían ser obligados a adherir al partido gobernante.[5]
Durante su gestión se opuso a que la denominada Doctrina Nacional, identificada con la doctrina peronista, fuera incorporada a la enseñanza de los establecimientos navales. De acuerdo con el historiador Isidoro Ruiz Moreno y con testimonios posteriores de Isaac Rojas, Olivieri no ordenó impartir ideología partidaria en la Escuela Naval ni exigió adhesiones políticas a sus subordinados.[5]
También se resistió a los intentos de depurar sistemáticamente a los oficiales considerados opositores. El Tribunal Especial de la Marina conservó en servicio a militares que, pese a sus posiciones contrarias al gobierno, eran considerados profesionalmente valiosos para la institución. Los retiros dispuestos durante su administración alcanzaron tanto a oficiales peronistas como a opositores involucrados en conspiraciones anteriores.[4]
Autonomía de la Armada
Según García Holgado, Olivieri procuró mantener la Armada «al margen de la política» y dirigirla de manera independiente de los intentos de peronización de las Fuerzas Armadas. Rechazó la aplicación discrecional de la Ley Especial de las Fuerzas Armadas, la transferencia de la Prefectura al Ministerio del Interior y las presiones para apartar a todo oficial que no manifestara adhesión al gobierno.[4]
En 1953 constituyó un Alto Comando Naval que incluía a almirantes de posiciones antiperonistas. Varios de los oficiales que conservaron puestos de importancia o continuaron ascendiendo durante su ministerio desempeñaron posteriormente funciones centrales en las sublevaciones de junio y septiembre de 1955.[4]
García Holgado sostiene que esta política fue una condición importante para que se mantuvieran espacios de autonomía organizativa e ideológica dentro de la Armada. Esa autonomía facilitó posteriormente la coordinación entre oficiales opositores y permitió que la fuerza llegara a 1955 con un núcleo antiperonista cohesionado. El autor aclara, no obstante, que la participación de la Armada era una condición necesaria, pero no suficiente, para derrocar al gobierno, ya que los conspiradores necesitaban sumar unidades del Ejército y de la Fuerza Aérea.[4]
La historiadora María Eugenia Santiago matiza la idea de una Armada enteramente antiperonista. A partir de las memorias de Olivieri y de otras fuentes, señala que dentro de la fuerza coexistían posiciones peronistas, antiperonistas y neutrales, y que la oposición institucional se consolidó especialmente a partir de 1954.[5]
Ruptura con Perón y crisis de 1955
La relación entre Olivieri y el gobierno se deterioró durante el conflicto entre Perón y la Iglesia católica, iniciado a fines de 1954. Olivieri, de orientación católica y nacionalista, consideró que las medidas adoptadas contra la Iglesia y la posibilidad de organizar milicias obreras amenazaban el orden institucional y podían conducir a una guerra civil.[4]
En los meses anteriores a junio de 1955 ordenó estudiar planes de contingencia para el empleo de la Armada en caso de una guerra civil. Según sus memorias, también propuso al ministro de Ejército, Franklin Lucero, una intervención de las Fuerzas Armadas destinada a obligar a Perón a modificar el rumbo del gobierno, remover a varios funcionarios y clausurar el Congreso.[5]
Estas acciones han llevado a diferentes autores a cuestionar la versión posterior de Olivieri según la cual desconocía por completo la conspiración que condujo al bombardeo del 16 de junio. Santiago considera que sus memorias, aunque constituyen una fuente relevante, poseen un carácter parcialmente apologético y contienen contradicciones entre su afirmación de no haber preparado una revolución y las medidas que venía adoptando ante la crisis.[5]
Sublevación del 16 de junio
El 16 de junio de 1955, sectores de la Aviación Naval, la Infantería de Marina y la Fuerza Aérea intentaron derrocar y matar a Perón mediante el bombardeo y ametrallamiento de la Plaza de Mayo, la Casa Rosada y otros sectores de la ciudad de Buenos Aires.
Olivieri se encontraba internado en el Hospital Naval Central. En sus memorias sostuvo que no había intervenido en la preparación ni en la conducción del levantamiento. No obstante, una vez iniciadas las operaciones se trasladó al Ministerio de Marina, asumió responsabilidad institucional por las acciones de sus subordinados y comunicó a Perón que se rebelaba contra él.[5]
Tras el fracaso de la sublevación fue detenido, destituido y sometido a un consejo de guerra. El tribunal lo encontró culpable y lo condenó a prisión.[7] Fue reemplazado como ministro por el contraalmirante Luis J. Cornés el 17 de junio de 1955.[2]
Actividad posterior
Después del derrocamiento de Perón por el golpe de Estado de septiembre de 1955, Olivieri fue liberado y reincorporado a la Armada. El gobierno de facto de Eduardo Lonardi lo designó representante permanente de Argentina ante la Organización de las Naciones Unidas, cargo que ejerció entre 1955 y 1956.[7][3]
En 1958 publicó Dos veces rebelde. Memorias del contraalmirante Aníbal Olivieri, julio de 1945-abril de 1957, obra en la que relató su trayectoria dentro del gobierno peronista, la crisis de junio de 1955 y su posterior actividad diplomática.[8]
Falleció en Buenos Aires en 1984. Estuvo casado con María Luisa Ferré.[6]
Obra
- Olivieri, Aníbal Osvaldo (1958). Dos veces rebelde. Memorias del contraalmirante Aníbal Olivieri, julio de 1945-abril de 1957. Buenos Aires: Sigla.