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Aquila (1942)

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El portaaviones Aquila fue el primer portaaviones Italiano durante la Segunda Guerra Mundial, ordenado junto al Sparviero por la Regia Marina luego de la derrota en Matapan el año anterior.

Astillero Cantieri G. Ansaldo, Sestri Ponente, (Génova)
Tipo Transatlántico hasta 1941
portaaviones
Botado 1926
Datos rápidos Banderas, Historial ...
Aquila

El Aquila en La Spezia tras la guerra
Banderas
Bandera de Italia
Historial
Astillero Cantieri G. Ansaldo, Sestri Ponente, (Génova)
Tipo Transatlántico hasta 1941
portaaviones
Operador Regia Marina y Marina Nazionale Repubblicana
Botado 1926
Características generales
Desplazamiento • 23 350 t estándar
• 27 600 t a plena carga
Eslora 211,6 m
Manga 29,4 m
Calado 7,31 m
Blindaje • 600 mm de hormigón en puntos vitales
• 76 mm en tanques de combustible de aviación
• 76 mm en compartimentos de munición
Armamento • 8 cañones de 135 mm
• 132 cañones AA de 20 mm.
Propulsión • 4 turbinas
• 4 hélices
Potencia 151 000 c.v
Velocidad 30 nudos
Autonomía 4150 millas náuticas
Tripulación (estimada) 1165
Tropas 243 (dotación aérea)
Aeronaves 51
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Desarrollo

Doctrina naval italiana

Los almirantes italianos seguían atentamente lo que hacían los británicos, incluido el desarrollo de sus portaviones. La Regia Marina ya en 1915 puso en servicio el Europa, siguiendo el ejemplo del británico Engadine. Este era un buque mercante modificado para servir como buque nodriza de hidroaviones. Todos esos primeros intentos de crear una fuerza aeronaval no tuvieron continuidad en las décadas posteriores.

Durante las décadas de 1920 y 1930, en los círculos militares y políticos italianos se debatió cuál sería el papel de los portaaviones dentro de la flota italiana. La Regia Marina quería el desarrollo de una aviación naval, la construcción de portaaviones y la unificación de las academias aérea y naval. Otros grupos se oponían a esas ideas, sobre todo a la construcción de portaaviones. El principal argumento en contra era el costo y la practicidad. La limitada capacidad industrial, el espacio insuficiente en los astilleros y la falta de dinero impedían a Italia construir el tipo de flota bien equilibrada que imaginaban sus teóricos navales. La prioridad se la llevaban los buques que se consideraban más necesarios en un conflicto futuro con Francia, que carecía de portaviones moderno. Como se pensaba que Francia era el rival más probable mantener una paridad con su flota se volvió una preocupación clave. Mussolini y los almirantes dieron prioridad a la modernización de dos acorazados (Cavour y Cesare en 1933) y la construcción de otros dos nuevos (Vittorio Veneto y Littorio en 1934).

Los almirantes se encontraron con que Benito Mussolini y los pensadores fascistas consideraban que la península itálica y Sicilia o Cerdeña eran un gran portaaviones fijo en medio del Mediterráneo. Fue decisiva la influencia del almirante Domenico Cavagnari, a quien Mussolini designó como Jefe de Estado Mayor de la Armada en 1933, y quien posteriormente ascendió a Secretario de la Marina. Se concluyó que un portaviones era algo innecesario. Si de verdad lo creían o era una justificación para justificar no incurrir en el gasto en un presupuesto que ya estaba apurado nunca se sabrá pero hay que recordar que Italia rivalizaba con Francia, nunca pensó qué se fuera enfrentar a la Royal Navy.

A todo ello se unía la lucha política con la fuerza aérea italiana. Sus generales se negaban a renunciar al monopolio sobre cualquier operación aérea militar. Se negaban a ceder el control de aviones o pilotos a la Regia Marina. La rivalidad institucional y la pésima coordinación entre ambos ejércitos impidieron el desarrollo doctrinal y presupuestario de la aviación embarcada.

Aun así, la Marina Real Italiana realizó varios proyectos teóricos para agregar portaaviones a la flota en la década de 1930. No sé fue más allá de desarrollar un diseño básico para construir un nuevo barco e identificar los buques mercantes que podrían ser candidatos adecuados para la conversión. A mediados de 1940 se preparó un diseño para una simple conversión del Roma en un portaaviones, pero se consideró una prioridad menor y se dejó de lado.

Por tanto cuando Italia entró en guerra la flota dependía de la fuerza aérea para su cobertura. La realidad de la guerra se encontró con retrasos, falta de sincronización y la incapacidad de operar eficazmente lejos de la costa o durante la noche. El efecto fue dejar expuestos a los buques italianos.

Cambio de pensamiento

Fue tras la Batalla del Cabo Matapán, cuando la Regia Marina comprendió la necesidad de tener un portaaviones.

En julio de 1941, el subsecretario de la Armada autorizó la conversión del acorazado Roma a portaaviones, utilizando como base los estudios de diseño realizados antes de la guerra. Pronto el proyecto se volvió mucho más ambicioso y realista, enfocandose en realizar la transformación de un buque civil.

Así, en julio de 1941 fue cursada la orden para transformar los trasatlánticos gemelos de la naviera Navigazione Generale Italiana Roma y Agustus en portaaviones que llevarían los nombres de Aquila y Sparviero. El Aquila sería un portaaviones de escuadra mientras que por razones económicas el Sparviero sería portaaviones de escolta; ninguno de los dos fue terminado. El enfocar el nuevo portaaviones como una conversión de mínimo esfuerzo llevaría a tenerlo operativo en un tiempo mínimo. Sin embargo, los problemas no anticipados y el deseo de lograr la capacidad máxima posible ya que sería su único portaaviones llevaron a entrar en un bucle de nuevas características solicitadas, mayor complejidad y retrasos.

Varios fueron los factores que decidieron a los responsables por este buque:

En primer lugar no era demasiado viejo, pues llevaba 15 años en servicio. Pese a ello, y como los años no pasan en balde ni para los barcos, éste necesitaba de serios trabajos de reparación para poder mantenerse operativo y sobre todo, competitivo. En estas circunstancias el armador no puso demasiados reparos a la hora de ceder el buque para su posterior reconversión.

Otro de los factores que desembocaron en su elección fue que la mayor parte de la estructura interna del mismo precisaba de urgente modernización, por lo que la conversión podría hacerse sin necesidad de desaprovechar material aparentemente útil.

A ello debemos sumar el hecho de que los motores instalados en el Roma no eran los más adecuados para un portaaviones. De modo que todas estas circunstancias permitían la transformación de un casco adecuado, en un tipo de buque diferente, sin desaprovechar ninguno de sus componentes esenciales por cuanto que todos ellos precisaban de reparación o restauración casi completa.

Construcción

Tomada la decisión y cursadas las órdenes oportunas, se procedió de inmediato a su transformación [1] Los trabajos comenzaron a finales de 1941 en los astilleros Ansaldo de Génova.

La transformación debía retirar la superestructura. Posteriormente el diseño preveía un único hangar con dos ascensores y una cubierta de vuelo. El armamento principal se habría ubicado a los lados del castillo de proa, a la altura de la cubierta del hangar, y en la popa. El grupo aéreo estaría compuesto por un máximo de 34 cazas o 16 cazas y 9 torpederos. La planta de propulsión se mantendría sin cambios, los motores diésel alcanzarían una velocidad estimada de 20 nudos.

La parte sumergida, la obra viva, fue modificada instalándose tanques laterales en el mismo para con ello minimizar la estela de la derrota del buque y mejorar con ello el flujo de agua alrededor del casco, el cual fue ensanchado unos 5 metros aproximadamente

Para permitir la ubicación de un hangar interior, capaz de albergar 30 o 40 aviones, así como los sistemas de soporte necesarios, fueron modificados y reorganizados, todos los compartimentos internos.

Había sido construido por Ansaldo en 1926, quien también lo reconvirtió en Génova entre 1941 y 1943, fue rebautizado Aquila (Águila) en febrero de 1942.

Planta motriz

El motor original consistía en cuatro turbinas Parsons que permitían desarrollar una velocidad máxima de 21,5 nudos.

Estas turbinas fueron reemplazadas y en su lugar se instalaron otras cuatro, que habían sido concebidas para su montaje en los Cruceros Ligeros clase Capitani Romani y se encontraban disponibles como consecuencia de la cancelación de la construcción de cuatro de los 12 buques originariamente previstos.

Cada una de las cuatro turbinas con que se dotó al buque desarrollaba una potencia de 50 000 Cv, pero fueron limitadas por razones de equilibrio a un desarrollo máximo de 37 500 Cv. Las hélices fueron igualmente remplazadas por otras especialmente diseñadas para el Portaaviones.

Superestructura

La superestructura del portaaviones una vez desmantelada la cubierta original estaba formada por una isla de varios pisos de altura colocada a mitad de la longitud de eslora, hacia estribor. Tras ella se colocó una enorme chimenea que recogía los gases emanados de los escapes de las calderas.

La cubierta de vuelo era continua, de proa a popa, y aunque era, desde luego una parte integral del casco, estaba sostenida por una especial estructura metálica. Por otra parte en ambos lados de la cubierta se instalaron varios puentes secundarios cuya labor era sostener el armamento del buque y algunos equipos. La cubierta, 211 por 26 metros, no estaba blindada y disponía de dos ascensores, dos catapultas de aire comprimido y cuatro cables de frenado. Alemania cedió a Italia las catapultas del Graf Zeppelin.

Se dispuso también una isla de varios pisos situada a estribor, a mitad de eslora, así como armamento defensivo antiaéreo compuesto por ocho cañones de 135 mm y doce de 65 mm en estructuras auxiliares a ambos lados de la cubierta, más un total de ciento treinta y dos cañones de 20 mm en montajes séxtuples.

El hangar, de 160 por 18 metros, estaba dividido por tres mamparos cortafuegos. La previsión era que 10 aparatos debían estacionarse en la cubierta de vuelo y 26 en el mismo hangar. Dado que no se podía albergar todo el componente aéreo embarcado deseado, 15 aviones irían colgados del techo. Esta disposición no está claro si podría haber causado problemas durante el combate.

Armamento

El armamento del portaaviones se diseñó desde el punto de vista de la defensa antiaérea e incluía 8 cañones de 135/45 y 12 de 65/64, instalados sobre montajes unitarios, y ubicados en salientes a ambos lados de la cubierta. La defensa incluía también 132 ametralladoras de 20/65 en 22 montajes séxtuples; se distribuían a ambos lados de la cubierta y al frente y detrás de la isla.

En lo que a la protección del buque se refiere, era muy limitada, y se centraba exclusivamente en las partes vitales del mismo. La cubierta de vuelo carecía de protección, ni siquiera un cinturón blindado como en la mayoría de sus coetáneos. Solo se instaló una ligera protección blindada para el timón y algunos “bulkheads” estaban llenos de hormigón para mejorar la protección.

Ala aérea

En lugar de seguir el ejemplo de la Royal Navy, con tipos especializados de avión, en el grupo aéreo embarcado se buscó estandarizar en un solo tipo que debería cumplir todos los roles requeridos de un avión de ataque naval. Esto simplificaría el mantenimiento y la capacitación de pilotos navales.

Está idea maximizaría el número de aeronaves que podrían embarcarse (51, incluyenedo las aparcadas en cubierta). Para esta aeronave multiusos se eligió el Reggiane Re.2001, versión de mayor rendimiento basada en el Re.2000. La principal diferencia era uel motor Alfa Romeo RA.1000 RC.41a Monsone V-12 refrigerado por líquido, un Daimler-Benz DB 601 construido bajo licencia. La estructura del ala del Re.2000 se rediseñó para reemplazar los tanques de combustible integrales del ala por tanques de combustible blindados más convencionales, complementados cuando fuera necesario por un gran tanque auxiliar lanzable debajo del fuselaje.

Considerando el prolongado período de entrenamiento que los pilotos navales precisan para certificarse en la maniobra de apontaje se propuso que los aviones embarcados se recuperasen en bases terrestres.

Otros aspectos

Los japoneses participaron y colaboraron con el grupo de diseño y desarrollo italiano para la construcción del Aquila, e incluso es muy probable que pilotos italianos se hubieran adiestrado en portaaviones japoneses, para su posterior destino al Aquila:

El ala de combate con que iba a dotarse al buque se componía de 51 aviones. Ya que el tiempo apremiaba y no podía esperarse a la fabricación de un diseño propio, se optó por el caza Reggiane Re.2001 en su versión OR Serie II al que se le hicieron las mejoras necesarias para su uso en cubierta.

Este era un monoplaza había entrado en servicio en 1941. Equipado con un motor Alfa Romeo RA 1000 41 (Daimler-Benz DB 601 de 1175 Cv, construido bajo licencia), alcanzaba una velocidad máxima de 540 km/h armado con dos ametralladoras de 12,7 mm y otras dos más de 7,7 mm a lo que se sumaba una instalación ventral para llevar una bomba. En la versión naval para el portaaviones se había modificado el tren de aterrizaje, y reforzado a fin de soportar los duros aterrizajes en cubierta dotándosele de un gancho para apontaje.

Al abandonar los alemanes el proyecto Graf Zeppelin Italia compró los bombarderos en picado Stuka navalizados Ju 87C para servir en su portaaviones.

La instalación y ubicación de los 51 aparatos en el buque, constituía un clásico ejemplo del ingenio italiano. Habida cuenta de que en los dos hangares situados bajo cubierta solo se podían alojar 36 aviones (26 y 10 respectivamente), el resto, hasta completar los 51 debían ir colgando del techo, lo cual hubiera comprometido su estabilidad caso de ser atacado con su dotación aérea sin haber despegado.

Estaba prevista la construcción de Re.2001 con alas plegables. De haber conseguido desarrollar este proyecto, el buque hubiera podido alojar un máximo de 66 aviones.

Final del Aquila

En septiembre de 1943, cuando estaba casi totalmente terminado y listo para las primeras pruebas de mar, fue incautado por los alemanes en Génova tras el armisticio. En octubre de 1943 fue parcialmente destrozado e incendiado por bombardeos aliados. En junio de 1944 resultó seriamente dañado por nuevos bombardeos aliados y más tarde, el 19 de abril de 1945 fue hundido como consecuencia de las bombas colocadas por miembros de la resistencia italiana, evitando con ello que los alemanes bloquearan el puerto hundiendo en su entrada el Aquila.

Después de la Segunda Guerra Mundial, el barco fue reflotado y llevado a La Spezia en 1949. La Marina italiana consideró la posibilidad de recuperarlo para el servicio, pero este plan se abandonó y el barco se desguazo en 1952.

Ante los retrasos del proyecto a finales de 1942 se decidió agregar un segundo portaaviones a la flota. Se comenzó la conversión simple prevista para el Aquila en el paquebote Augustus, siguiendo la propuesta original para convertir el Roma. El proyecto tampoco llegó a terminarse.

Notas

Véase también

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