Arquidiócesis de Nápoles
archidiócesis metropolitana católica en Campania, Italia
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La arquidiócesis de Nápoles (en latín: Archidioecesis Neapolitana; en italiano: Arcidiocesi di Napoli) es una circunscripción eclesiástica de la Iglesia católica en Italia. Se trata de una arquidiócesis de la Iglesia latina, sede metropolitana de la provincia eclesiástica de Nápoles. Tiene su sede en la ciudad de Nápoles, en la región de Campania, y su iglesia catedral es la catedral basílica de Santa María Asunta, conocida popularmente como el Duomo de Nápoles. Desde el 12 de diciembre de 2020 su arzobispo es Domenico Battaglia.
| Arquidiócesis de Nápoles | ||
|---|---|---|
| Archidioecesis Neapolitana (en latín) | ||
|
| ||
| Catedral basílica de Santa María Asunta | ||
| Información general | ||
| Iglesia | católica | |
| Iglesia sui iuris | latina | |
| Rito | romano | |
| Sufragánea(s) | ||
| Patronazgo | ||
| Fecha de erección | siglo I (como diócesis) | |
| Elevación a arquidiócesis | inicios del siglo XI | |
| Localización | ||
| Catedral | basílica de Santa María Asunta | |
| Localidad | Nápoles | |
| Región | Campania | |
| País |
| |
| Dirección postal | Largo Donnaregina 22, 80138 Nápoles | |
| Sitio web | www.chiesadinapoli.it | |
|
Localización y extensión de la arquidiócesis | ||
| Jerarquía | ||
| Arzobispo | cardenal Domenico Battaglia | |
| Obispo(s) auxiliar(es) |
| |
| Arzobispo(s) emérito(s) | cardenal Crescenzio Sepe | |
| Estadísticas | ||
| Fuente | Anuario Pontificio de 2024 | |
| Población — Total — Fieles |
(2023) 1 778 000 1 446 000 (81.3%) | |
| Sacerdotes | 751 | |
| Parroquias | 288 | |
| Superficie | 274 km² | |
Según la tradición, la diócesis de Nápoles fue fundada en el siglo I y tuvo como primer obispo a san Aspreno, considerado discípulo de san Pedro. A comienzos del siglo XI fue elevada al rango de arquidiócesis metropolitana. A lo largo de su historia ha desempeñado un papel destacado en la vida religiosa, cultural y social de Nápoles y del sur de Italia.
La arquidiócesis venera especialmente a san Jenaro, patrón principal de la ciudad, cuyo culto constituye una de las manifestaciones religiosas más características de la tradición napolitana. En la actualidad ejerce su jurisdicción sobre la ciudad de Nápoles y diversos municipios de su área metropolitana, agrupando centenares de parroquias, instituciones educativas, obras asistenciales y centros de culto.
Territorio y organización

La arquidiócesis tiene una superficie de 274 km² y extiende su jurisdicción sobre los fieles católicos de rito latino residentes en parte de la región de Campania. Comprende la mayor parte de la comuna de Nápoles —con excepción de los barrios de Fuorigrotta, Bagnoli, Pianura y Soccavo, pertenecientes a la diócesis de Pozzuoli— y los municipios de Afragola, Arzano, Boscotrecase, Calvizzano, Casavatore, Casoria, Cercola, Ercolano, Massa di Somma, Melito di Napoli, Mugnano di Napoli, Pollena Trocchia, Portici, Procida, San Giorgio a Cremano, San Sebastiano al Vesuvio, Torre del Greco, Trecase, Villaricca y Volla, además de partes de Casalnuovo di Napoli, Marano di Napoli y Torre Annunziata.
La sede arquiepiscopal se encuentra en la ciudad de Nápoles, donde se alza la catedral basílica de Santa María Asunta, principal templo de la arquidiócesis. La curia arzobispal tiene su sede en Largo Donnaregina 22.
En 2023 la arquidiócesis contaba con 288 parroquias, una población de 1 778 000 habitantes, de los cuales 1 446 000 eran católicos (81,3 %), y 751 sacerdotes.
Organización territorial
La arquidiócesis se divide en parroquias agrupadas en 13 decanatos:
- Centro histórico
- Sanità
- Quartieri Spagnoli
- Posillipo
- Vomero
- Vasto
- Secondigliano
- Scampia
- Ponticelli
- Marano
- Casoria
- Portici
- Torre del Greco
La actividad pastoral se desarrolla a través de las parroquias, rectorías, comunidades religiosas, centros educativos, instituciones benéficas, asociaciones de fieles y demás organismos dependientes de la arquidiócesis.
Provincia eclesiástica
La arquidiócesis de Nápoles es la sede metropolitana de la provincia eclesiástica homónima. Tiene como sufragáneas a:
Historia

Orígenes y época paleocristiana
Según la tradición eclesiástica, la Iglesia de Nápoles fue fundada en el siglo I por san Aspreno, considerado discípulo de san Pedro y venerado como primer obispo de la ciudad. Sin embargo, las primeras noticias históricamente verificables sobre la comunidad cristiana napolitana se remontan al siglo IV.
El primer obispo documentado históricamente es Fortunato I, mencionado hacia los años 342-344. Durante los siglos IV y V la Iglesia de Nápoles experimentó un importante desarrollo y consolidó su organización episcopal. Casi todos los obispos napolitanos hasta el siglo VI, y algunos del siglo VII, son venerados como santos por la Iglesia católica.
Entre las figuras más destacadas de la antigüedad cristiana napolitana sobresale san Jenaro, mártir de comienzos del siglo IV y posteriormente reconocido como patrón principal de la ciudad. Su culto adquirió gran relevancia en toda la región y continúa siendo uno de los elementos más característicos de la religiosidad napolitana.
Tras el Edicto de Milán de 313 se construyeron los primeros complejos episcopales y basílicas cristianas. Entre ellos destaca la antigua Basílica de Santa Restituta, que constituye el núcleo más antiguo de la actual Catedral de Nápoles.
Edad Media
Durante la Alta Edad Media Nápoles permaneció vinculada políticamente al Imperio bizantino, circunstancia que influyó notablemente en la vida religiosa local. A diferencia de otras regiones bizantinas de Italia, los obispos napolitanos mantuvieron siempre la comunión con la Santa Sede, coexistiendo en la ciudad elementos del rito romano y del rito bizantino.
A comienzos del siglo XI, bajo el episcopado de Sergio II, la diócesis fue elevada a arquidiócesis metropolitana. Desde entonces pasó a encabezar una importante provincia eclesiástica en el sur de Italia.
Durante los períodos normando, suabo y angevino la arquidiócesis desempeñó un papel destacado en la vida política y religiosa del Reino de Sicilia y posteriormente del Reino de Nápoles. A finales del siglo XIII, por iniciativa de Carlos II de Anjou, comenzó la construcción de la actual Catedral de Nápoles, edificada sobre antiguos lugares de culto paleocristianos.
Edad Moderna
Entre 1458 y 1575 la sede arzobispal estuvo ocupada casi ininterrumpidamente por miembros de la familia Carafa, una de las más influyentes del Reino de Nápoles.
La arquidiócesis desempeñó un papel destacado durante la Contrarreforma. Tras el Concilio de Trento, los arzobispos impulsaron la reforma disciplinaria del clero, la mejora de la formación sacerdotal y el fortalecimiento de las instituciones religiosas.
Dos arzobispos de Nápoles fueron elegidos papas: Paulo IV (Giovanni Pietro Carafa) en 1555 e Inocencio XII (Antonio Pignatelli) en 1691.
En 1598 el cardenal Alfonso Gesualdo fundó el Archivo Histórico Diocesano de Nápoles, una de las principales instituciones documentales eclesiásticas del sur de Italia.[1]
Durante los siglos XVII y XVIII la ciudad experimentó un notable crecimiento demográfico y religioso. Se multiplicaron los conventos, hospitales, colegios y fundaciones benéficas, mientras el culto a san Jenaro se consolidaba como una de las principales señas de identidad de la ciudad.
Edad Contemporánea
Las transformaciones políticas derivadas de la ocupación francesa, la restauración borbónica y la unificación italiana tuvieron importantes consecuencias para la Iglesia napolitana. Muchas comunidades religiosas fueron suprimidas y numerosos bienes eclesiásticos pasaron al control estatal.
Del 19 al 22 de noviembre de 1891 Nápoles acogió el primer Congreso Eucarístico Nacional Italiano.
Durante los siglos XIX y XX la arquidiócesis afrontó importantes desafíos relacionados con la urbanización, la industrialización, la emigración y las desigualdades sociales existentes en la ciudad.
Entre los arzobispos más destacados de este período se encuentran los cardenales Alessio Ascalesi, Corrado Ursi, Michele Giordano y Crescenzio Sepe.
Entre 1958 y 1966 la Diócesis de Pozzuoli estuvo unida in persona episcopi a la sede napolitana.
Siglo XXI
El 12 de diciembre de 2020 el papa Francisco nombró arzobispo metropolitano de Nápoles a Domenico Battaglia, anteriormente obispo de Cerreto Sannita-Telese-Sant'Agata de' Goti.
La arquidiócesis continúa desempeñando un papel destacado en la vida religiosa, cultural y social de Nápoles y su área metropolitana.
Gobierno eclesiástico
Como Iglesia particular, la arquidiócesis de Nápoles es gobernada por el arzobispo metropolitano, asistido por los obispos auxiliares, la curia arquidiocesana y los diversos organismos pastorales, administrativos y judiciales que colaboran en la dirección de la circunscripción.
Desde el 12 de diciembre de 2020 el arzobispo metropolitano es Domenico Battaglia, nombrado por el papa Francisco.
Arzobispos de Nápoles
La sede napolitana cuenta con una de las sucesiones episcopales más antiguas de Italia. Según la tradición, el primer obispo fue san Aspreno, considerado discípulo de san Pedro. A lo largo de los siglos la arquidiócesis ha estado gobernada por numerosos prelados que desempeñaron un papel destacado en la historia religiosa y política del sur de Italia.
Entre los arzobispos más relevantes figuran Alfonso Carafa, Alfonso Gesualdo, Alessio Ascalesi, Corrado Ursi, Michele Giordano y Crescenzio Sepe.
Dos arzobispos de Nápoles fueron posteriormente elegidos papas:
- Paulo IV (Giovanni Pietro Carafa), elegido en 1555.
- Inocencio XII (Antonio Pignatelli), elegido en 1691.
Curia arquidiocesana
La curia arquidiocesana es el conjunto de organismos y personas que colaboran con el arzobispo en el gobierno pastoral, administrativo, judicial y económico de la arquidiócesis. Tiene su sede en el palacio arzobispal situado en Largo Donnaregina, junto a la catedral de Nápoles.
Entre sus principales organismos se encuentran la secretaría general, la cancillería, los distintos vicariatos episcopales, el tribunal eclesiástico, los consejos pastorales y económicos, así como las delegaciones encargadas de la catequesis, la liturgia, la educación, la acción caritativa y las comunicaciones sociales.
Obispos auxiliares
Debido a la extensión y complejidad pastoral de la arquidiócesis, el arzobispo es asistido por varios obispos auxiliares.
En la actualidad ejercen este ministerio:
- Francesco Beneduce, S.I., obispo titular de Gaudiaba.
- Michele Autuoro, obispo titular de Curi.
- Gaetano Castello, obispo titular de Nove.
Los obispos auxiliares colaboran con el arzobispo metropolitano en la atención pastoral de los distintos sectores territoriales y ámbitos de actividad de la arquidiócesis.
Patrimonio
La arquidiócesis de Nápoles conserva uno de los conjuntos patrimoniales religiosos, históricos y artísticos más importantes de Italia, resultado de casi dos milenios de historia cristiana. Su territorio alberga numerosas iglesias, basílicas, monasterios, santuarios, instituciones culturales y archivos eclesiásticos de gran relevancia histórica y artística.
Catedral de Nápoles
La sede episcopal de la arquidiócesis es la catedral basílica de Santa María Asunta, conocida popularmente como el Duomo di Napoli. Construida entre finales del siglo XIII y comienzos del XIV por iniciativa de Carlos II de Anjou, constituye el principal templo de la arquidiócesis.
En su interior se conservan importantes testimonios de la historia religiosa de la ciudad, entre ellos la antigua Basílica de Santa Restituta, de origen paleocristiano, y la Capilla del Tesoro de San Jenaro, donde se custodian las reliquias de san Jenaro, patrón de Nápoles.
Basílicas menores



La arquidiócesis cuenta con numerosas basílicas menores reconocidas por la Santa Sede.
Basílicas en la ciudad de Nápoles
- Basílica de Santa Restituta
- Basílica de San Paolo Maggiore
- Basílica de San Pietro ad Aram
- Basílica de la Santissima Annunziata Maggiore
- Basílica de Santa Maria della Sanità
- Pontificia Real Basílica de San Francisco de Paula
- Pontificia Real Basílica de Santiago de los Españoles
- Basílica de Santa Maria del Carmine Maggiore
- Basílica de San Jenaro Extramuros
- Basílica de San Lorenzo Maggiore
- Basílica Santuario del Gesù Vecchio
- Basílica dello Spirito Santo
- Basílica Santuario de Santa Maria della Neve
- Basílica de Santa Clara
- Basílica de la Incoronata Madre del Buon Consiglio
- Basílica de Santa Maria della Pazienza
- Basílica Santuario de Santa Lucia a Mare
Basílicas fuera de Nápoles
- Basílica de Santa María en Pugliano, en Ercolano
- Basílica de San Antonio de Padua, en Afragola
- Basílica de San Mauro Abad, en Casoria
- Basílica de la Santa Cruz, en Torre del Greco
- Basílica de Santa María de la Natividad y San Ciro, en Portici
Santuarios

La arquidiócesis alberga diversos santuarios de especial importancia para la devoción popular.
- Santuario de San Cayetano de Thiene, ubicado en la basílica de San Paolo Maggiore de Nápoles.
- Santuario de Maria Santissima del Buon Consiglio, en Torre del Greco.
- Santuario de San Sebastián Mártir, en San Sebastiano al Vesuvio.
- Santuario de Santa Maria delle Grazie, en Procida.
- Santuario de San Giuseppe, en Procida.
Asimismo, la catedral de Nápoles constituye uno de los principales centros de peregrinación del sur de Italia debido al culto de san Jenaro y a la tradicional ceremonia de la licuefacción de su sangre.
Seminarios
La formación del clero arquidiocesano se desarrolla principalmente en el Seminario arzobispal de Nápoles, institución heredera de la reorganización de los estudios eclesiásticos impulsada tras el Concilio de Trento.
Además de la formación de los candidatos al sacerdocio, el seminario desempeña actividades académicas, culturales y pastorales destinadas a la preparación teológica y espiritual del clero y de los agentes de pastoral de la arquidiócesis.
Nápoles alberga igualmente numerosas casas religiosas, institutos de vida consagrada y centros de estudios eclesiásticos vinculados a distintas congregaciones y órdenes religiosas presentes en la ciudad desde hace siglos.
Museos y archivos
Entre las principales instituciones culturales de la arquidiócesis destacan el Museo del Tesoro de San Jenaro, que conserva numerosas obras de arte y objetos litúrgicos vinculados al culto del santo patrono, y el Archivo Histórico Diocesano de Nápoles, fundado en 1598 por el cardenal Alfonso Gesualdo.
Estos organismos custodian una parte fundamental del patrimonio documental, artístico y religioso de Nápoles y constituyen importantes centros de investigación para el estudio de la historia eclesiástica del sur de Italia.
Culto y religiosidad popular
La arquidiócesis de Nápoles posee una de las tradiciones religiosas más arraigadas de Italia. Las celebraciones litúrgicas, las procesiones, las peregrinaciones, las cofradías y las diversas manifestaciones de religiosidad popular han desempeñado un papel fundamental en la vida espiritual y cultural de la ciudad a lo largo de los siglos.[2]
La devoción popular napolitana se caracteriza por la especial veneración a los santos protectores de la ciudad y por la importancia de las celebraciones vinculadas al calendario litúrgico, particularmente durante la Semana Santa, la Navidad y las festividades patronales.[2]
San Jenaro
San Jenaro (San Gennaro) es el principal patrono de Nápoles y una de las figuras más veneradas del cristianismo italiano.[3] Según la tradición, fue obispo de Benevento y sufrió el martirio durante las persecuciones del emperador Diocleciano a comienzos del siglo IV.
Sus reliquias se conservan en la catedral de Nápoles, concretamente en la Capilla del Tesoro de San Jenaro, construida entre los siglos XVI y XVII y considerada uno de los principales centros de peregrinación de la ciudad.[4]
La devoción al santo está especialmente vinculada al denominado «milagro de la licuefacción de la sangre», ceremonia durante la cual se exhiben dos ampollas que, según la tradición, contienen la sangre del mártir. El fenómeno se conmemora tradicionalmente tres veces al año: el sábado anterior al primer domingo de mayo, el 19 de septiembre —festividad del santo— y el 16 de diciembre, fecha que recuerda la protección atribuida a san Jenaro durante la erupción del Vesubio de 1631.[5]
El culto a san Jenaro constituye uno de los principales elementos de la identidad religiosa y cultural napolitana y ha dado origen a numerosas manifestaciones artísticas, literarias y populares.[6]
Otros santos y patronos
Además de san Jenaro, la arquidiócesis venera a numerosos santos vinculados a la historia de la Iglesia napolitana.
Entre ellos destaca san Aspreno, considerado tradicionalmente el primer obispo de Nápoles y uno de los patronos históricos de la ciudad.[7]
También gozan de especial veneración Agripino de Nápoles, Severo de Nápoles, Atanasio I de Nápoles, Patricia de Costantinopla, Gaudioso de Nápoles, Cayetano de Thiene, Alfonso María de Ligorio y José Moscati, cuyas reliquias o lugares de culto se encuentran en la ciudad o en el territorio arquidiocesano.[2]
La religiosidad popular napolitana se expresa asimismo mediante procesiones, fiestas patronales, peregrinaciones y actividades organizadas por numerosas cofradías y asociaciones religiosas, que continúan desempeñando un papel relevante en la vida social y espiritual de la arquidiócesis.[2]
Estadísticas
Evolución demográfica
Según el Anuario Pontificio, la arquidiócesis de Nápoles ha experimentado importantes variaciones demográficas a lo largo de las últimas décadas. Hasta finales del siglo XX la práctica totalidad de la población del territorio era considerada católica bautizada. Sin embargo, desde comienzos del siglo XXI el porcentaje de católicos respecto a la población total ha disminuido progresivamente debido a los cambios demográficos, sociales y religiosos experimentados en el área metropolitana de Nápoles.
A finales de 2021 la arquidiócesis contaba con 1 425 700 fieles bautizados sobre una población total de 1 751 800 habitantes, equivalentes al 81,4 % de la población. En 2023 los fieles católicos ascendían a 1 446 000 sobre una población total de 1 778 000 habitantes.[8][9]
| Año | Población | Sacerdotes | Católicos por sacerdote |
Diáconos permanentes |
Religiosos | Parroquias y cuasiparroquias | |||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Católicos | Total | % de católicos |
Total | Diocesanos | Regulares | Masculinos | Femeninos | ||||
| 1950 | 1 382 000 | 1 390 000 | 99.4 | 1622 | 912 | 710 | 852 | 690 | 912 | 240 | |
| 1970 | ? | 1 613 351 | ? | 685 | 685 | ? | 286 | ||||
| 1980 | 1 830 000 | 1 840 000 | 99.5 | 925 | 557 | 368 | 1978 | 46 | 749 | 4250 | 287 |
| 1990 | 1 586 000 | 1 616 000 | 98.1 | 1138 | 508 | 630 | 1393 | 97 | 787 | 3100 | 282 |
| 1999 | 1 592 235 | 1 600 000 | 99.5 | 987 | 453 | 534 | 1613 | 159 | 704 | 2300 | 287 |
| 2000 | 1 593 835 | 1 601 600 | 99.5 | 991 | 457 | 534 | 1608 | 175 | 706 | 2305 | 287 |
| 2001 | 1 580 000 | 1 600 000 | 98.8 | 972 | 462 | 510 | 1625 | 175 | 672 | 2300 | 287 |
| 2002 | 1 580 000 | 1 600 000 | 98.8 | 981 | 471 | 510 | 1610 | 175 | 606 | 2300 | 287 |
| 2003 | 1 580 000 | 1 600 000 | 98.8 | 984 | 474 | 510 | 1605 | 175 | 666 | 2010 | 287 |
| 2004 | 1 600 000 | 1 608 000 | 99.5 | 1003 | 453 | 550 | 1595 | 214 | 716 | 2300 | 287 |
| 2013 | 1 715 000 | 1 744 000 | 98.3 | 1053 | 433 | 620 | 1628 | 292 | 1488 | 1925 | 287 |
| 2016 | 1 705 000 | 1 806 000 | 94.4 | 1073 | 454 | 619 | 1589 | 300 | 1461 | 1925 | 288 |
| 2019 | 1 442 850 | 1 772 860 | 81.4 | 1073 | 443 | 630 | 1344 | 326 | 1477 | 1926 | 288 |
| 2021 | 1 425 700 | 1 751 800 | 81.4 | 715 | 427 | 288 | 1993 | 321 | 377 | 1440 | 287 |
| 2023 | 1 446 000 | 1 778 000 | 81.3 | 751 | 421 | 330 | 1925 | 316 | 418 | 1437 | 288 |
| Fuentes: Anuario Pontificio, Catholic-Hierarchy y Cathopedia.[8][9] | |||||||||||
Episcopologio
La tradición de la Iglesia napolitana considera a san Aspreno como primer obispo de Nápoles. La sede cuenta con una de las sucesiones episcopales más antiguas de Italia y ha estado ocupada por numerosas figuras destacadas de la historia eclesiástica.
Hay dos catálogos episcopales napolitanos antiguos que han llegado hasta la actualidad: el Gesta episcoporum Neapolitanorum, datado entre los siglos siglo VIII y siglo IX, y el Catalogus episcoporum Neapolitanorum, del siglo X. Estos catálogos indican la duración del gobierno de cada obispo, aunque no siempre precisan con exactitud las fechas de inicio y final de cada episcopado.[nota 1] Según el historiador Francesco Lanzoni, la autenticidad e integridad del catálogo napolitano no han sido puestas en duda de forma sustancial.[10]
Obispos
Los primeros prelados de la Iglesia napolitana llevaron el título de obispo. Entre ellos destacan:
- san Aspreno, tradicionalmente considerado primer obispo de Nápoles.
- Fortunato I, primer obispo históricamente documentado, mencionado hacia 343-344.
- san Jenaro, mártir y principal patrono de la ciudad.
- san Agripino.
- san Severo.
- san Atanasio I.
Arzobispos
A comienzos del siglo XI, bajo el episcopado de Sergio II, la sede fue elevada al rango de arquidiócesis metropolitana. Desde entonces sus titulares ostentan la dignidad de arzobispos de Nápoles.
Entre los arzobispos más destacados figuran:
- Oliviero Carafa.
- Gian Pietro Carafa, elegido papa con el nombre de Paulo IV en 1555.
- Alfonso Gesualdo.
- Antonio Pignatelli, elegido papa con el nombre de Inocencio XII en 1691.
- Alessio Ascalesi.
- Corrado Ursi.
- Michele Giordano.
- Crescenzio Sepe.
Arzobispos recientes
Los últimos arzobispos de Nápoles han sido:
- Corrado Ursi † (1966-1987)
- Michele Giordano † (1987-2006)
- Crescenzio Sepe (2006-2020)
- Domenico Battaglia, desde el 12 de diciembre de 2020
Notas
- Las fechas tradicionalmente atribuidas a los primeros obispos no son idénticas en todos los autores. Para los primeros siglos suelen preferirse las fechas documentadas por fuentes externas a los catálogos episcopales antiguos.