Ario Dídimo
filósofo estoico del siglo I a. C.
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Biografía
Ario era ciudadano de Alejandría. Se dice que junto con sus dos hijos, Dionisio y Nicanor, instruyó al propio Augusto en filosofía, y que residió durante un tiempo directamente en la casa del emperador.[1][2] Es frecuentemente mencionado por el filósofo Temistio, quien dice que Augusto valoraba a Ario no menos que a Marco Vipsanio Agripa, a quien comúnmente se considera el confidente y mano derecha del emperador (aunque debe mencionarse que Temistio escribió cuatrocientos años después del hecho).[3]Augusto lo estimaba tanto que, después de la conquista de Alejandría, declaró que había salvado la ciudad principalmente por aprecio a Ario.[4][5][6][7]
Según Plutarco, Ario aconsejó a Augusto ejecutar a Cesarión, el hijo de Cleopatra y Julio César, con las palabras «Ouk agathon polukaisarie» («No es bueno tener demasiados césares»), un juego de palabras que aludía a un verso de Homero.[8] Los historiadores modernos no están de acuerdo sobre si esta fue la razón real por la que Augusto perdonó a la ciudad, ya que al mismo tiempo afirmó que también lo hacía para honrar la memoria de Alejandro Magno, por lo que algunos eruditos sugieren que lo hizo para ganarse el favor de la élite de la ciudad.[9][10]
Otras fuentes afirman que Augusto le ofreció el puesto de prefecto o gobernador de Egipto, pero que Ario lo rechazó para ocupar un puesto en la provincia de Sicilia, aunque historiadores modernos tienen algunas dudas sobre esta anécdota (principalmente porque no hay otros ejemplos de alguien a quien Augusto hubiese ofrecido un puesto y aquel lo rechazase). Se ha sugerido que esta historia era propaganda estatal para justificar la expulsión de Ario de la provincia de Egipto por parte de Augusto y la instalación de Cornelio Galo como prefecto.[9]
Dídimo fue sucedido como filósofo personal de Augusto por el filósofo Teón.[2]
Filosofía
Ario Dídimo suele identificarse con el Ario citado extensamente por Estobeo, en cuyas obras se resume la filosofía estoica, peripatética y platónica.[11] Que su nombre completo fue Ario Dídimo lo sabemos por Eusebio, quien cita dos largos pasajes suyos sobre las opiniones estoicas acerca de Dios, la conflagración del Universo y el alma.[12]
Asimismo, sería presumiblemente el Ario cuya vida estaba en la sección final, perdida, del libro VII de las Vidas de Diógenes Laercio.[13] De Quintiliano[14] nos llega que Ario también enseñó o escribió sobre retórica.[15][16][17][18]