Soca (Uruguay)
localidad uruguaya del departamento de Canelones
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Soca, oficialmente llamado Doctor Francisco Soca, es una localidad uruguaya del departamento de Canelones. Es además sede del municipio homónimo.
| Soca | ||
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| Localidad | ||
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Monumento a Artigas en la Plaza Pública de Soca.
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Localización de Soca en Uruguay | ||
| Coordenadas | 34°41′03″S 55°42′07″O | |
| Entidad | Localidad | |
| • País |
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| • Departamento |
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| • Municipio | Soca | |
| Altitud | ||
| • Media | 11 m s. n. m. | |
| Población (2023) | ||
| • Total | 2094[1] hab. | |
| Huso horario | UTC-3 | |
| Código postal | 15600[2] | |
| Prefijo telefónico | +598 4374 | |
Ubicación
La localidad se ubica en la intersección de la antigua ruta 8 con la 35. El arroyo Mosquitos fluye junto a los límites norte y oeste del pueblo.[3] Historia
En 1734 el capitán de mar y guerra José de Villanueva Pico solicitó al subdelegado de tierras de Buenos Aires que se le otorgaran campos realengos en la zona del camino de Montevideo a Maldonado, comprendidos entre los arroyos Solís Chico y Solís Grande, extendiéndose hasta el Potrero del Pan de Azúcar. Estos terrenos eran de gran valor por sus pastos, aguas y montes, idóneos para la cría de ganado. El Cabildo de Montevideo se opuso en un principio a la venta de esas tierras, argumentando que sería preferible que las ocuparan numerosos pobladores y no un solo propietario, dado que además ofrecían resguardo frente a posibles ataques enemigos. Sin embargo, pese a estas objeciones, en 1752 Villanueva Pico adquirió en remate la propiedad por 400 pesos, y el título fue confirmado por el rey en 1754, quedando establecida una gran estancia en la región.
Con el correr de las décadas, aquellas tierras comenzaron a ser arrendadas a vecinos de la campaña. Entre ellos se encontraba Tomás Burgueño, comandante de la guardia de Las Toscas y oficial patriota. Desde 1810 trabajaba esos campos con sementeras y ganados. Durante la aplicación del Reglamento Provisorio de Tierras de 1815, presentó una solicitud como donatario artiguista. El 15 de febrero de 1816, el Cabildo de Montevideo le concedió una suerte de estancia que lindaba con el arroyo Mosquitos y el camino de Maldonado, de legua y media de lado aproximadamente.
Este mismo Tomás Burgueño, padre del futuro fundador del pueblo, acompañó a Artigas en la Emigración del Pueblo Oriental y alcanzó el grado de teniente coronel de caballería. En 1825, fue apresado en la Ciudadela de Montevideo, pero logró evadirse y reincorporarse a las filas libertadoras. Burgueño prestó servicios reconocidos en la campaña de independencia, lo que consolidó su prestigio y el arraigo de su familia en la región. Tras los conflictos del gobierno cisplatino, los donatarios artiguistas conservaron la posesión de estas tierras frente a los reclamos de herederos apoderados de los antiguos propietarios. Así, se consolidó un grupo de familias criadoras y labradoras en la zona de los arroyos Solís y Pan de Azúcar.[4]
Para 1873 ya existían allí unas 16 casas, varias de ellas con comercios y cafés, además de una escuela pública, un comisario y un juez de paz. Incluso se había comenzado la construcción de una iglesia, en torno a la cual se nucleaba la vida de la comunidad.[5] Este proceso de fundación lo podemos enmarcar dentro lo que define Machado (1973) como “política de poblamiento” durante el período de Lorenzo Latorre, se fundaron diversas localidades, entre las cuales se destacan Lascano, Sarandí del Yí, San Jacinto y San Bautista, así como la que nos resulta de particular interés: Santo Tomás de Aquino.[6] Observamos también cómo existe también estación “Mosquitos”, A unos 6 km del pueblo Mosquitos, cuya línea era de ferrocarril Uruguayo del Este la cual comienza a realizarse su construcción en 1874 y se consolida en 1884.[7]
El proceso de fundación comienza en 20 de septiembre de 1877, donde se le exige al gobierno que además de la fundación del pueblo, se realice la obra de construcción de un cementerio. El mismo procede de una donación de tierras del propio Zenon Burgeño, cuya ubicación no ha cambiado desde su fundación, todo este proceso se dio en el marco de correspondencias entre el Zenon Burgueño y el gobierno, al ser limitado el transporte hacia Montevideo, nombrando el mismo un apoderado, es decir una persona física que lo represente y actúe ante terceros, llamado Justo Maeso. El proceso de fundación del camposanto de Santo Tomas de Aquino se llevó a cabo según un sistema de medición basado en la vara, unidad de medida tradicional en esa época. Este lugar presenta características distintivas, ya que, a finales del siglo XIX, se produjo una reconfiguración en la ubicación de los cementerios, los cuales dejaron de situarse en la parte trasera de las iglesias, como era habitual, para establecerse en espacios alejados de las zonas eclesiásticas. Este fenómeno se produjo debido a las condiciones higiénicas prevalentes en la época. Las epidemias, tales como el cólera y la fiebre amarilla, eran recurrentes y causaban importantes riesgos para la salud pública. En este contexto, la ubicación de los cementerios en las proximidades de las áreas urbanas representaba un peligro latente de propagación de enfermedades contagiosas, por lo que resultaba indispensable establecer una separación significativa entre las localidades y los camposantos. Esta distancia se adoptó como medida intentando reducir la posibilidad de contagios y preservar la salud de la población, lo que reflejaba la creciente conciencia sobre la importancia de la higiene pública en un momento de gran vulnerabilidad sanitaria.
En relación con el contexto general, es necesario considerar cómo la primera modernización interactúa con el proceso de fundación de Santo Tomás de Aquino. Según Barrán y Nahum (1967), durante el año 1878, el Jefe político del departamento de canelones M.B.Berro , se comunica con el gobierno central en Montevideo a través de su ministro de Gobierno, comunicando que en la sección de Mosquitos, existe una chacra, que se encontraba rodeada de múltiples estancias. Encontrándose daños a la anteriormente mencionada chacra, específicamente a los animales de la misma.
Informaba el jefe político, que la gran parte de los hacendados de la zona todavía no habían cercado sus campos, siendo informando esto en carta que le mandan al ministro de Gobierno, a lo cual el primero le solicita y consulta al segundo, sobre qué políticas se podrían adoptar.
El ministro derivó esta problemática a la Asociación Rural, la junta directiva se comunicó con el ministro comentándole que la campaña y sus dificultades, las cuales no especifica, habían hecho que los hacendados de Canelones no habían podido cercar sus campos. Argumentando que sería injusto exigirles a los mismos la construcción inmediata de los cercos debido a la situación económica de los mismos al ser los costos del proceso muy elevados.
La junta directiva posteriormente realiza una serie de recomendaciones al gobierno sobre qué hacer con esta particular situación; En primer lugar, las prescripciones del código rural debían cumplirse en áreas con más de 20 familias, con un plazo de seis meses para la construcción de cercos. En segundo lugar, delimitan que en las secciones donde la ganadería es predominante como en Mosquitos, el plazo debía extenderse a un año debido a la falta de familias que labraban las tierras como es requerido en el artículo 268 del Código rural.
Este plazo de un año se volvió una demanda que los hacendados de canelones y el área de mosquitos consideraron razonable. A partir de 1880-1881, el alambrado en las estancias cercanas a las chacras se convirtió en una práctica común, consolidando la explotación agrícola en la región.[8]
En 1890, el gobierno solicitó y obtuvo el permiso de la Asamblea General para la compra de dos puentes que, en ese momento, eran propiedad de privados y se utilizaban como peaje. Estos puentes servían para el paso de jinetes, carros, animales sueltos, ovejas y cerdos. El primero de estos puentes era el puente de Pando, que había sido cedido en 1871 a un particular por un plazo de 30 años. El segundo puente era el puente de Mosquitos, que había sido cedido por un plazo de 40 años, aplicando las mismas tarifas para el paso de los diversos animales mencionados.[9]
Lugares de interés
Un edificio muy singular lo constituye la Capilla de la familia Soca,[10][11] diseñada por el arquitecto español Antoni Bonet i Castellana en 1959[12] en honor de Susana Soca, hija de Francisco Soca fallecida prematuramente.[13]
Población
Según datos del INE del año 2023, Soca contaba con 2094 habitantes.
