Arte Rupestre Gran Mural

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Arte Rupestre Gran Mural, consiste en un arte rupestre con un estilo particular a nivel mundial principalmente por sus grandes dimensiones y altura de los mismos denominado así por Harry W. Crosby, las cuales la gran mayoría son pinturas prehistóricas tanto de seres humanos como de animales, normalmente de tamaño bastante superior que el natural, en las paredes y techos de refugios rocosos naturales en las montañas del norte de Baja California Sur y el sur de Baja California, México, que fue impulsado por Enrique Hambleton Von Borstel para que fuera incluido en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, encontrándose este grupo de monumentos o pinturas monumentales en el sitio denominado Pinturas Rupestres de la Sierra de San Francisco. [1]

Los Grandes Murales de arte rupestre, se localizan en al menos 200 lugares distribuidos en 12,000 kilómetros cuadrados que van desde el Valle de los cirios y la sierra de San Borja, como parte del también están registrados como parte del Arte Rupestre de Baja California al norte del paralelo 28 hasta la de Guadalupe, como parte del arte rupestre en Baja California Sur pasando por las sierras San Francisco, San Juan, en la parte central de la península de Baja California. Al norte y al sur, su lugar lo ocupan otros estilos de arte rupestre menos espectaculares. También en el área de los Grandes Murales se encuentran pictografías y petroglifos pertenecientes a otros estilos.[2]

Los Grandes Murales se encuentran dentro del territorio etnohistórico de los Cochimí, y se los ha vinculado comúnmente con el Complejo o Cultura Comondú, de la prehistoria tardía, aunque los Cochimí negaron a los misioneros jesuitas del siglo XVIII que fueran responsables de las pinturas. Estudios recientes de radiocarbono, tanto en materiales recuperados de depósitos arqueológicos en los abrigos rocosos como en materiales en las propias pinturas, han sugerido que los Grandes Murales pueden tener un rango de tiempo que se remonta a hace 9,000 años como lo es la Cueva del Palmarito y 7,500 la de San Borjita.

Interpretaciones

No existe consenso sobre las motivaciones que llevaron a la pintura de los Grandes Murales. Entre los contextos sugeridos para su producción se encuentran la magia de la caza, la guerra, las huellas de los chamanes, el control del clima y la veneración de los antepasados.

Los registros

La existencia de los Grandes Murales fue advertida por los misioneros jesuitas José Mariano Rotea y Francisco Escalante en el siglo XVIII. En 1728, se fundó por los misioneros jesuitas, la misión de San Ignacio Kaddakaaman, 50 km al sur del área rupestre. En este lugar, al oeste, se localiza un grupo de abrigos con pinturas rupestres denominadas “Cuesta San Pablo I, II, III, y IV”, y la 140 al sureste, la misión de Santa María de Mulegé lo que hace suponer que los religiosos y conquistadores de la Nueva España, ya conocían sobre las pinturas rupestres estilo Gran Mural.

Los primeros estudios científicos fueron realizados entre 1889 y 1913 por un naturalista francés, Léon Diguet.

Erle Stanley Gardner, escritor estadounidense, exploró el área, desde 1948 y hasta 1969 y registró en al menos 9 libros, la península de Baja California y las pinturas rupestres del estilo Gran Mural, quién ya se había equipado para tales efectos y en 1962, se hizo acompañar del arqueólogo de UCLA Clement W. Meighan. Cuando falleció Erle, solicitó que sus cenizas fueron esparcidas en Baja California, y así se hizo.

El periodista mexicano Fernando Jordán y los arqueólogos Barbro Dahlgren y Javier Romero informaron sobre los sitios de los Grandes Murales a principios de la década de 1950.

Los Grandes Murales se hicieron conocidos en Estados Unidos gracias a un artículo de la revista Life de 1962 escrito por el escritor de novelas de misterio Erle Stanley Gardner. Desde entonces, numerosos investigadores han documentado y analizado los lugares.

En 1972, Crosby, fotógrafo norteamericano, recorrió y registró unos 200 sitios, en un área de unos 12,000 km2, junto con el mexicano Enrique Hambleton von Borstel,[3] quienes publicaron 2 libros. Por Crosby “The cave painting of Baja California" en 1975 y “La pintura Rupestre de Baja California” por Enrique Hambleton en 1979. A partir de ahí se detonó el interés nacional e internacional, así como la publicación de información relativa a los sitios.

Eve Ewing ha estado estudiando el arte durante 50 años y ha realizado más de cien viajes para ver las diferentes pinturas. Particularmente notables han sido las extensas contribuciones de Clement W. Meighan, Campbell Grant, Harry W. Crosby, Justin R. Hyland y María de la Luz Gutiérrez.

Estilos

Características

Referencias

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