Asesinato de Jessica Heeringa

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Jessica Lynn Heeringa fue una joven estadounidense de 25 años que desapareció el 26 de abril de 2013 de la estación de servicio Exxon, donde trabajaba en el turno de noche, en el 1196 E Sternberg Rd. de la ciudad de Norton Shores, en el estado de Míchigan. En el momento de su desaparición estaba comprometida y era madre de un niño de tres años. En el lugar del aparente secuestro, los investigadores encontraron el vehículo y la chaqueta de Jessica, así como un paquete de cigarrillos y su bolso, que conservaba todavía dinero. También localizaron gotas de sangre fuera de la estación de servicio,[1][2][3] que el posterior análisis de ADN llegó a una coincidencia positiva con Jessica.[4] Además, se descubrieron partes de un arma de fuego cerca de los rastros de sangre.[5]

En los próximos tres años y medio, un grupo de trabajo de 75 miembros, con 14 divisiones especializadas, tales como aviación, ciencias del comportamiento, servicios técnicos y análisis de inteligencia, de 15 agencias de aplicación de la ley locales, estatales y federales cumplieron con más de 12.000 horas de investigación, llegando a recibirse más de 1.400 llamadas con pistas y consejos de búsqueda para encauzar el caso; se ejecutaron 33 órdenes de búsqueda, 20 rastreos y órdenes para registrar domicilios, 12 búsquedas en tierra y otras 2 búsquedas en lagos.[6]

Aunque nunca se han encontrado los restos de Heeringa, un par de primos suyos fueron juzgados y condenados en relación con su desaparición y presunto asesinato. En septiembre de 2016, un residente del municipio de Muskegon (Míchigan), llamado Jeffrey Willis y de 46 años, fue acusado del secuestro y asesinato de Jessica debido a la evidencia forense combinada con el testimonio de testigos oculares que lo implicaron.[7] Willis fue declarado culpable del secuestro y asesinato de Heeringa, en ausencia del cuerpo, el 16 de mayo de 2018 y sentenciado a cadena perpetua un mes después.[8]

El primo de Willis, Kevin Bluhm, se declaró culpable de mentir a los detectives tanto durante la investigación de Heeringa como durante la de un homicidio en 2014 (por el cual finalmente fue condenado); por este delito, fue sentenciado también a una pena de prisión.[9] El 2 de noviembre de 2017, Willis fue declarado culpable del asesinato en 2014 de Rebekah Sue Bletsch;[10] seis semanas después, recibió la sentencia obligatoria de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.[11] También fue acusado del intento de secuestro de una chica de 16 años en 2016, así como de varios delitos de tenencia de pornografía infantil que se remontan a 2011[3] y fue considerado sospechoso del asesinato sin resolver de una joven de 15 años ocurrido en 1996.[12]

Línea de tiempo

La siguiente línea temporal fue descrita basándose en los testigos presenciales y testimonios policiales realizados durante la investigación y el posterior juicio del caso.

25 de abril de 2013

Una clienta que frecuentaba la estación de servicio ve a Heeringa trabajar hasta altas horas de la noche y le comenta que no debería estar sola a una hora tan tardía y que su novio al menos debería acompañarla. Informaría tiempo más tarde que un hombre escuchó la conversación de las mujeres e intervino diciendo: "Ella también tiene a sus clientes cuidándola", pero Heeringa "sacudió la cabeza y comenzó a temblar... como si un escalofrío le subiera por la columna vertebral o algo así". También llegaría a afirmar que Heeringa "no estaba como siempre, no parecía feliz" y que parecía que "algo estaba mal", por lo que estacionó fuera de la estación hasta que cerró. Ella observó al extraño hombre irse esa noche.[13]

26 de abril de 2013
  • 22:55 horas: Jessica realiza la última operación de su turno antes de proceder al cierre, la venta de un encendedor.[5]
  • 23:00 horas: una gerente de Exxon y su esposo pasan por la gasolinera y se encuentran a un hombre actuando de manera sospechosa; le observan abrir y cerrar repetidamente la puerta trasera de su monovolumen plateado. Luego lo ven alejarse. Más tarde describirán al hombre, su comportamiento y su vehículo a la policía.[6]
  • 23:02-23:05 horas: un Chrysler Town & Country plateado de 2005, coincidente con la descripción de la pareja, es captado por cámaras de vigilancia de otros tres negocios situados cerca de la estación de servicio.[6]
  • 23:10 horas: un hombre se detiene en la estación e intenta repostar; al momento de pagar, al no poder encontrar a Heeringa en ninguna parte de la tienda, llama al 911.[6]
  • 23:25 horas: la policía llega a la estación de servicio. Además de las pertenencias de Heeringa, encuentran accesorios para un arma cerca de un pequeño charco de sangre en el exterior de la gasolinera.[5] Se descarta la posibilidad de un robo tan pronto como se descubre que quedaban más de 400 dólares en efectivo en la billetera de Heeringa y que no faltaba dinero en la máquina registradora de la estación. Aproximadamente una hora después, se manda a una unidad canina a registrar el área inmediata, sin encontrar nada.[6]

Condenados

Aplicación de la Jessica Heeringa Act

Referencias

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