Asesino de los barrancos

From Wikipedia, the free encyclopedia

Apodo "El Jack el Destripador de Almería", "el psicópata del Zapillo"
Nacionalidad Española (presuntamente)
Ocupación Asesino en serie
Área Almería (España)
Asesino de los Barrancos
Información personal
Apodo "El Jack el Destripador de Almería", "el psicópata del Zapillo"
Nacionalidad Española (presuntamente)
Información profesional
Ocupación Asesino en serie
Área Almería (España)
Años activo Entre 1989 y 1996
Información criminal
Cargos criminales Entre 5 y 10 asesinatos

El Asesino de los barrancos[1] es el seudónimo con el que se conoce a un presunto asesino en serie de prostitutas que actuó entre 1989 y 1996 en la provincia de Almería (Andalucía, España). Sus crímenes fueron considerados una imitación u homenaje a Jack el Destripador, asesino británico que actuó exactamente un siglo antes, en 1889.[2]

Su apodo principal se debe a que muchos cuerpos fueron abandonados en barrancos o precipicios almerienses. Nunca fue atrapado.

Entre agosto de 1989 y mediados de la década de 1990, aparecieron en distintos puntos de la provincia de Almería múltiples cadáveres de mujeres jóvenes, dedicadas a la prostitución callejera, con rasgos anatómicos parecidos (normalmente mujeres morenas de baja estatura). Los cadáveres fueron encontrados desnudos o semidesnudos en barrancos, taludes o arcenes de carreteras.

A diferencia del caso británico, la cobertura mediática local fue escasa debido a la minimización de los hechos por parte de las autoridades.

Asesinatos

Si bien no se tiene información concreta acerca de la cantidad de víctimas, se estima que fueron entre cinco y diez. Se cree que el primer asesinato fue el de una mujer de treinta años en Purchena, que mostraba golpes y moratones en cabeza y cuello.[3] Se desconoce su identidad, pues nadie denunció su desaparición, y se pensó que trabajaba en un puticlub.[2] Diez meses después, en un arcén en Vélez-Rubio, fue hallado el cuerpo sin vida de María del Carmen Heredia, de 24 años, por un ganadero al amanecer. La versión oficial de su fallecimiento, expuesta a los medios de comunicación, fue que había sido causada por sobredosis o adulteración de narcóticos, pero la autopsia terminó revelando que fue por estrangulación.[3]

A las tres semanas, apareció Carmen Dolores Sandmeyer en los acantilados del Cañarete (Aguadulce), de una edad similar y con un gran hematoma en el cuello al igual que la anterior.[2] Estos tres crímenes iniciales provocaron miedo entre las compañeras en el sector, quienes decidieron retirarse, mudarse a otras provincias o adoptar medidas de seguridad.

La policía solía desestimar las investigaciones, afirmando que los asesinatos se trataban a meros ajustes de cuentas. A los dos meses de la anterior víctima dos agricultores se encontraron en Punta Etinas el cadáver de una joven en un estado de descomposición avanzado, cuya causa de muerte fue un golpe en la sien. Su identidad también es desconocida, y sólo llevaba un sujetador rojo.[3]

Ya en 1990, fue hallado por un grupo de albañiles el cuerpo desnudo de María Jesús Muñoz "Tamara" en Almerimar, que había sido arrojada desde más de cuarenta metros de altura. El asesino pasó a llamarse popularmente "el psicópata del Zapillo", y la policía comenzó a aceptar la posibilidad de un asesino en serie. Se creyó que se trataba de un hombre blanco de complexión corpulenta, de entre 30 y 45 años y casado. Apenas un año después del asesinato de Muñoz, el cuerpo de María Leal apareció cerca de una playa de Aguadulce, presentando signos de estrangulamiento y con una fractura craneal. La joven de 22 años estaba embarazada de una niña y había sido vista por última vez subiendo a un coche azul oscuro de madrugada. El propietario del coche no pudo ser detenido por falta de pruebas suficientes.[3]

Entre 1992 y 1993, se encontraron dos nuevos cuerpos. Khadija Monsar ("la Katty") , de origen marroquí, fue encontrada semienterrada cerca de unos invernaderos en El Ejido, mientras que Nadia Hach Amar, melillense, apareció desnuda junto a un campo de fútbol en el barrio de Los Ángeles. Ambas murieron estranguladas.[2]

A estas dos víctimas se le sumaron Aurora Amador, de 24 años, que en 1995 apareció estrangulada entre Aguadulce y Almería con un golpe en la cabeza. Finalmente, se cree que el último asesinato fue el de Mónica García, prostituta barcelonesa de cuarenta años cuyo rostro y cráneo aparecieron destrozados por una piedra.

Modus operandi

El asesino seleccionaba y contrataba a prostitutas callejeras jóvenes alrededor de Almería, a las que asesinaba por estrangulamiento o golpes contundentes. Una vez muertas, las trasladaba desde la escena del crimen hasta lugares apartados, dejando consigo a menudo únicamente el sujetador o los zapatos. Las víctimas solían aparecer boca arriba, algunas presentando signos de violencia sexual.[4] Los colores de sus prendas, normalmente rojos o negros, llevó a los investigadores a creer en alguna especie de simbolismo en las muertes.

Sospechosos

Véase también

Referencias

Related Articles

Wikiwand AI