Asilo Santa María de las Nieves (Vitoria)

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El Asilo Santa María de las Nieves (Vitoria) fue un centro asistencial público de beneficencia, dependiente de la Diputación de Álava, inaugurado en 1907 en la ciudad de Vitoria (Álava, País Vasco). Funcionó como asilo provincial, hospicio, residencia para la infancia huérfana o abandonada, hospital psiquiátrico y casa de maternidad para mujeres solteras. El edificio fue proyectado por el arquitecto Fausto Íñiguez de Betolaza.

Contexto histórico-social

Las instituciones asistenciales llamadas asilos, eran centros de beneficencia y atención básica para personas desfavorecidas, como personas ancianas, indigentes o enfermas mentales, niños y niñas huérfanos o expósitos y madres solteras. A lo largo del siglo XIX se establecieron normas que intentaron regular la asistencia a los pobres y articular un sistema de beneficencia gobernado desde la administración pública.[1]

A finales del siglo XX el estado español se limitaba a proporcionar cobertura sanitaria a través de un precario entramado público vinculado al sistema benéfico, a cuyos presupuestos se destinaban fondos muy limitados. El marco legislativo definía la beneficencia como el conjunto de prestaciones que los poderes públicos y los particulares ofrecían a quienes eran incapaces de procurarse la subsistencia. La asistencia médica y hospitalaria gratuita o incluso la posibilidad de recibir una comida caliente diaria permanecían vetadas para la mayor parte de la población que dependía, para subsistir a duras penas, de salarios muy bajos. Aunque en un principio se intentaron centralizar en Madrid, muy pronto las labores asistenciales de carácter benéfico quedaron bajo el liderazgo de los poderes provinciales y locales, diputaciones y ayuntamientos, que contaban en muchos casos con donaciones de particulares adinerados y la colaboración de órdenes religiosas.[2][3]

Vitoria y Álava a comienzos del siglo XX

Históricamente, el problema de la pobreza se había pretendido paliar en Álava con distintos tipos de soluciones que confluyeron en el siglo XIX en la existencia de innumerables acciones de caridad de carácter individual, tanto laicas como religiosas. Poco a poco, la asunción por parte del Estado o de entidades públicas locales de la responsabilidad asistencial a las personas más desfavorecidas propició el asentamiento de la Beneficencia Pública. La Beneficencia Pública tuvo una orientación sanitaria y social que se manifestó en Álava en una profunda diferenciación entre Vitoria y la provincia. En la ciudad existía un verdadero hospital con raíces en la Edad Media, el de Santiago que, a comienzos del siglo XX ya se había transformado de un hospital cuidador a uno curador gracias al desarrollo y la aplicación de la medicina moderna. También existían en la capital varios centros sociales como el hospicio, el asilo de Santa María o la Casa de maternidad.[4] Sin embargo, en la zona rural la asistencia se sostenía en multitud de pequeños centros hospitalarios heredados desde siglos atrás con funciones mixtas entre sanitarias y asilares. Se basaban principalmente en la solidaridad vecinal y, posteriormente, en las subvenciones que la Diputación proporcionaba a quienes acogían a personas necesitadas, fundamentalmente infancia huérfana o abandonada. A partir de datos documentales se conoce la existencia en Álava, desde la Alta Edad Media y hasta 1739, de setenta y seis hospitales, buena parte de ellos ubicados sobre la Ruta Jacobea.[5][6]

Construcción

Ya a finales del siglo XIX, las Juntas Generales de Álava plantearon la necesidad de fundar un asilo benéfico que asistiera a las personas desvalidas y necesitadas de los pueblos de la provincia. En aquellos momentos, una buena parte de la población rural se estaba trasladando a la ciudad de Vitoria en busca de las oportunidades que ofrecía la creciente industrialización de la capital.[7][8]

En 1899, Juan Cano y Aldama, que había sido presidente de la Diputación de Álava y administrador del Banco de España en Vitoria, ofreció a esta institución unos terrenos de su propiedad en los que había residido su recientemente fallecida hermana Nieves. De ella heredaría el nombre el asilo luego construido. El 3 de agosto del mismo año se encargó un primer proyecto a Fausto Íñiguez de Betolaza[9] arquitecto foral entre 1891 a 1914[10] y también arquitecto diocesano.[11] El proyecto finalmente aprobado fue el cuarto de los presentados por Íñiguez de Betolaza,[12] hasta que se adecuó a las posibilidades económicas de la institución foral. El diseño del edificio respondía más a criterios formales de composición que a funcionalidad. Las obras fueron adjudicadas al contratista Esteban Grau Santa María y se inició la construcción en 1902.[13] Tras la bendición de los terrenos por parte del obispo de la ciudad, bajo la primera piedra se depositó un frasco con varios objetos en su interior: las actas fundacionales redactadas por las autoridades, trece monedas de plata del año en curso, el boletín oficial de la provincia, un programa de las fiestas de Vitoria y varios recortes de periódicos.[14]

Puerta del antiguo Asilo de las Nieves en la calle Nieves Cano de Vitoria

Inauguración

La inauguración del llamado Asilo y Manicomio Santa María de las Nieves tuvo lugar el 4 de agosto de 1907 y contó con la presencia del rey Alfonso XIII, la reina Victoria Eugenia de Battenberg, la reina madre María Cristina de Habsburgo y varios ministros del gobierno.[15]

Evolución

Asilo, hospicio, maternidad y manicomio

El objetivo inicial del centro era proporcionar albergue y alimentación a las personas ancianas necesitadas y sustento, educación y techo a la infancia expósita. La sección de manicomio se inauguró en 1910.[15] El primer médico que se hizo cargo de la institución fue Joaquín Echeverría. Posteriormente la junta de gobierno nombró a José Lejarreta Salterain. De 1907 a 1936 la función del establecimiento fue principalmente custodial, aislando a las personas marginadas de la sociedad para su cuidado.[16] Además de la plantilla seglar, las Hijas de la Caridad atendían a huérfanos, enfermos mentales, madres solteras, ancianos desvalidos y cualquiera que requiriera atención.[17][18]

La guerra civil española hizo aumentar la pobreza y el número de personas necesitadas, lo que provocó el hacinamiento en las instalaciones. En 1947 la Diputación realizó diferentes mejoras: reforma de los pabellones, dotación de nuevo mobiliario, acondicionamiento de huerta y jardines, etc. A principios de la década de 1970 se incrementó la plantilla con la contratación de psiquiatras, personal de psicología, trabajo social y auxiliares.[19]

Entrada al moderno aulario de Las Nieves

Comienzo de los cambios

Aunque en 1976 seguían aún en el mismo edificio el hospital psiquiátrico, la residencia geriátrica y la residencia de jóvenes, la residencia infantil se había trasladado anteriormente a otro lugar y la maternidad cerró ese mismo año. Durante la transición democrática se produjeron también cambios económicos y sociales, además de importantes transformaciones en el sistema médico-psiquiátrico. La revolución psiquiátrica empezaba a vislumbrarse y el viejo asilo se vaciaba de los otros colectivos. En 1977 se aprobó en Álava el Plan de Reestructuración Psiquiátrica.[20][21]

Hospital psiquiátrico

Las Nieves se configuró ya en 1977 sólo como hospital psiquiátrico, aunque oficialmente su nombre no se modificó hasta 1983. Progresivamente, fueron llegando nuevos profesionales. En aquellos años, cuatrocientas de las quinientas ochenta y dos camas estaban ocupadas por personas internadas permanentemente. También se produjo en esa época gran número de ingresos motivados por trastornos originados por la adicción a las drogas.[17]

Biblioteca y aulario de la Universidad

Biblioteca del campus de Álava

Con la evolución y modernización de los servicios sociales, el 6 de julio de 1994 se procedió al cierre del Hospital psiquiátrico de Las Nieves ubicado en el edificio de Íñiguez de Betolaza[22] que pronto empezó a deteriorarse rápidamente e incluso sufrió varios incendios. Desde el campus de Álava, ubicado a pocos metros, se solicitó la cesión del inmueble para completar su equipamiento. Finalmente, fueron reformadas por el arquitecto foral José Luis Catón, que las adaptó para que proporcionaran los adecuados servicios docentes, manteniendo la idiosincrasia del edificio. En 2002, después de casi dos años de reformas costeadas entre el Gobierno Vasco, la Diputación Foral de Álava y el Ayuntamiento de Vitoria, los 15000 metros cuadrados del edificio fueron inaugurados como la nueva biblioteca Koldo Mitxelena (con más de 350000 volúmenes) y aulario del campus de Álava de la Universidad del País Vasco.[23][24][25]

Centenario

El 4 de agosto de 2007 se celebró el primer centenario de la fundación del Asilo Santa María de las Nieves. Se inauguró una escultura de Francisco San Miguel[26] en los antiguos jardines de Las Nieves ubicados detrás del campus de Álava (actualmente parque María de Maeztu) y ese mismo año se publicó un libro con la historia de la institución.[27][28]

Descripción

A principios del siglo XX se popularizó la creación de hospitales modulares, en los que diferentes edificios en forma de pabellones, se comunicaban internamente. Esta estructura permitía especializar e independizar los distintos espacios según las funciones a las que se dedicaban.[29]

Vidriera

La construcción original de Íñiguez de Betolaza, una obra de grandes dimensiones con relación a otras levantadas en la ciudad en aquella época, obedecía en su distribución y orden interno a los requerimientos propios del uso al que estaba destinada. Para ello, debía cumplir todas las normas de salubridad, higiene y confort adecuadas a lo que en aquellos momentos se identificaba como un moderno establecimiento sanitario. El conjunto fue una de las propuestas más logradas de la arquitectura ecléctica vitoriana de la segunda mitad del siglo XIX. El arquitecto logró la monumentalidad a partir del manejo de unos pocos recursos: pilastras de orden gigante, división tripartita clásica, balaustres clasicistas, frontón de remate, etc. La cerca que envuelve el edificio responde al mismo criterio[30]

Escalera del edificio

Desde el punto de vista externo, la composición arquitectónica, de ligero gusto francés, se abría hacia la calle Nieves Cano mediante una gran fachada longitudinal de 142 m de largo, con sótano, planta baja y dos alturas. Los materiales utilizados para la construcción fueron piedra en la parte más visible —sillería de arenisca de color grisáceo— ladrillo, estructuras de hierro y madera. Partiendo de un bloque central, se construyeron dos partes diferenciadas unidas mediante galerías y ordenadas conforme a patios con una circulación claustral. En el centro se situaban el pasillo, el vestíbulo y una destacada escalera principal que servía de distribuidor. Todos los elementos constituían una buena muestra de las artes decorativas de aquel momento. En el cuerpo central del edificio destacaba la gran capilla de 18 metros de altura, detrás de cuyo ábside se ubicaban las cocinas y otras dependencias auxiliares. El espacio religioso, que se alteró significativamente en la última reforma para transformarlo en salón de actos, estaba equipado con mobiliario diseñado por el propio arquitecto.[23][30][31]

El edificio en su conjunto contaba con un sistema de construcción mixto, a medio camino entre la tradición y la modernidad propia de los comienzos del siglo XX. Los grandes pabellones permitían el aislamiento de las personas residentes (pacientes, niños, niñas y mujeres) por categorías y sexos.[32] Se procuró dotar al conjunto de las infraestructuras que la modernidad consideraba imprescindibles para el buen funcionamiento de la institución: alcantarillado, calefacción, servicio de agua y electricidad.[30]

Alrededor de las edificaciones se extendía una extensa zona verde con jardines, huerta y arbolado, de la que las personas residentes podían hacer uso. Todo ello estaba vallado por un muro que las aislaba del exterior.[33]

Véase también

Referencias

Bibliografía

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