Atención selectiva

La Atención selectiva es la capacidad cognitiva que nos permite seleccionar aquellos estímulos a los que queremos atender y desechar el resto. La inhibición atencional de los estímulos relevantes es la que la diferencia de otros tipos de atención. Este tipo de atención se ha descrito originalmente en el modelo de Sholberg y Mateer (1987). Sin embargo, el modelo de Posner y Petersen (1990) hace referencia a este tipo de atención. From Wikipedia, the free encyclopedia

La Atención selectiva es la capacidad cognitiva que nos permite seleccionar aquellos estímulos a los que queremos atender y desechar el resto. La inhibición atencional de los estímulos relevantes es la que la diferencia de otros tipos de atención. [1][2] Este tipo de atención se ha descrito originalmente en el modelo de Sholberg y Mateer (1987). Sin embargo, el modelo de Posner y Petersen (1990) hace referencia a este tipo de atención. [3]

Arousal

La atención selectiva se describió como tal en el modelo de atención jerárquica de Sohlberg y Mateer (1987). Se trata de un modelo clínico basado en las observaciones a raíz de estudios experimentales sobre el estudio de la atención en pacientes con daño cerebral. Su principal postulado es que las distintas dimensiones de la atención se organizan de manera jerárquica de tal manera que el funcionamiento de los niveles atencionales superiores (de mayor complejidad) dependen del correcto funcionamiento de los niveles atencionales inferiores (más simples). [1][2]En este modelo, los distintos niveles atencionales son los siguientes:

Es el nivel de atención más básico. Se refiere a la capacidad de estar despierto y mantenerse alerta para poder procesar estímulos y órdenes.[1][2]

Atención focalizada

Es la capacidad para focalizar la atención en un estímulo concreto (visual, auditivo, táctil).[1][2]

Atención sostenida

Es la capacidad para focalizar la atención en un estímulo concreto durante un periodo de tiempo determinado. Se pueden identificar dos componentes en esta dimensión atencional: vigilancia y concentración. La vigilancia se refiere a la capacidad de detección de un estímulo mientras que la concentración se refiere a la capacidad de mantener activa en la mente una información determinada. Para que la atención sostenida se de con éxito, es necesario que la atención focalizada esté preservada.[1][2][3]

Atención selectiva

Se refiere a la capacidad de seleccionar estímulos relevantes y de ignorar aquellos estímulos que son irrelevantes. Esta dimensión atencional supone que se debe desechar aquella información que es irrelevante. Se trata de una dimensión atencional más compleja que las anteriores porque supone un análisis más detallado de las características de los estímulos para poder hacer la selección. Este proceso de selección va a depender de las características de los estímulos, como son su dimensión, su intensidad, el movimiento, la posición, la novedad, la congruencia con el contexto, la valencia emocional, etc.[1][2][3]

Atención alternante

Se refiere a la capacidad de alternar el foco atencional entre dos tareas que requieren demanda cognitiva manteniendo un resultado exitoso en ambas.[1][2]

Atención dividida

Se trata de la dimensión atencional más compleja. Es la capacidad de dividir los recursos atencionales entre dos tareas manteniendo un rendimiento. Se diferencia de la atención alternante en que los recursos atencionales no se centran primero en una tarea y después en otra. En este caso, los recursos atencionales se distribuyen entre las dos tareas de tal manera que se hagan a la vez.[1][2][3]

Modelo de redes atencionales de Posner y Petersen (1990)

Véase también

Referencias

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