El atentado fue ejecutado en dos partes: primero, por la noche, la guerrilla depositó una carga explosiva en el tragante ubicado en el Parque Central, en la esquina de la 6a. calle y 6a. avenida de la zona 1, frente a la esquina donde se localizaba el despacho presidencial dentro del Palacio Nacional.[4] Por la mañana, la guerrilla estacionó un vehículo sobre ese tragante, el cual tenía en su interior una carga mucho mayor; a las 9:35 a. m. detonaron la carga explosiva, la cual provocó la mayoría de las fatalidades, dejando gravemente mutilados los cuerpos de varias víctimas, cuyos restos humanos fueron lanzados en un radio mayor a los 70 metros.[5][6]
A los cinco minutos de haberse producido la explosión se originó el incendio de siete vehículos, expandiéndose y dejando 14 vehículos destruidos y otros 27 con daños.[1] Ningún grupo se adjudicó el coche bomba, pero autoridades señalaron al Ejército Guerrillero de los Pobres y del Partido Guatemalteco del Trabajo de ser responsables del atentado.[2][4] Según autoridades y medios, el coche bomba tuvo como objetivo disuadir a la población de no participar en una movilización masiva convocada por el gobierno del entonces presidente Lucas García.[2][4]
Ese mismo día, se registraron dos explosiones menores en los edificios de la Torre de Tribunales y de Finanzas Públicas, dejando como saldo leves daños materiales.[1]
También cerca del edificio de Prensa Libre también estalló una bomba panfletaría que no dejó daños, en los comunicados señalaba que el estado organizó la marcha anticomunista del día siguiente y que miles de empleados públicos fueron obligados a asistir en contra de su voluntad.[1][4]
Más tarde por la noche se registraron más explosiones en contra de tres empresas de transportes extraurbanos. Los ataques contra las empresas dejaron como saldo un mecánico muerto, cuatro personas heridas y varios vehículos destruidos.[4][2]
«Cadáveres decapitados colgados de las piernas entre los hierros retorcidos de vehículos deshechos, cuerpos informes entre vidrios y fragmentos de ramas de árboles por todos lados se provocó con la explosión terrorista que sacudió el corazón de la ciudad ayer a las 9:35 horas. Reporteros de El Gráfico que pudieron llegar al sitio mismo de la explosión segundos después del terrorífico estallido se encontraron con una escena verdaderamente infernal en la 6a. avenida y 6a. calle convertida en un gigantesco horno. Los reporteros presenciaron, también, el dramático auxilio de los heridos algunos de suma gravedad como un hombre que perdió completamente la pierna izquierda desde el muslo que sólo era jirones de piel.» —Tomado de El Gráfico, 6 de septiembre de 1980 [6] |