Avistamiento de luces de 1492
El avistamiento de luces de 1492 hace referencia a un episodio ocurrido el 11 de octubre de 1492, horas antes de que la expedición de Cristóbal Colón llegara a las costas de la isla caribeña de Guanahani y se produjera el Descubrimiento de América. Las luces fueron vistas por los miembros de la tripulación de La Pinta, que se encontraba más adelantada, así como los de la capitana Santa María y, posiblemente, también por los de La Niña. Este episodio fue reportado en el diario que el propio Colón llevaba, así como en La vida del almirante, obra que publicaría años más tarde su hijo, Hernando Colón. El episodio, descrito en el diario, relata lo siguiente: Se calculó que las doce leguas que la tripulación había recorrido desde las 10 de la noche, con la distancia de las dos leguas fuera de la tierra, corresponden esencialmente a la distancia y la ubicación de Guanahani. Como tal, se presumió que la luz estaba en la isla de San Salvador, lo que fue pensado por Colón. A juzgar por la velocidad de las naves, proporcionada en el diario de a bordo, investigadores posteriores como L. T. Gould suponen que la luz "debe haber estado a unas 35 millas más o menos al este de la tierra, y bien a barlovento".
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El avistamiento de luces de 1492 hace referencia a un episodio ocurrido el 11 de octubre de 1492, horas antes de que la expedición de Cristóbal Colón llegara a las costas de la isla caribeña de Guanahani y se produjera el Descubrimiento de América. Las luces fueron vistas por los miembros de la tripulación de La Pinta, que se encontraba más adelantada, así como los de la capitana Santa María y, posiblemente, también por los de La Niña.[1] Este episodio fue reportado en el diario que el propio Colón[2] llevaba, así como en La vida del almirante, obra que publicaría años más tarde su hijo, Hernando Colón.[1][3]
El episodio, descrito en el diario, relata lo siguiente:
Después del sol puesto, navegó a su primer camino, al oeste. Andarían dos millas cada hora, y hasta dos horas después de medianoche andarían 90 millas, que son 22 leguas y media. Puesto que el almirante a las 10 de la noche, estando en el castillo de popa, vio lumbre, aunque, como fue cosa tan cerrada, que no quiso afirmar que fuese tierra, pero llamó a Pedro Gutiérrez, repostero de estrados del rey, diciéndole que parecía lumbre, que mirase él, y así lo hizo y la vio. Diciéndole también a Rodrigo Sánchez de Segovia, que el rey y la reina enviaban en él por veedor, el cual no vio nada porque no estaban en un lugar donde pudiese ver. Después que el almirante lo dijo, se vio una vez o dos, y era como una candelilla de cera que se alzaba y levantaba, lo cual a pocos pareciera ser indicio de tierra, pero el almirante tuvo por cierto estar junto a la tierra.Diario de a bordo del primer viaje de Cristóbal Colón
Se calculó que las doce leguas que la tripulación había recorrido desde las 10 de la noche, con la distancia de las dos leguas fuera de la tierra, corresponden esencialmente a la distancia y la ubicación de Guanahani.[4] Como tal, se presumió que la luz estaba en la isla de San Salvador, lo que fue pensado por Colón.[4] A juzgar por la velocidad de las naves, proporcionada en el diario de a bordo, investigadores posteriores como L. T. Gould suponen que la luz "debe haber estado a unas 35 millas más o menos al este de la tierra, y bien a barlovento".[5]