Bajalato de Tombuctú
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Vasallo de los sultanatos marroquís (1621-1826)
Estado tributario de los tuaregs (1787-1833)
| Bajalato de Tombuctú | ||||||||||||||||||||||||||||||||||
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Gobernación del Sultanato saadí (1591-1621) Vasallo de los sultanatos marroquís (1621-1826) Estado tributario de los tuaregs (1787-1833) | ||||||||||||||||||||||||||||||||||
| 1591-1833 | ||||||||||||||||||||||||||||||||||
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En amarillo, la extensión del bajalato de Tombuctú.
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| Otros nombres: Bajalato Arma de Tombuctú | ||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Capital | Tombuctú | |||||||||||||||||||||||||||||||||
| Entidad |
Gobernación del Sultanato saadí (1591-1621) Vasallo de los sultanatos marroquís (1621-1826) Estado tributario de los tuaregs (1787-1833) | |||||||||||||||||||||||||||||||||
| Fundación | 1591 | |||||||||||||||||||||||||||||||||
| Desaparición | 1833 | |||||||||||||||||||||||||||||||||
| Historia | ||||||||||||||||||||||||||||||||||
| • 1591 | Conquista saadí de Songhai | |||||||||||||||||||||||||||||||||
| • 1599 | Batalla de Djenné | |||||||||||||||||||||||||||||||||
| • 1833 | Conquista fulani | |||||||||||||||||||||||||||||||||
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El Bajalato de Tombuctú, también conocido en la historiografía española como Bajalato Arma de Tombuctú en referencia al nombre común por el que se conocía a la comunidad andalusí que se asentó en Tombuctú tras la conquista dirigida por Yuder Pachá tras la batalla de Tondibi, los «Arma», que más tarde devendrían en los pueblos arma.[1]
El bajalato fue una entidad muy heterogénea a lo largo de sus algo más de dos siglos de existencia, comenzando como una gobernación sureña fronteriza de la pujante dinastía saadí que tras la conquista llevada a cabo contra el Imperio songhai en busca de las famosas minas de oro de la curva del Níger establecieron el bajalato tras la victoria de Yuder Pachá en Tondibi, batalla que colapsó y acabó con el Imperio africano.[2][3] Para el 30 de mayo de 1591, la fuerza saadí se hizo con Tombuctú, convirtiéndose en la capital del declarado nuevo bajalato. Los primeros años del nuevo bajalato fueron una zona de guerra, siendo saqueadas las ciudades de Tombuctú, Gao y Djenee hasta 1592. Además, si bien la decisiva batalla de Tondibi acabó con la esperanza de una victoria songhai, no acabó con todas las fuerzas de éstos, que guerrearon hasta 1595, año en el que Askia Nuh, el último líder de los songhai ya retirados en el Reino dendi, fue derrotado.[4]
Los nuevos poseedores, se limitaron a establecer casbas y guarniciones permanentes en las poblaciones algo numerosas y cercanas a los puertos rivereños como Djenné, Wandiaka, Koubia, Konna, Sebi, Tendirma, Issafay, Kabara, Tombuctú, Bamba, Bourem, Gao y Kukiya, rechazando la posibilidad de extenderse más allá para no exceder su capacidad y necesidad militar.
En 1599, el mansa Mahmud IV de Malí ve opciones de recrear el antiguo poder songhai y decide atacar el bajalato, produciéndose la batalla de Djenné el 26 de abril de 1599, en la que, al igual que en Tondibi, el uso de arcabuces y pedreros portugueses por parte de las fuerzas saaditas fue decisivo para acabar con la fuerza maliense que sólo iba armada con lazas, arcos y escudos rudimentarios.
Aunque las campañas saaditas en el África Occidental continuaron, tras la muerte en 1603 de Ahmad al-Mansur, Fez no prestó tanta atención a su dominio sureño, acabando en que para 1612, el bajá de Tombuctú fue elegido localmente por los Arma, incluso sin el beneplácito del nuevo sultán, demasiado ocupado en conflictos internos entre Fez y Marrakech para dedicar la atención y preparación logística que suponía controlar un territorio tan al sur del desierto del Sahara. La situación llegó a tal punto que para 1620 el bajalato funcionaba de facto como un estado independiente.
Aun con la situación de práctica independencia, los bajás Arma permanecieron leales a los saaditas. Poco a poco, con los cambios dinásticos el bajalato de Tombuctú se fue alejando más y más de la influencia proveniente de Marruecos, estando más y más inmerso en los devenires del África Occidental. En 1671, el sultán Mulay Al-Rashid de la nueva dinastía alauí, que había recuperado la política de expansión por el Sahara aunque más enfocado hacia Mauritania, decidió marchar a Tombuctú, donde fue recibido por los bajás Arma con un protocolo formal y promesas de vasallización.
En la primera mitad del siglo XVIII, varias misiones reales marroquís visitarían Tombuctú y explorarían la región. Para la segunda mitad del siglo, el bajalato sufrió contantes razias e invasiones tuaregs, los bajás Arma convencieron al sultán Sidi Mohammed III de la idoneidad de defender mejor el bajalato para reactivar el comercio en el nodo del Sahara. El sultán recuperó protocolariamente la referencia de sus títulos terminados como «Soberano de Gao y Guinea», pero no se envío una fuerza a defender el bajalato que entre 1770 y 1787 vio saqueadas todas sus plazas fuertes hasta que en 1787 los tuaregs tomaron la capital, Tombuctú, exigiendo desde entonces un tributo formal al bajalato.[5]
Con el comienzo del siglo XIX, el bajalato quedó encuadrado en la zona de expansión del Califato de Hamdullahi, un imperio surgido tras la victoria fulani en la Yihad fulani que buscó entonces establecerse como un gran imperio africano a imitación de los antiguos imperios songhai y mali. En 1825 tomaron Tombuctú, quedando otros reductos de los antiguos bajás y poderes locales alineados con los tuaregs repartidos por el territorio que unos años después, en 1833, ante la imposibilidad de recuperar un poder centralizado se disgregaron siendo absorbidos por otras entidades.