En artillería, la bala encadenada es un tipo de munición naval obsoleta formada por dos bolas de cañón subcalibradas, o las mitades de una, unidas por una cadena. La palanqueta es similar, pero están unidas por una barra maciza. Fueron empleadas en la guerra naval durante la era de los navíos de vela y los cañones de avancarga para derribar mástiles, o para cortar los obenques y otros aparejos de un barco.
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Al ser disparada, tras salir del cañón, los componentes de la bala revolotean en el aire y la cadena que los une se despliega. En el pasado, hasta 3 m de cadena podían atravesar el blanco. Sin embargo, el revoloteo hacía que tanto las balas encadenadas como las palanquetas sean menos precisas, por lo que eran empleadas a corto alcance.[2]
La utilidad militar de la bala encadenada cesó cuando los navíos de vela con casco de madera fueron reemplazados por navíos de vapor blindados en las armadas, así como por barcos mercantes de vapor que no tenían aparejos que sirviesen como blanco para las balas encadenadas. Además, el cambio del armamento naval de los cañones de avancarga con ánima lisa a los cañones de retrocarga con ánima rayada redujo la producción de nuevas balas encadenadas; la cadena dañaría el ánima de los cañones (reduciendo su alcance máximo, así como su alcance efectivo al reducir su precisión), mientras que los nuevos cañones de retrocarga y sus municiones estaban pensados para ser efectivos contra navíos blindados, así como navíos de vela.
En la actualidad, su efecto es replicado en escopetas con el uso de cartuchos bolo, dos proyectiles unidos por un alambre fuerte. Estos cartuchos están prohibidos en varias jurisdicciones, incluyendo Florida[8] e Illinois.[9]