Cuenta con un hotel de cuatro estrellas, en el que se reparten ochenta y dos habitaciones, cinco salones, restaurantes, bodega, cafetería, biblioteca, sala de juegos infantil, piscina exterior, pista de paddle, jardines privados y el área de balneario, donde se aplican las técnicas termales con sus aguas. El agua de las instalaciones está declara de utilidad pública, definida y catalogada como agua hipotermal de mineralización fuerte, clorurada sódica y flourad, y su temperatura de surgencia es 22°.
En el claustro del convento se encuentran las piscinas termales y sobre la cocina de las monjas bernardas está el circuito de contrastes o patio mudéjar, recreación del patio interior del convento de las Claras de Tordesillas.
El espacio termal del balneario lo componen 2000 m² con piscinas activas con camas de burbujas, asientos de hidromasaje, cuellos de cisne, chorros verticales, chorros de hidromasaje y relajantes en serie, cortinas y cañones de agua, diferentes jacuzzis y amplias zonas de reposo. Cuenta también con cabinas para la aplicación de tratamientos personalizados y especializados en reumatología, traumatología, aparato respiratorio, recuperación funcional, dermatología, lodo y baños de hidromasaje entre otros.