Balsa de Siecha

figura votiva de orfebrería muisca From Wikipedia, the free encyclopedia

Balsa de Siecha es el nombre dado a una figura votiva de orfebrería atribuida a la cultura muisca, descubierta en 1856 en una de las lagunas de Siecha, en el altiplano cundiboyacense de Colombia. La pieza se asoció en fuentes posteriores con las prácticas rituales descritas en las crónicas relacionadas con la leyenda de El Dorado. La figura desapareció tras su traslado al extranjero y no se conserva en colecciones públicas accesibles.[1]

Autor Muiscas
Creación Entre 600 y 1600 d. C.
Ubicación Perdida, probablemente en Mar de Frisia
Alemania Alemania
Datos rápidos Autor, Creación ...
Balsa Siecha
Autor Muiscas
Creación Entre 600 y 1600 d. C.
Ubicación Perdida, probablemente en Mar de Frisia
Alemania Alemania
Estilo Orfebrería precolombina
Material Oro y cobre
Dimensiones 17 cm de diámetro y 7 de altura Peso 162 gramos
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Descubrimiento y destino

En 1856, dos hermanos —Joaquín y Bernardino Tovar— realizaron trabajos de desagüe en una de las lagunas de Siecha, donde hallaron una figura de oro en forma de embarcación votiva. Este objeto fue recogido y posteriormente publicado por el médico e historiador Liborio Zerda en su obra El Dorado (1883), donde lo interpretó en relación con las ceremonias narradas en las crónicas sobre los muiscas.[2]

La pieza fue adquirida por un coleccionista y luego por el diplomático Salomón Koppel, quien la vendió a un museo en Alemania en el siglo XIX. Durante el traslado por vía marítima al puerto de Bremen, la figura se perdió como consecuencia de un incendio en el depósito donde se encontraba durante los trámites de aduana.[2]

Relación con El Dorado

La figura de la Balsa de Siecha fue interpretada por estudiosos del siglo XIX como una representación de la ceremonia descrita en las primeras crónicas españolas en la región de los muiscas, en la que un cacique cubierto de polvo de oro realizaba ofrendas en una laguna sagrada. Esta conexión influyó en la construcción de la leyenda de El Dorado en Europa y América durante el periodo colonial y posteriores siglos.[3]

Investigaciones arqueológicas posteriores han matizado estas interpretaciones, señalando que, aunque estas figuras están asociadas con prácticas rituales **de ofrenda al agua**, los detalles concretos de las ceremonias descritas por cronistas pueden no coincidir directamente con el significado simbólico original de los objetos votivos muiscas.[4]

Relación con la Balsa Muisca

Un objeto relacionado, conocido como la Balsa muisca, fue hallado en 1969 en una cueva en el municipio de Pasca, Cundinamarca. Esta figura votiva, elaborada en oro y aleación mediante la técnica de cera perdida, se conserva actualmente en el Museo del Oro en Bogotá.[5]

Aunque ambas piezas han sido interpretadas como representaciones de embarcaciones ceremoniales muiscas, la Balsa muisca de Pasca es la única que permanece físicamente accesible para estudio y exhibición pública.[5]

Importancia

La Balsa de Siecha es significativa en la historia de la arqueología y la comprensión de las culturas precolombinas del altiplano cundiboyacense, ya que fue uno de los primeros objetos votivos asociados a las prácticas rituales muiscas que atrajo la atención de investigadores europeos y americanos. Su relato histórico contribuyó a consolidar el interés académico en los rituales de ofrenda en lagunas y su posible relación con la leyenda de El Dorado.[6]

Véase también

Referencias

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