La Casa del Torno, ubicada en la calle 8 norte 414, era una sencilla construcción del siglo XVII que se encontraba en una pequeña plazuela llamaba de los "tornos" o del "factor". "En la casa y en los terrenos aledaños se localizaba un rastro de carneros, aprovechando que en ese entonces pasaba a un lado el río San Francisco".[2] Durante este siglo, también se le conocía como Rastros de Carnero,[3] "ya que para 1621 se destinaron dos manzanas para matadero, en sustitución del matadero que hasta 1599 se ubicaba en las calles de Calavera y Libertad".[4] Tenía una ubicación importante, puesto que se encontraba en el punto donde se conectaba a la traza española con el convento de San Francisco, en donde se encontraban los llamados barrios de naturales. Durante el siglo XIX, con en nacimiento de otros rastros en la ciudad, la Casa del Torno y su plazuela fueron convertidos en un conjunto de obrajes de hilados y productos textiles. Debido a su cercanía con el mercado El Parián, que funcionaba como un lugar de abasto para la ciudad, junto con otros dos mercados; las clases cercanas al torno fueron aprovechadas como mesones o casas-habitación. Fue declarada Patrimonio Histórico por el INAH en 1987.
Cabe mencionar que el nombre de "Los Tornos" tiene su relación con el tipo de obrajes que, como ya se mencionó, existieron: tornos de hilar (posiblemente de lana, de las fábricas de Francisco Puig, en las proximidades). Desde 1869 se le conoce a la calle en donde está ubicada "Calle de los Tornos"; aunque hay documentos y mapas que también la nombran como "Calle y Plazuela del Factor[5]". Hubo un tiempo en que también se le denominó Parían de los Tornos, y en las cuadras aledañas "se asentaba casi toda la población de hilanderas de la ciudad, de los 33 tornos que entonces había".[4]
A partir del Proyecto Paseo de San Francisco (1994), se destruyó su patio para construir el puente que unió el Barrio del Artista con el Centro de Convenciones ubicado en Paseo de San Francisco. En 2012, durante de la administración del gobernador Rafael Moreno Valle, a pesar de la declaración y protección por acuerdos internacionales como patrimonio de la ciudad, se ordenó su demolición para edificar una de las cinco torres por las que pasaría el teleférico. Según testimonios de vecinos y trabajadores del lugar, "se excavó a una profundidad de más de seis metros para cimentar la torre de concreto".[2]