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Asedio de Isfahán

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El asedio de Isfahán fue un enfrentamiento militar librado el 28 de agosto de 1228 entre las fuerzas del sah jorezmita Yalal ad-Din Mangburni y las del Imperio mongol. El resultado del combate no está claro, la crónica de Ibn al-Athir describe dos enfrentamientos, el primero finalizó con una victoria mongola y el segundo con una contundente victoria jorezmita, mientras que el texto de Nasawi menciona una clara victoria mongola.

Fecha 28 de agosto de 1228[1]
Lugar Cerca de Isfahán, actual Irán[2]
Resultado Disputado
Datos rápidos Fecha, Lugar ...
Asedio de Isfahán
Parte de la conquista mongola de Persia

Mapa del Imperio jorezmita. En rosado los territorios perdidos tras la invasión mongola de Corasmia. En café los dominios que mantuvo Yalal ad-Din y en gris los territorios georgianos que conquistó.
Fecha 28 de agosto de 1228[1]
Lugar Cerca de Isfahán, actual Irán[2]
Resultado Disputado
Combatientes
Imperio jorezmita Imperio mongol
Comandantes
Yalal ad-Din Mangburni Bayichu Noyan, Taynal Noyan, Naku Noyan, Asan Tugan Noyan, Yatmas Noyan y Yasa'ur Noyan[3]
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Antecedentes

En junio de 1226, Hayib Barak (Baraq o Burak) se rebeló en Djumada contra los corasmios, por lo que se envió al príncipe Giyas ad-Din Pir Sah con 6000 hombres a asediarlo y someterlo.[4] En 1227, el sah jorezmita Yalal ad-Din Mingburnu estaba en Tabriz[5] cuando le llegaron informes de que los mongoles planeaban cruzar el río Amu Daria y entrar en el Gran Jorasán. Sus comandantes eran los generales Bayichu Noyan, Taynal Noyan, Naku Noyan, Asan Tugan Noyan, Yatmas Noyan, Yasa'ur Noyan y otros. El monarca corasmio fue a enfrentarlos con un «mar de hombres armados».[3]

Durante 1227-1228, el príncipe Giyas, medio hermano del sah, y varios emires empezaron a conspirar contra su monarca aprovechando que estaba distraído con los mongoles, quienes avanzaron hasta Ray y se dieron varias batallas muy disputas,[6] y cada vez que el sah era vencido, se reorganizaba y volvía a enfrentarlos hasta vencer.[7] Se quedó en el área entre Ray e Isfahán. Salghur Sah,[8] hijo y sucesor del recién fallecido atabeg de Fars,[2] Muzaffar ad-Din Sa'd ibn Dakalâ,[9] acudió a ayudarlo.[2] Al llegar a Isfahán, envió una vanguardia de 4000 guerreros a Ray y Damghan, pero esta tropa se reunió con el sah en cuanto los mongoles avanzaron.[3]

Combate

Primeros encuentros

Los mongoles acamparon en la aldea de as-Sin, a un día de marcha al este de Isfahán. Los astrólogos le aconsejaron al sah no atacarlos por tres días y así se hizo. Al tercer día, un grupo de emires y janes atemorizados, quisieron hablar con el monarca corasmio, quien los hizo esperar afuera de su tienda y luego, en el consejo que se dio, habló de varios temas antes de tratar sobre la batalla que se avecinaba y acabó por exigir a todos sus nobles jurar que no se retirarían del campo. Después convocó al cadí y al rais de Isfahán y les mandó inspeccionar las armaduras de los infantes.[3]

Como el sah no atacaba, los mongoles creyeron que se había acobardado y enviaron 2000 jinetes a las montañas de Lur para capturar suministros para el asedio. Sin embargo, Yalal ad-Din seleccionó 3000 jinetes que los emboscados entre los barrancos. Tomaron 400 prisioneros, algunos de los cuales fueron entregados al pueblo de Isfahán para que los arrastraran y destrozaran como venganza.[10]

Combate

El 25 de agosto de 1228,[1] Yalal ad-Din avanzó y formó a sus tropas en un centro y dos alas bajo su mando personal, el de su medio hermano Giyas y su general Yahan-Pahlawan Ilchi, sin embargo, el flanco izquierda estaba muy distante del derecho, por lo que ninguno sabía dónde estaba el otro. Los mongoles hicieron algo similar, pero el monarca corasmio, al ver sus escasos números y «Calculó que su ejército era varias veces mayor que el de ellos», ordenó a la infantería de Isfahán retirarse a la ciudad.[10] Cuando los mongoles aún formaban sus líneas, el sah ordenó atacar.[2] Cuando comenzó la batalla Giyas, varios emires y parte de la tropa abandonaron el campo de batalla, sabedores que el monarca jorezmita no podría perseguirlos.[10]

Según Ibn al-Athir, por fortuna, los mongoles interpretaron la deserción de Giyas como un truco y creyeron que iba a atacarlos por la retaguardia o sus flancos, así que prefirieron retirarse perseguidos por el atabeg de Fars. Paradójicamente, el sah interpretó los movimientos de sus enemigos como un truco y prefirió retroceder a Sumayram en vez de perseguirlos. Tampoco entró en Isfahán, temiendo que podían asediarlo ahí.[2] Su táctica siempre fue preferir las batallas campales y evitar refugiarse en ciudades para evitar que los mongoles pudieran atraparlo en una.[11]

En la crónica de Nasawi, al final del día, el ala derecha de los jorezmitas había forzado a la izquierda mongola a huir hasta Kashan creyendo que el ala izquierda corasmia había hecho lo mismo. Yalal ad-Din vio a sus enemigos retirarse y que atardecía, por lo que fue a una colina a observar el campo de batalla. Entonces un oficial llamado Yilan-Bugu le avisó que de hacer nada, los mongoles escaparían y después podrían volver. Esto lo animó para montar su caballo y liderar la persecución, pero los invasores, sabiendo que estaban por ser vencidos, optaron por ocultar una tropa selecta detrás de una colina. Este contingente atacó sorpresivamente al ala izquierda de los corasmios y la hizo retroceder hacia su centro hasta que los oficiales jorezmitas lograron organizarse y detener su avance.[12] En la feroz melé sólo sobrevivieron los oficiales Kuch Tegin Pajlavan, Hayib al-Jass Janberdi y Amir Ajur Odek, mientras que murieron Ajash Malik, Alp Jan, Artuk Jan, Kuch Buga Jan, Yuluk Jan y Mengli Bek Tai.[13] El gobernador de Yazd, 'Ala' ad-Dawla Ata Jan, fue capturado y debió pagar con las riquezas que portaba para ser liberado, pero durante la noche murió al caer en un pozo. Según Nasawi, sólo el general Ur Jan, muerto por los ismailíes en Ganyá, hubiera sido el oficial apropiado para mandar el ala izquierda.[14]

El sah seguía con el centro, pero la formación se había roto, sólo lo acompañaban 14 escoltas mamelucos y las tropas jorezmitas que intentaban huir tenían problemas por el terreno estrecho. Cuando giro vio a su sanyak huir con su estandarte, así que lo persiguió y lo mató con su lanza. Entonces se abrió paso con sus escoltas, matando a tantos mongoles como pudo en la fuga. Esto fue visto por Taynal Noyan, quien dijo: «¡Te salvarás, dondequiera que estés! ¡Verdaderamente, eres un hombre de tu tiempo y un líder entre tus iguales!». La izquierda y el centro corasmios se dispersaron hacia Azerbaiyán, Kermán y Fars, mientras que quienes perdieron sus caballos entraron en Isfahán.[14]

Persecución

Según Ibn al-Athir, el atabeg y su división siguieron la cacería hasta que se dieron cuenta de que estaban solos. Entonces optaron por retirarse. Al percatarse de esto, los mongoles giraron y asediaron Isfahán, cuyos habitantes creían que Yalal ad-Din había muerto, pero el monarca corasmio logró que les llegara un mensaje suyo avisándoles que venía en su ayuda. Yalal ad-Din libró una nueva batalla campal cerca de la ciudad, momento en que los locales hicieron una salida y se unieron a su ataque. Los mongoles fueron vencidos y perseguidos hasta Ray, momento en que el sah ordenó parar y volver a Azerbaiyán; había sufrido muchísimos muertos y prisioneros.[2]

El texto de Nasawi señala que el ala derecha jorezmita persiguió a sus enemigos hasta Kashan y volvió a Isfahán dos días después creyendo que las demás unidades de su ejército habían ganado. Al enterarse de lo sucedido, se dividió en pequeños grupos que se dispersaron por distintas direcciones.[14] Durante ocho días nadie en la ciudad supo si el sah había sobrevivido, pero el cadí convenció al pueblo de esperar a una festividad antes de decidir qué hacer, pues varios quería quedarse con las propiedades y las mujeres de los jorezmitas. El cadí y otros nobles acordaron que de no saber nada nombrarían al atabeg Yigan Taisi, quien reposaba por una herida en Isfahán, nuevo sultán. Cuando llegó la fecha apareció Yalal ad-Din para celebración de todos.[1]

Se quedó algunos días, premiando a los oficiales de su ala derecha y reuniendo a algunas tropas dispersas, después se dirigió a Ray para forzar a los mongoles a retirarse. Posteriormente envió tropas a perseguirlos a Jorasán.[1]

Consecuencias

Final de Giyas

Los conspiradores huyeron a Juzestán[6] [15] para aliarse con el califa Al-Mustánsir. El abásida no permitió que Giyas entrara en Bagdad por miedo a que intentara traicionarlo y después de un tiempo, Giyas se refugió con los ismailíes[6] de Alamut. Según Nasawi, se quedó ahí hasta que se enteró de que el sah había llegado a Ray persiguiendo a los mongoles.[16] En cambio, Ibn al-Athir escribió que su medio hermano había regresado victorioso a Tabriz, pero ahí le llegaron rumores que Giyas había ocupado Isfahán, por lo que marchó contra él, pero en el camino se enteró de que en realidad se ocultaba con los ismailíes.[6]

Giyas fue cercado en Alamut, pues Yalal ad-Din bloqueó los caminos hacia la fortaleza desde Abjasia hasta Ray.[16] El monarca jorezmita empezó a saquear las tierras ismailíes exigiendo la entrega del conspirador, pero aquellos se negaron y prometieron entregarlo si intentaba algo nuevamente contra el sah; Yalal ad-Din aceptó ese acuerdo[6] y permitió a su medio hermano volver a su servicio. El príncipe corasmio partió a reunirse con el sah e incluso Ala' ad-Din, gobernante de Alamut, le dio 300 a 400 caballos para el viaje,[16] pero cerca de la fortaleza fue atacado por tropas del sah encabezadas por el silahdar at-Tawashi Yebe, quien lo persiguió hasta las proximidades de Hamadán.[17]

Casi fue capturado, pero Ilchi ordenó a sus seguidores ocultarse detrás de una posada y atacó a las tropas del sah sorpresivamente por los flancos y retaguardia, haciéndoles algunos prisioneros y forzándoles a huir. Giyas huyó a Kermán, donde gobernaba su antiguo naib, Hayib Barak, para pedirle su ayuda.[18] Anteriormente, cuando abandonó Alamut, el príncipe corasmio le escribió al naib y acordaron reunirse cerca de Varkuh, en los desiertos de Kermán. A Barak le acompañaban 3000[19] a 4000[19][20] hombres, mientras que la comitiva de Giyas no pasaba de 500 fieles.[19][20] Después de dos a tres días de amabilidad,[20] el naib quiso casarse con la madre del príncipe, Baklava, y Giyas se dio cuenta de que no podía negarse, dejando la decisión en manos de la mujer, quien fue obligada a ceder.[19] Barak se casó con su madre sin su consentimiento.[18] Poco después, al llegar a Guvashir[20] dos parientes de su nuevo padrastro le ofrecieron conspirar para asesinarlo, advirtiéndole que Barak no era de fiar, pero Giyas se negó a romper sus pactos de lealtad con el naib.[21][22]

Sin embargo, poco después uno los sirvientes del príncipe denuncio hasta el naib un supuesto plan para asesinarlo encabezado por Giyas, además de recordarle que la dinastía de los jorezmitas estaba en pleno declive.[23] Poco después del matrimonio, Barak acusó a Baklava que querer envenenarlo, ejecutándola con el visir Karim ash-Sharq y con el general Ilchi; el príncipe fue encarcelado en un fuerte.[18] Los miembros de la comitiva del príncipe fueron asesinados.[4][22] En 1229 Giyas murió, según algunos rumores Barak lo ejecutó y según otros, las mujeres locales se apiadaron de él y le ayudaron a escapar a Isfahán, donde los hombres del sah le dieron muerte.[18] Sin embargo, Juvayni sostiene que una o dos semanas después de las ejecuciones, el naib hizo estrangularlo.[23] Al morir Giyas gritó: «Después de todo, ¿no hicimos un pacto de no conspirar unos contra otros? ¿Cómo pueden justificar la ruptura de ese pacto cuando no ha habido ninguna acción precipitada?»;[23][22] Baklava fue ejecutada de la misma forma.[23]

Después de asesinar al príncipe al que ofreció su protección, Barak aseguró su dominio sobre la región y acumuló tropas.[24] Le envió la cabeza de Giyas al jagán mongol con el mensaje: «Tienes dos enemigos, Yalaluddin y Giyasuddin. Te envío la cabeza de uno de ellos».[22] Le envió mensajeros al califa abasida pidiéndole el reconocimiento oficial como sultán, recibiendo el título qutlugb-sulten. En 1235 el emir principal de Sistán, Tayir Bahadur, le envió mensajeros exigiéndole dinero y soldados como señales de sumisión. El astuto Barak comprendió que quienes iban a imponerse definitivamente eran los mongoles y envió a su hijo Rukn ad-Din Joya Mubarak para declarar su lealtad al jagán y ofrecerse a atacar a los emires de Sistán.[24] Sin embargo, durante su viaje a reunirse con el monarca mongol, Rukn se enteró de que su padre murió y su primo Qutb ad-Din había usurpado el poder. Rukn prefirió seguir su travesía y fue confirmado como qutlugb-sulten de Kermán por el jagán, quien forzó a Qutb a renunciar al poder.[25]

Falsos rumores llegaron al sultán selyúcida Kaikubad I por medio de Siraj ad-Din al-Muzaffar ibn al-Husayn, naib de 'Ala' ad-Din, gobernador de Alamut. Se aseguraba que Yalal ad-Din había muerto en Isfahán y su hermano Giyas estaba vivo con 'Ala' ad-Din.[26]

Suerte de Yalal ad-Din

Comprendiendo que sus tropas se habían aterrorizado en Isfahán por ser la primera vez que enfrentaban a los mongoles, el monarca jorezmita buscó el apoyo de los kipchak, quienes habían sido aliados de su familia por varias generaciones. Envió a un embajador llamado Sirryan Kishi a ganarse su apoyo y pronto 50 000 tiendas kipchak apareció ante Derbent, un enorme contingente ofreciéndole su servicio.[27] Sin embargo, la ciudad, que controlaba el paso de montaña, era gobernada por Bab al-Abwab, un niño controlado por su atabeg al-Asad, quien les negaba el paso.[28] Yalal ad-Din debió enviar a su general Gur Jan con 6000 jinetes a capturar al atabeg y arrasar los pueblos vecinos a Derbent.[29]

Durante 1228, el sah se dedicó a saquear las tierras armenias alrededor de Jilat[30] y al siguiente asedió esa fortaleza.[31] Poco después sería vencido decisivamente en Yasi Cemen.[32] Para entonces, el jagán Ogodei ordenó a su general Chormaqan conquistar la meseta iraní.[33]

Yalal ad-Din fue incapaz de enfrentarlo y fue asesinado en 1231. En 1232-1233 Chormaqan reconoció a Čin Temür (Čīn Tīmūr) como gobernador de Jorasán y Mazandarán, luego consiguió la sumisión de Fars y Kermán[33] y asedió Isfahán en 1235-1236, haciéndose con la ciudad.[34] Entre 1236 y 1239 consiguió la sumisión y el pago de tributos por el Reino de Georgia y varios feudos armenios.[33]

Referencias

Bibliografía

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