Batalla de Krtsanisi

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Batalla del Krtsanisi
Invasiones persas de Georgia

Batalla de Krtsanisi.
Por Valerián Sidamón-Eristavi (1889–1943).

Fecha 8-11 de septiembre de 1795
Lugar Krtsanisi, Tiflis
Coordenadas 41°36′35″N 44°54′10″E / 41.609722222222, 44.902777777778
Resultado Victoria de la dinastía kayar.
Cambios territoriales Saqueo y conquista de Tbilisi, Persia reocupa brevemente Georgia oriental.[1][2][3][4][5]
Beligerantes
Reino de Kartli-Kajetia
Reino de Imericia
Imperio persa
Comandantes
Heraclio II
Salomón II
Aga Muhammad Khan
Temür Qutlugh
Fuerzas en combate
3000
2000
35 000[6] -40.000
[7]
Bajas
4000 muertos
15 000 cautivos trasladados a Persia[8]
13 000[6]

La batalla de Krtsanisi (en idioma georgiano: კრწანისის ბრძოლა, k'rts'anisis brdzola) fue una batalla entre los ejércitos de la Dinastía Kayar del Imperio persa y los ejércitos georgianos de los reinos de Kartli-Kajetia e Imericia en Krtsanisi, al sur de Tiflis, Georgia, entre el 8 y el 11 de septiembre de 1795 como parte de la guerra iniciada por Aga Muhammad Khan en respuesta al pacto de protectorado firmado por Heraclio II con el Imperio ruso.[9] La batalla tuvo como resultado la derrota decisiva de los georgianos, y la captura y posterior saqueo de su capital, Tiflis, así como la efectiva reconquista de Georgia oriental por parte del imperio kayar.[1][2][3][4]

La primera vez que Georgia oriental (reinos de Kartli y Kajetia) fue sometida al vasallaje persa fue en 1503,[6] y desde 1555 pasó a estar intermitentemente bajo su soberanía y gobierno. Tras la muerte de Nader Shah, los dos reinos se liberaron y fueron reunidos en una unión personal por el rey Heraclio II (Erekle) en 1762. Heraclio consiguió mantener la independencia de su reino durante todo el periodo Zand en Imperio persa, entre 1747 y 1795.[2] En 1783 situó su reino bajo la protección del Imperio ruso por medio del Tratado de Gueórguiyevsk con Catalina la Grande. En las últimas décadas del siglo XVIII, Georgia se había convertido para Rusia en una provincia importante para las relaciones entre Irán y Rusia, que las provincias del norte de Persia, como Mazandarán o Guilán,[2] pues al contrario que Pedro el Grande, Catalina veía a Georgia como un pivote importante para las aspiraciones rusas, pudiendo ser usada como base de operaciones contra sus dos potencias geopolíticas rivales fronterizas, Persia y el Imperio otomano.[10] Para este propósito, interesaba disponer de un puerto en las costas del Mar Negro de Georgia.[2] En 1784 se enviaron dos batallones de infantería con cuatro piezas de artillería que serían desplazadas a otro frente, a pesar de las protestas georgianas, con el estallido de la guerra ruso-turca de 1787-1792.[2]

En los próximos años, Rusia estaría demasiado ocupada el Imperio otomano, la Mancomunidad de Polonia-Lituania y las consecuencias europeas de la Revolución Francesa para prestar demasiada atención a Georgia. Ni siquiera la consolidación de la dinastía Kayar con Aga Muhammad Khan, que se convirtieron en los nuevos dueños del trono persa, distrajo a Catalina de los asuntos del oeste.[2] En 1791, hallándose Aga Muhammad Khan en Tabriz, Heraclio pidió una nueva ayuda militar al general Iván Gudóvich, comandante de la Línea del Cáucaso, pero el gobierno de San Petersburgo desestimó el enviar nuevas tropas a Georgia.[2] En 1792, Gudóvich le contestó a Heraclio que solo recibiría apoyo diplomático en caso de una ataque iraní.[6] A pesar de contar solamente con sus propios recursos, Heraclio perseveró en sus intentos de establecer, con la protección rusa, una monarquía fuerte y unida a la que el reino occidental de Imericia y las provincias bajo control otomano se verían atraídas finalmente.[8]

Tras su victoria en la lucha de poder interna en Persia, el líder de la nueva dinastía, Aga Muhammad Khan se planteó como primer objetivo[10] devolver totalmente el Cáucaso a la órbita de control persa. Para él, volver a subyugar y reintegrar Georgia al Imperio persa era parte del mismo proceso que había llevado su gobierno a Shiraz, Isfahán y Tabriz.[2] Consideraba, del mismo modo que los safávidas y Nader Shah antes que él, que Georgia era una provincia de Irán del mismo modo que Jorasán,[2] y su secesión permanente debía ser combatida del mismo modo que si fueran otras partes del propio Irán y por ello utilizó los recursos a su disposición para recuperarla. Como soberano de Irán consideraba que debía restablecer el orden tras la traición del wali de Georgia (Gurjistán) tras la muerte de Nader Shah.

Habiendo conseguido un periodo de paz entre sus propias disputas y teniendo el norte, el oeste y el centro de Persia asegurado, los persas pidieron a Heraclio II que renunciara a su tratado con Rusia y aceptara la soberanía persa,[10] a cambio de la paz y la seguridad de su reino. Ante el hecho de que los otomanos reconocían por primera vez en cuatro siglos a Persia el derecho sobre Georgia oriental,[6] Heraclio II pidió ayuda a Catalina II, su protectora teórica, suplicando al menos 3000 soldados rusos,[6] pero no fue escuchado, dejando a Georgia sola ante la amenaza persa.[8] Heraclio, a pesar de estas dificultades, rechazó el ultimátum del kan.[11]

Invasión persa

Consecuencias

Referencias

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