El 23 de octubre de 1913, las fuerzas carrancistas al mando de los generales Pablo González Garza,[2] Jesús Carranza y Antonio I. Villarreal llegaron a Monterrey. Organizados en escuadrones, unos tomaron el Obispado, mientras que otros ocuparon el cuartel que se encontraba en la esquina de las calles Madero y Corona, donde se encuentra hoy la escuela Calles. Otros revolucionarios llegaron hasta la Alameda e invadieron la penitenciaría —que se encontraba en Pino Suárez, entre Aramberri y Espinoza— y, aunque los federales estaban atrincherados en los mercados Juárez y Colón y defendían la calzada Unión (Madero), las fuerzas revolucionarias lograron franquear y tomar la Villa de Guadalupe. Ese mismo día, las fuerzas insurgentes llegaron hasta la calle de Mina y la Estación del Golfo —donde establecieron su cuartel—. Por la fundidora trataron de acercarse al palacio de Gobierno y llegaron hasta el sur del río Santa Catarina (San Luisito).
Al día siguiente, las autoridades federales enviaron refuerzos para defender la ciudad y la lucha fue más violenta. Los carrancistas, desde su cuartel del Golfo y la Plazuela del 21 de marzo, intentaban acercarse al centro, mientras que desde la calzada Madero y Zaragoza bombardeaban el palacio de gobierno. Los cronistas dicen que los revolucionarios que estaban en el área de la Cervecería Cuauhtémoc se emborracharon con el centenar de cajas de cerveza y el licor que saquearon de bodegas y cantinas, y comenzaron a dar gritos que recordaban a sus ancestros comanches. De esta forma, sirvieron solo de blanco para los federales, quienes además recibieron nuevos refuerzos. Los revolucionarios tuvieron que ordenar la retirada.