Batalla de Mu'tah
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La batalla de Mu'tah tuvo lugar en el año 629, cerca de la ciudad de Mu'tah, al este del río Jordán y de la ciudad de Al Karak, en la Gobernación de Karak entre un ejército enviado por Mahoma y otro del Imperio bizantino.
| Batalla de Mu'tah | ||||
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Expansión musulmana Parte de guerras árabo-bizantinas | ||||
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| Fecha | 629 | |||
| Lugar | Cerca de Al Karak (Jordania) | |||
| Coordenadas | 31°02′00″N 35°41′50″E | |||
| Resultado |
Estancamiento según las fuentes islámicas[1][2] Victoria bizantina según las fuentes cristianas[3] | |||
| Beligerantes | ||||
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| Comandantes | ||||
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| Fuerzas en combate | ||||
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| Bajas | ||||
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En la historiografía islámica, la batalla se suele describir como el intento por parte de los musulmanes de tomar represalias contra un jefe gasánida por asesinar a su emisario. La batalla acabó en empate y refugio seguro para ambas partes, según las fuentes islámicas[2] mientras que las fuentes cristianas hablan de una victoria bizantina.[4] Debido a la exagerada cantidad de fuerzas romanas dadas por las fuentes islámicas (ni siquiera durante su apogeo en el siglo II d. C. el Imperio Romano llegó a desplegar tal cantidad de fuerzas en una batalla), sumado que el mismo número corresponde a fuentes posteriores y difieren de las contemporáneas a la batalla. Historiadores modernos argumentan que las cifras fueron infladas para justificar la derrota musulmana que alegan las fuentes cristianas.
Fuerzas en la batalla
La fuerza musulmana en la batalla de cerca de 3000 soldados encabezados por un sahaba no ha variado en el tiempo, manteniéndose tradicionalmente esa cifra.
Sin embargo, la fuerza bizantina (o romana, según algunas fuentes) sí ha sido objeto de enormes cambios con cifras que oscilan desde los 10 000 efectivos hasta los 200 000 soldados que mencionan las fuentes islámicas más desmesuradas.
Gracias a los registros bizantinos, muy minuciosos incluso en el declive imperial, sabemos que la «guardia del desierto», nombre que recibían el conjunto de unidades militares que defendían la frontera oriental del otrora Imperio romano de oriente, nunca superó los 20 000 efectivos, siendo esta la cifra máxima de soldados bizantinos posible en Mu'tah si se asume que la absoluta totalidad de estas fuerzas acudió a la batalla.[5] Además, también se tiene constancia de que gran parte de esta fuerza no se correspondía a soldados de origen étnico helénico, la etnia dominante en Bizancio, sino a beduinos cristianizados en los primeros siglos.[6]
La batalla
La fuerza musulmana de 3000 hombres enviados para castigar a los gasánidas por el asesinato de su emisario estaba acampada a las afueras de Mu'tah, cerca de la región dominada por Al Karak, el corazón del país de Moab y anhelada por las fuerzas dominadoras de la región a lo largo de los siglo por su estratégica ubicación: Dominio sobre las colinas de Dhra, paso entre la Palestina mediterránea a su occidente y la Creciente Fértil al Norte así como la extensión del desierto de Arabia al Sur en su parte oriental.
Los bizantinos, recién terminado su conflicto de cuatro siglos contra los persas sasánidas, envían fuerzas de la zona para defender a sus vasallos gasánidas bajo el mando del curopalate y antiguo sacelario Teodoro, veterano de los últimos combates contra los persas tras años de ser relegado del campo de batalla por el magister militum per Orientem.
A la llegada de la fuerza bizantina a Balqa, se les unieron las tribus de gasánidas y beduinos cristianizadas, llegando como un ejército cohesionado al campo de batalla.
Según la crónica islámica, cuando ambas fuerzas estaban desplegadas, Zayd ibn Harithah, consciente de la inferioridad numerica valoró retirarse del despliegue y retirarse para esperar refuerzos desde Medina, a lo que 'Abd Allah ibn Rawahah habría respondido recordándole su deseo de martirio, por lo que finalmente se decidió encontrarse con la fuerza bizantina.
El choque entre ambas fuerzas se dio entre un valle de dos alturas (bastante comunes en la región) lo que negaría parte de la ventaja numérica de la fuerza bizantina. Durante la batalla, los comandantes musulmanes murieron uno tras otro según fueron tomando el mando. Primero perecería Zayd ibn Harithah que había dirigido la expedición, tras él caería Jafar ibn Abi Talib, que había tomado la dirección de la fuerza tras constatar la muerte de Zayd. Por último, también fallecería 'Abd Allah ibn Rawahah, que había sustituido a su vez a Jafar al frente de la fuerza musulmana. Por su parte, el líder de la fuerza árabe aliada con los bizantinos, Mālik ibn Zāfila, también perecería en la batalla.
Tras la muerte de 'Abd Allah, la fuerza musulmana comenzó a desmoronarse y desorganizarse, lo que podía suponer su aniquilación total, hasta que un soldado identificado en las fuentes como Thabit ibn Aqram tomó la bandera de mando intentando reorganizar a la fuerza alrededor de ella hasta que Jálid ibn al-Walid tomó el mando y pudo organizar una retirada ordenada del campo de batalla.
Consecuencias
Según las crónicas contemporáneas a la batalla, la fuerza musulmana fue reprendida en Medina por retirarse de la batalla e incluso acusada de huir. Además las fuentes cercanas vilipendian el papel de Jálid en favor de la visión romántica de los miembros de la familia Sa'd que mueren como mártires en la batalla. No sería hasta más tarde que los historiadores musulmanes destacan a Jálid y subrayan que Mahoma le nombra «Saifullah» (Espada de Alá).
Lectura de la batalla
El resultado de la batalla, una derrota de la fuerza musulmana numéricamente inferior,[7] ha sido objeto de propaganda histórica para los países musulmanes, dando una lectura de una «derrota estratégica pero victoria táctica» a un enfrentamiento que, de hecho, supuso una victoria sin paliativos para las fuerzas bizantinas, pues permitió mantener su dominio sobre los gasánidas unos años más así como asegurar la frontera sudoriental del Imperio, que no se vería rota por primera vez hasta 3 años después de la batalla, durante la expedición Usama ibn Zayd, que consiguió llevar a cabo una razia por la Siria bizantina.
Para historiadores como Walter Kaegi o Montgomery Watt sostienen que esta lectura parcializada de la batalla responde a los primeros intentos de reelaborar el material de origen temprano para reflejar la visión islámica del «plan de Alá». Además, destacan que es cierto que las crónicas no destacan grandes pérdidas en ambos bandos, pudiendo regresar el grueso de la fuerza musulmana a Medina, siendo solo destacable el gran número de bajas entre los oficiales, que además eran muhayires y ansaríes.