Batalla de Nahrawan
From Wikipedia, the free encyclopedia
Después de la insatisfactoria conclusión de la Batalla de Siffín, Ali Ibn Abu Tálib se replegó con su ejército a Kufa el 13 de safar del 37 A. H. (~ 30 de julio del 657). Durante la marcha, un grupo de 12 000 hombres se mantuvo a cierta distancia del grueso principal del ejército. Estas huestes, ahora jariyitas jugaron un papel decisivo en la batalla del Camello. Habían comenzado la batalla mientras Alí todavía estaba negociando. Muchos de ellos también habían participado en el asesinato de Uthmán. Habían comenzado muchas batallas temiendo que si se consiguiese la paz, serían detenidos por la muerte de Uthmán.[2]
Los jariyitas, estaban furiosos por la forma en que las cosas habían terminado en Siffín, afirmando que Alí había perdido legitimidad al someterse a arbitraje (que más tarde ni siquiera se respetó).
Cuando el ejército se acercaba a Kufa, los jariyitas acamparon en un pueblo llamado Harura. Empezaron a proclamar que todos los musulmanes eran iguales y nadie podía gobernar sobre otro, denunciando tanto a Ali Ibn Abi Tálib como a Muawiya, mientras pregonaban su creencia en 'La Hukma Illa Lillah', que significa 'Ningún gobierno, excepto por Alá.'
Alí envió a Sa'sa'a ibn Sauhan y a Ziyad ibn Nazr al-Harisi, en compañía de Abd Allah ibn Abbas, para tratar con ellos yendo en persona posteriormente al campamento jariyita, tratando de explicarles que estaban malentendido las palabras 'La Hukma Illa Lillah', y que el aceptar el arbitraje (conversaciones de paz) en Siffín, no habían ido en contra de las enseñanzas del Corán .
Señaló que ellos mismos depusieron sus armas y le obligaron a llamar a Malik al-Ashtar, que estaba a punto de conseguir la victoria. Les recordó que habían presionado para el arbitraje y le habían obligado a designar a Abu Musa al-Ashaari como su representante, después de haber rechazado a los propuestos por Alí, Ibn Abbás y Málik al-Ashtar. Les dijo encontró su comportamiento muy extraño, teniendo en cuenta su participación en la revuelta del ejército en Siffín. Admitieron ante esto, que habían pecado, pero se habían arrepentido y Alí debería hacer lo mismo.
Ali respondió que era un verdadero creyente y no tenía que arrepentirse porque no había cometido ningún pecado. La discusión resultó infructuosa, y los representantes jariyitas abandonaron el encuentro.
Los jariyitas se negaron a aceptar las palabras de Alí y esperaron la decisión de Amr Ibn al-Aas y Abu Musa al-Ashaari. Cuando se enteraron del resultado, decidieron rebelarse y establecer su cuartel general en Nahrawan. Un grupo de simpatizantes de Basora vino a unirse a los rebeldes.
Por otro lado, después de escuchar el veredicto del arbitraje, Alí escribió a los jariyitas que la sentencia dictada por los dos árbitros, en conformidad con los deseos de su corazón, en lugar del Corán y la Sunna no era aceptable para él, y por tanto, había decidido luchar contra Muawiya, y que ahora debían apoyarlo en el aplastamiento de los sirios. Los jariyitas respondieron que cuando había acordado el arbitraje, se había vuelto hereje, pero si admitía su herejía y se arrepentía, pensarían sobre este asunto y decidirían lo que debían hacer. Alí entendió, a partir de su respuesta, que su desobediencia y extravío habían llegado a ser muy graves, y cualquier esperanza de que reconsiderasen su postura era inútil. En consecuencia, les ignoró, acampando en el valle de al-Nujaylah con el objetivo de marchar hacia Siria para luchar contra Muawiya.