Batalla de Tlapacoyan (1865)

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Fecha 3 de agosto a 22 de noviembre de 1865
Resultado Victoria imperialista
Batalla de Tlapacoyan (1865)
Segunda intervención francesa en México
Fecha 3 de agosto a 22 de noviembre de 1865
Lugar Tlapacoyan, Veracruz
Resultado Victoria imperialista
Beligerantes

República Federal de México
Imperio Austriaco
Segundo Imperio Mexicano
Comandantes
Ignacio R. Alatorre
Manuel Alberto Ferrer 
Conde de Thun
Fuerzas en combate
600 2500
(16 de noviembre),
3000
(21 de noviembre)
Bajas
268 muertos
82 heridos
202 prisioneros
552 bajas en Total
86 muertos
29 heridos

La Batalla de Tlapacoyan tuvo lugar el 3 de agosto al 22 de noviembre de 1865 durante la Segunda Intervención Francesa en México. La ocupación de Tlapacoyan era parte de una estrategia francesa para apoderarse de la zona de costa, la cual era de suma importancia para el desarrollo de la guerra, ya que era la principal entrada y salida de mercancías, municiones y de efectivos, austriacos al país.

Desde fines de 1864, Napoleón III se da cuenta, cada vez con mayor claridad, que el Norte va a ganarle al Sur en la guerra de Secesión en los Estados Unidos, es por esto, y por tener cada vez más conflictos con los prusianos, que le pide al mariscal Aquiles Bazaine que inicie el regreso de tropas. En este momento el número de efectivos extranjeros que cubrían el territorio nacional era de 40,000. Bazaine cumple las órdenes recibidas pero, primero envía a Europa a los generales fieles al emperador Maximiliano. Ya para mediados de 1865 habían salido 12,000 soldados. Como de todos modos era necesario mantener un corredor tanto para recibir avituallamiento y municiones, como para la inminente salida del resto de los contingentes armados, el alto mando conservador, decidió desde principios de 1865, despejar el camino hacia el Golfo de México en un abanico que abarcara desde el puerto de Veracruz hasta Tuxpan, Es en este contexto en el que se libran las ocho batallas que culminan con la pérdida de Tlapacoyan para los ejércitos republicanos y que gracias a esto pudieron los invasores sentir que tenían el dominio de la "Tierra Caliente".

Al rayar el alba del lunes 6 de febrero de 1865 una fuerte columna de soldados austriacos, al mando del conde Jules de Hasinger empezó a descender lentamente por la colina de Texaxaca. El objetivo del ejército imperial era apoderarse de la villa de Teziutlán. Accidentalmente se encontraba en esa ciudad Fernando M. Ortega, gobernador del estado de Puebla, quien con el coronel Benito Marín, comandante militar de la plaza y el capitán de la Guardia Nacional Nicolás Bello se replegaron al barrio de Ahuateno y acordaron resistir el empuje de los invasores, por lo que convocaron al pueblo a la defensa tocando a rebato las campanas. El dominio de la plaza por parte de los austriacos les costó muchas vidas, entre ellas la del mismo conde De Hasinger. Aquí se acantonaron los austriacos hasta que fue comisionado para continuar el avance el conde de Thun, que llegó con la segunda división para auxiliar a los destacamentos que se encontraban enclavados en esta región de la sierra de Puebla.

El conde de Thun buscó al cacique de la zona, Juan Francisco Lucas, aquel que había ayudado al gobierno de la república con el batallón Zacapoaxtla ese glorioso lunes 5 de mayo de 1862 para que firmarse un armisticio, inicialmente temporal y después definitivo. Logrado esto, sintiendo que ya no tenían que cuidarse las espaldas, concentra sobre la plaza de Teziutlán un gran número de efectivos con los que piensa tomar la villa de Tlapacoyan, puerta de entrada a barlovento. Por parte de los republicanos, el jueves tres de agosto de 1865, llegaron a la plaza de Tlapacoyan el coronel Ferrer con 60 hombres del batallón Ligero Llave y algunos elementos de caballería; cuatro o cinco horas después hace su entrada el coronel Pérez con la Guardia Nacional de El Pital y Nautla que seguramente acudieron por el llamado que les había hecho el presidente municipal de Tlapacoyan, Manuel Mendoza Aguilar, quien por cierto era el primer alcalde que tenía la villa. En ese momento, él ya había arengado al pueblo a tomar las armas en contra de los austriacos y a defender al gobierno de la república, por lo que se presenta a las órdenes de los coroneles con un puñado de valientes tlapacoyenses. Sin embargo, seguramente el destacamento invasor enviado cumplía labores de reconocimiento pues esperaron al anochecer para replegarse nuevamente hasta el pueblo de Hueytamalco. MAGRO "Por este hecho localmente se le considera a Manuel Méndoza Águilar como un héroe más de la Defensa de Texcatl, el gobierno de Ofelia Jarillo Gasca implemento la medalla al valor ciudadano en honor al valor de Manuel Méndoza Aguilar y de los voluntarios Héroes desconocidos que se enlistaron en batallón Ligero Llave perteneciente al ejército Republicano Juarista.

La Defensa

La defensa mexicana se ubicó en ocho trincheras, que estaban localizadas de la siguiente manera: en Texcatl; otra en El Arenal, donde ahora está el campo deportivo Los Héroes; otra más a una cuadra de distancia, sobre la calle que ahora se llama Héroes y que fue conocida como la trinchera del Salto del Conejo; otra un poco más abajo, en la esquina de Héroes y Rojano, a la que le llamaban El Zapote; otra en Itzapa, una más a una cuadra de distancia de esta, en La Horqueta, localizada en la confluencia de Constituyentes y Gutiérrez Zamora; otra en El Peñascal, y, finalmente, el lugar donde se concentraron los que lograban escapar de las balas extranjeras, un parapeto ubicado frente a la plaza de Armas, nuestro parque central, en la esquina de lo que ahora son las calles de Cuauhtémoc e Hidalgo.

El Inicio de la batalla

El jueves 16 de noviembre, a eso de las dos de la tarde, las columnas austriacas, que para ese momento habían aumentado considerablemente por los realistas mexicanos que se les habían unido en el rumbo de Perote y Jalacingo, descendieron acampando en Hueytamalco, Dos Cerros y Tomata; se acercaron a unos 12 kilómetros de la población que era su objetivo y empezaron a preparar el sitio. Para entonces, había transcurrido casi mes y medio sin que se registrara ninguna escaramuza y aunque la población vivía la zozobra natural de un estado de sitio, nadie sospechaba que se aproximaba una gran batalla, en la que se decidiría no sólo el dominio de la plaza de Tlapacoyan, sino el de toda la costa de Barlovento. Es interesante saber que si bien barlovento significa: la parte de donde viene el viento, el gobernador, coronel Francisco de Paula Milán, hombre muy ligado a la historia de San Rafael y amigo de Rafael Martínez de la Torre, tenía la idea de que para procurar un mejor servicio militar en el estado, éste debería dividirse en tres líneas militares: Sotavento, Centro y Barlovento. La primera comprendería los cantones sureños de Minatitlán, Acayucan, Los Tuxtlas, Cosamaloapan, Veracruz, Zongolica y los pueblos de Orizaba y Córdoba. La del Centro correspondería a Xalapa, Coatepec, Misantla, Jalacingo, Huatusco y algunos pueblos de Córdoba y Orizaba; y la tercera correspondería a los cantones de Papantla, Tuxpan, Chicontepec, Tantoyuca y Tampico. Albeando el viernes 17 de noviembre, comenzó el descenso de los soldados imperialistas. Bajaron tres columnas que, desplegadas como abanico, sitiaron parcialmente la vill;, una de estas columnas descendió por el cerro de Gentiles, otra por el camino del pequeño volcán de Dos Cerros y una tercera por el de Tomata, lanzándose al asalto a las 7 de la mañana y durante nueve horas. Austriacos y mexicanos combatieron con denuedo. Los primeros, con sus cañones de 8 pulgadas (como eran rayados les daban mayor precisión y tenían un alcance de unos dos kilómetros), hacían cimbrar el suelo y desmoronaban los parapetos de los defensores, quienes apostados en lugares estratégicos pudieron soportar la agresión e incluso repelerla, por lo que al caer la tarde, cuando los invasores se dieron cuenta de que no sería posible tomar la plaza, iniciaron la retirada dejando en el campo 36 muertos, 14 heridos y 24 prisioneros; en tanto que por el lado republicano quedaron 18 muertos y 11 heridos.

Para aprovechar la huida en su favor, Alatorre ordena al Coronel Andrade que persiga al enemigo, que se retiraba por el rumbo de Tomata y que en su huida iba incendiando casas y disparando sobre los vecinos que, curiosos, osaban asomarse. Andrade con 100 hombres del Batallón Ligero Llave y 40 de la Guardia Nacional de TIapacoyan, se dispuso a perseguirlos tal y como se lo habían ordenado. En tanto el general Alatorre, con otros 100 hombres de Zamora y El Pital, hizo un rodeo por las cañadas, pero llegó tarde para prestarle auxilio a las fuerzas de Andrade, que iba recibiendo el fuego de la artillería enemiga de frente, porque esta, aunque iba de huida, siempre se encontraba emplazada en lo alto y a medida que se replegaban, alcanzaban mayores alturas, con lo que aumentaba el alcance de su artillería. La maniobra produjo resultados desastrosos en los republicanos, que tuvieron 44 muertos y 21 heridos, entre ellos 12 de TIapacoyan. Cuando Andrade retrocedía con la tropa diezmada, se les unió Alatorre, quien no había podido llegar a tiempo hasta el lugar donde se desarrolló con mayor intensidad el combate.

Aprovechando que una fuerza había salido a perseguir a los austriacos por el camino de Tomata, otro grupo de imperialistas, pretendiendo tomarlos desprevenidos descendieron por el cerro de Gentiles y atacaron las trincheras de El Zapote y El Arenal. No obstante la fuerza con que cargaron, con un contingente numeroso y artillería, fueron rechazados, dejando 12 muertos y llevándose 7 heridos.

Las lluvias, que normalmente están presentes por estas fechas, llegaron el sábado 18 y aprovechando su intermitencia, Alatorre mandó a recoger los despojos y sepultar a los muertos de ambos bandos, pues el enemigo en su huida, no había tenido tiempo ni para recoger sus cadáveres. El lunes 20 de noviembre incursionaron los republicanos tiroteando los tres campamentos que tenían los imperialistas establecidos en las cercanías de Tlapacoyan. A las once de la mañana le tocó el turno a la contraofensiva imperialista y de Tomata se desprendió una columna con 400 hombres y una pieza de artillería con la que inició el asedio a la trinchera de Itzapa, apoyada por un batallón de tiradores que prolongaron el asedio durante dos horas y retirándose después, al ver la inutilidad del intento. Pensando que sería propicio el ataque, el martes 21 el enemigo descendió simultáneamente en grandes columnas por los cerros de Gentiles y El Chacal, pero fueron repelidos por las avanzadas, quienes estaban atentas a cualquier movimiento enemigo, obligándolos a detener su marcha.

La población se sumó a la defensa, impulsados por el alcalde Manuel Mendoza, quien en un discurso hizo enardecer los ánimos de los lugareños, haciéndoles ver lo importante que era que en esas horas difícile, se encontraran hombres capaces de defender su patria. Al caer la tarde, nuevamente intentaron los imperialistas el asalto y de Tomata salió una columna fuertemente armada que se detuvo a una distancia de tiro de cañón y después de amagar durante una hora, contramarchó.

Ese mismo día, pero ya de noche, un pelotón de soldados imperialistas que se hallaban situados en Eytepeques, probablemente envalentados por una ración de alcohol, atacó Texcatl, que era defendida por Ferrer, Acuña, Ortega, López Limón y 120 hombres de tropa; después de media hora dejó de hostilizar al parapeto republicano y regresó al sitio donde estaban acantonados.

La Batalla de Tlapacoyan

Consecuencias

Referencias

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