Batalla de Tlaxcala
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| Batalla de Tlaxcallan | ||||
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| Parte de la Conquista de México | ||||
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Carga de caballería española. | ||||
| Fecha | 5-6 de septiembre de 1519 | |||
| Lugar | Tlaxcallan, Tlaxcala, México | |||
| Resultado | Indeciso | |||
| Beligerantes | ||||
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| Comandantes | ||||
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La batalla de Tlaxcala fue un enfrentamiento armado que tuvo lugar el 5 de septiembre de 1519 entre las fuerzas españolas comandadas por Hernán Cortés y las fuerzas totonacas aliadas a los españoles contra los tlaxcaltecas encabezados por Xicohténcatl, hijo del tlatoani de Tizatlan.[1] Esta batalla tuvo lugar en el actual Municipio de Tlaxcala, en el estado del mismo nombre.
Unos días después de haber derrotado al grupo de otomíes aliados a la República de Tlaxcallan en la batalla de Tecóac,[2]Hernán Cortés reanudó la expedición rumbo a Tlaxcala. A pesar de las súplicas de sus hombres de regresar a la costa de Veracruz, el capitán se resistió a esta propuesta e insistió en que mostrar flaqueza con una retirada sólo los haría más vulnerables a los ataques tlaxcaltecas, además perderían el apoyo de sus recientes aliados totonacos.
Durante este lapso de tiempo se mandaron embajadas para evitar los enfrentamientos y las tropas se mantenían alertas para efectos de estar a la defensiva de cualquier operación enemiga. Las respuestas del príncipe Xicohténcatl eran siempre hostiles y retadoras. En algún punto, los tlaxcaltecas mandaron espías hacía el campamento de Cortés, pero estos fueron descubiertos y sus manos cortadas para enviárselas a Xicohténcatl como advertencia.
Dado lo inevitable de la batalla, Cortés preparó a sus tropas con lo que se desarrollaron planteamientos tácticos para enfrentar dicha calamidad, es decir, caballerías al frente, los de espada y rodela, ballesteros y arcabuceros listos para repeler los ataques en la retaguardia. Se habla de tener las lanzas terciadas, es decir colocadas al brazo para acometer y alancear con el caballo. Del lado tlaxcalteca se habla de cuatrocientos efectivos, quienes comenzaron a arrojar todo tipo de proyectiles, las infanterías acometían con macuahuitl y otros tipos de armas cuerpo a cuerpo.
Batalla
La estrategia de Cortés consistía en mantener el escuadrón con formación cerrada. A pesar del éxito de la estrategia, los tlaxcaltecas a partir de choques frontales en varias ocasiones estuvieron a punto de romper las formaciones hispanas. Es de importancia decir que existían algunas discordias dentro de los mandos tlaxcaltecas, las cuales impidieron una mayor coordinación y apoyo. Probablemente esto le ayudó a Cortés para evitar ser destruido por completo, ya que algunas tropas de Tlaxcala no combatían dadas las rencillas mencionadas.
Se mencionan las bajas hispanas y heridos entre los que se cuentan, caballos, a más de sesenta de infantería, y el mismo Bernal fue herido con una honda en la cabeza y una punta de proyectil en la pierna. Referente a los pocos casos de aliados indígenas se menciona la baja de tres indígenas. Las nuevas embajadas de paz enviadas por Cortés después de algunas escaramuzas más, terminaron con la consecuente alianza con los tlaxcaltecas que irá rindiendo frutos en las posteriores campañas de Hernán Cortés. La enemistad entre tlaxcaltecas y mexicas representaba un importante valor estratégico para Cortés, que inmediatamente buscó capitalizar a su favor.[3]
Los tlaxcaltecas rechazaron varias veces la alianza propuesta por los españoles (a quienes veían como aliados de Moctezuma)[4] y esta no se dio hasta que fueron contundentemente derrotados en una serie de duros combates, en donde se volvieron decisivas las armas de fuego, la caballería, así como el contraste en la concepción de la guerra entre los contendientes.[5][6][7][8]
«Viendo Cortés que los enemigos no le acometían, y era porque no sabían lo que los señores de Tlaxcala habían tratado (…) dixo a los principales del exército: “(…) los enemigos no vienen ni de paz ni de guerra, no será bin estar en duda: acometámoslos, para que hagan por fuerza lo que de grado debrían»[9]Cervantes de Salazar, Cap.XLI
Previo a la llegada de los castellanos, en Tlaxcala ya se tenía noticia de la aplastante victoria española sobre los mayas de Centla. Desde su cuartel en Jalacingo (o Zacotlán, según López de Gómara), Cortés les envió una embajada de indígenas cempoaltecas para pedir su amistad, pero el senado de Tlaxcala, sabiendo que venía escoltado por escuadrones de ciudades sujetas a México, decidió ponerse en armas para resistirles.[10][11][12][13][14]
Primera batalla
A principios de septiembre 1519, Cortés y su ejército, junto con tres mil auxiliares de Cempoala y Zocotlán, cruzaron la muralla de Tlaxcala, que extrañamente encontraron desocupada. Poco después, la avanzadilla se encontró con un pequeño grupo de guerreros en huida y fueron en su persecución. Pronto fueron emboscados por un ejército de tres mil tlaxcaltecas dirigidos por Xicoténcatl (el joven). Se trabó un primer combate en el que murieron un español y dos caballos, además de algunos heridos. Finalmente, la llegada de la artillería, escopetas y ballestas (armas desconocidas en Tlaxcala), provocó la retirada ordenada de las tropas tlaxcaltecas.[15][16][17][18][19]
Segunda batalla
Después de ver rechazada otra oferta paz, el 2 de septiembre, los castellanos reanudaron la marcha en formación de ataque hasta encontrarse con una columna de mil guerreros. Se leyeron los requerimientos y comenzó el combate. Como en el encuentro anterior, ante la acción devastadora de la artillería, los tlaxcaltecas se retiraron en orden, pero esta vez Cortés decidió perseguir su retirada hasta una estrecha cañada, cerca de Tzompantepec, en donde nuevamente fue emboscado por Xicoténcatl, que lo esperaba con un ejército tlaxcalteca que Cortés y Cervantes de Salazar cifraron en 100 mil hombres (Bernal lo reduce a 40 mil y Prescott a 30 mil), sobre un terreno desfavorable para la artillería y la caballería.[20][21][22][23]
Con grandes esfuerzos, los españoles consiguieron llevar el combate hacia un terreno llano donde pudiera maniobrar la artillería, a cambio de verse completamente rodeados por las fuerzas de Xicoténcatl.[24][22]
«Durmieron (...) los nuestros mal sueño, con recelo no les sobresalteasen los enemigos; pero ellos no vinieron, que no acostumbran pelear de noche» —Francisco López de Gómara, Cap.XLVI |
Los españoles consiguieron resistir en esta situación crítica durante varias horas, hasta que, inesperadamente, los tlaxcaltecas se retiraron ordenadamente poco antes del atardecer.[21][22] Esto debido a que, en la concepción de la guerra que tenían los pueblos del Anáhuac, estaban arraigadas costumbres que les representaron grandes pérdidas al enfrentarse con fuerzas europeas, como no combatir durante la noche, ofrecer comida al rival para no pelear en desventaja desleal, o retirar del campo de batalla a los muertos y heridos.[25][26][27][28]
«...así nos llevaron peleando hasta meternos entre más de 100 mil hombres de pelea que por todas partes nos tenían cercados, y pelearnos con ellos y ellos con nosotros, todo hasta una hora antes de la puesta del sol, en que se retrajeron...»[21]Hernán Cortés, segunda carta de relación
Tras esta batalla resultó muerto el reputado jinete Pedro Morón junto con su caballo, que sería posteriormente descuartizado y sus restos enviados como trofeo a diferentes regiones de Tlaxcala, para desmitificar la idea sobrenatural de los guerreros europeos que Cortés buscaba difundir.[29][30]
Tercera batalla
«Estaban feroces aquéllos y habladores, y diciendo entre sí mismos:
“¿Qué gente poca y loca es ésta que nos amenaza sin conocernos, y se atreve a entrar en nuestra tierra sin licencia y contra nuestra voluntad? No vamos a ellos tan presto; dejémoslos descansar, que tiempo tenemos de los tomar y atar. Enviémosles de comer, que vienen hambrientos, no digan después que los tomamos por hambre y de cansados”»[31] —López de Gómara, Cap.XLVII |
Con varios heridos entre sus filas, Cortés volvió a enviar una oferta de paz a Tlaxcala, pero nuevamente fue rechazada en tono desafiante. En respuesta, Cortés quemó varias poblaciones capturando prisioneros civiles[21][32][33] y, el 5 de septiembre, marchó sobre Tlaxcala, hasta encontrarse al paso con un ejército de tlaxcaltecas, otomíes y huejotzingas, dirigidos por Xicoténcatl y Chichimecatecuhtli (50 mil según Bernal Díaz y hasta 150 mil según Cortés y Cervantes de Salazar).[23][21][34][35][36]
Comenzó la batalla en campo abierto y rápidamente los españoles volvieron a quedar rodeados. Pese a la complicada situación de los castellanos, por la gran inferioridad numérica, el combate en terreno llano les ofreció la ventaja de poder hacer un mejor uso de la artillería, que provocaba enormes bajas tlaxcaltecas a cada disparo.[37][38]
«…una cosa nos daba vida, y era que, como eran muchos y estaban amontonados, los tiros les hacían mucho mal.[39]Bernal Díaz del Castillo, Cap.LXV
Durante la lucha, una rencilla interna entre los Xicoténcatl y Chichimecatecutli derivó en que la mitad de sus tropas abandonaran el campo de batalla. Reducidas sus fuerzas, y ante la enorme cantidad de bajas que le estaban infligiendo, Xicoténcatl no pudo prolongar más el combate y ordenó la retirada, obteniendo Cortés una victoria decisiva. Esa misma noche, Cortés volvió a acometer contra la población civil, arrasando diferentes asentamientos en la región.[40][39][21][36]
«…torné a salir por otra parte antes que fuese de día, sin ser sentido de ellos (…) y les quemé 10 pueblos, en que hubo pueblo de ellos de más de tres mil casas y allí pelearon conmigo los del pueblo, que otra gente no debía estar ahí…»[21]Hernán Cortés, segunda carta de relación
«...(Cortés) los abrazó á todos, y dixo: “Tened, señores, confianza que según nos ha subcedido, seremos presto señores de Taxcala, que es principio para conseguir nuestro fin de vernos en México»[41]Cervantes de Salazar, Cap.XLII
División en el Senado tlaxcalteca
Tras la derrota, el senado tlaxcalteca se dividió en dos facciones opuestas: la de Maxixcatzin, que apostaba por la rendición y la de Xicoténcatl el joven, que quería continuar la guerra. Ante la indecisión, se consultó a los sumos sacerdotes, quienes concluyeron que los españoles, aunque no eran dioses, obtenían su fuerza del sol, por lo que recomendaron tomar una medida contraria a sus usos militares: combatir a los españoles por la noche.[42][43]
Se decidió enviar una embajada de 50 principales pidiendo paz a Cortés, pero éste, al estar advertido de que los tlaxcaltecas planeaban combatirlo de noche, respondió cortándoles las manos a todos los emisarios, el 6 de septiembre.[44][45][46][47][21]
«...los mandé tomar a todos cincuenta y cortarles las manos y los envié a que dijesen a su señor que de noche y de día y cuando él viniese, verían quiénes éramos.»[48]Hernán Cortés, segunda carta de relación
Efectivamente, poco después el campamento español fue asaltado durante la noche, pero los encontró prevenidos y con centinelas puestos, por lo que el ataque fue repelido. En represalia, Cortés intensificó los ataques nocturnos sobre la población civil. Arrasó Tzompantepec y otros pueblos, que se encontraban sin guarniciones militares.[49][50]
«...y antes que amaneciese, di sobre dos pueblos en que maté mucha gente y ya que amanecía di en otro pueblo tan grande que se ha hallado en él (…) más de 20 mil casas. Y como los tomé por sobresalto, salían desarmados y las mujeres y niños desnudos por las calles, y comencé a hacerles algún daño, y viendo que no tenían resistencia, vivieron a mí ciertos principales del dicho pueblo a rogarme que no les hiciésemos más mal porque ellos querían ser vasallos de vuestra alteza...»[51]Hernán Cortés, segunda carta de relación
Rendición tlaxcalteca y sello de la alianza

La presión terminó por inclinar la balanza en el senado tlaxcalteca a favor de la rendición, con excepción de Xicoténcatl el joven, que permanecería firme en la idea de mantener la resistencia hasta su ejecución en mayo de 1521, por orden de Cortés. Finalmente, 23 de septiembre de 1519, a las diez de la mañana, Xicoténcatl el viejo se presentó ante Cortés junto con 50 principales para capitular; aceptando la obediencia y vasallaje del pueblo tlaxcalteca a la corona española y entregando a como rehenes a los hijos de varios principales,[52] sellando con ello una alianza clave con los con los conquistadores que, aunque con cierta intermitencia,[53] se mantendría hasta después de la caída de Tenochtitlan y durante las conquistas posteriores.[54][55][56][57][58][59][60]
«Tlaxcala seguramente creyó que utilizaba a los poderosos extranjeros para sus propios fines, para terminar en provecho propio una guerra entre ciudades mexicanas; no comprendió más que Tenochtitlan la verdadera naturaleza del peligro o, si se dio cuenta de él, fue cuando ya era demasiado tarde (…) por muy guerreros que fuesen, no eran lo bastante frente a los europeos cristianos del s.XVI; o más bien lo eran de manera muy distinta y su heroísmo fue tan inadecuado, tan ineficaz, como podría serlo el de los soldados que lucharon en el Marne si se enfrentaran contra la bomba atómica de nuestros días.»[7]Jaques Soustelle
Referencias
- 1 2 3 «La batalla contra los Tlaxcaltecas». Consultado el 22 de agosto de 2024.
- ↑ García Cook Ángel, Tlaxcala a la llegada de los españoles según las evidencias arqueológicas, México, INAH, 2014.
- ↑ «Los códices modernos de la historia tlaxcalteca de Xochitiotzin». Secretaría de Cultura. Gobierno de México. Consultado el 14 de julio de 2025.
- ↑ Cervantes de Salazar, 1914, p. 209.
- ↑ Prescott, 2024, pp. 198, 200, 201, 205, 206, 207.
- ↑ Díaz del Castillo, 2022, pp. Caps.LXII-LXXV.
- 1 2 Soustelle, 1970, p. 216.
- ↑ López de Gómara, 2007, p. Caps.XLVI-XLVII.
- ↑ Cervantes de Salazar,, p. 220.
- ↑ Prescott, 2024, pp. Libro III, Cap.II.
- ↑ Díaz del Castillo, 2022, pp. Caps.LXII.
- ↑ López de Gómara, 2007, p. 93.
- ↑ Cervantes de Salazar, 1914, pp. 200-202.
- ↑ «El verdadero encuentro entre Moctezuma y Cortés». La Vanguardia. 8 de noviembre de 2020. Consultado el 6 de julio de 2025.
- ↑ Cortés, 2014, p. 47.
- ↑ Prescott, 2024, p. 197.
- ↑ Díaz del Castillo, 2022, pp. 105-107.
- ↑ López de Gómara, 2007, pp. 94-95.
- ↑ «El papel de los tlaxcaltecas en la Conquista». Arqueología Mexicana. 7 de diciembre de 2016. Consultado el 6 de julio de 2025.
- ↑ Prescott, 2024, pp. 198-199.
- 1 2 3 4 5 6 7 8 Cortés, 2014, p. 48.
- 1 2 3 Díaz del Castillo, 2022, p. 108.
- 1 2 Cervantes de Salazar, 1914, pp. 204-206.
- ↑ Prescott, 2024, pp. 199-200.
- ↑ Prescott, 2024, «...pues las hostilidades nocturnas eran contrarias al sistema de la táctica militar india (...) lo que aumentaba su embarazo, era el deseo de sacar del campo a los muertos y heridos, costumbre general entre los pueblos del Anáhuac, que necesariamente los exponía a mayores pérdidas (...) cada tiro era un mensajero de la muerte, y las filas de indios eran arrolladas antes que los de la retaguardia pudieran, según su costumbre, retirar a los heridos del campo», pp. 198, 200, 206.
- ↑ López de Gómara, 2007, «era casi puesta del Sol, y venía su gente cansada de haber caminado mucho aquel día, por poner su real en lugar fuerte y de agua; y así, lo asentó cabe un arroyo, donde estuvo esta noche con miedo y con recado de centinelas a pie y a caballo (...) pero ellos no vinieron, que no acostumbran pelear de noche», pp. 95, 97, 98.
- ↑ Cervantes de Salazar, 1914, «Decían: (...) Bien será que entiendan lo que podemos, y por que no piensen que hacemos á nuestra ventaja los negocios y que queremos más tomarlos por hambre que rendirlos por fuerza de armas, inviémosles de comer, que vienen hambrientos y cansados (...) volvieron aquel día algunas veces contra los nuestros, hasta que viendo que ya era tarde (...), se retiraron, de lo que no poco se holgó Cortés, porque (...) no pudieran dexar de ó morir muchos ó ser vencidos, si Dios milagrosamente no les diera nuevas fuerzas. Durmieron aquella noche los nuestros muy contentos, más con el poco miedo que tenían en saber que los indios no pelean con lo escuro», pp. 208, 211, 212.
- ↑ Soustelle, 1970, p. 210.
- ↑ Prescott, 2024, p. 200.
- ↑ Díaz del Castillo, 2022, pp. 108, 113.
- ↑ López de Gómara, 2007, p. 98.
- ↑ López de Gómara, 2007, pp. 97,100.
- ↑ Cervantes de Salazar, 1914, pp. 212-213.
- ↑ Prescott, 2024, p. 203.
- ↑ Díaz del Castillo, 2022, pp. 110-111.
- 1 2 López de Gómara, 2007, pp. 98-101.
- ↑ Prescott, 2024, pp. 203-206.
- ↑ Díaz del Castillo, 2022, pp. 111-113.
- 1 2 Díaz del Castillo, 2022, p. 112.
- ↑ Prescott, 2024, p. 207.
- ↑ Cervantes de Salazar, 1914, p. 224.
- ↑ Prescott, 2024, pp. 208-209.
- ↑ Díaz del Castillo, 2022, pp. 113-114.
- ↑ Cervantes de Salazar, 1914, «prendió á todos cincuenta, y allí, delante de todo el exército, mandándoles cortar las manos», pp. 217.
- ↑ Prescott, 2024, «Mandó amputarles las manos, y en este estado los envió a sus compatriotas, con el mensaje de que "los tlaxcaltecas podían venir de día o de noche, pues siempre encontrarían a los españoles prontos para resistirles"», p. 214.
- ↑ López de Gómara, 2007, «los prendió a todos cincuenta, y allí luego les hizo cortar a todos las manos, y enviolos a su ejército, amenazando que otro tanto haría a todos los espiones que tomase; y que dijesen a quien los envió que, de día y de noche, y cada y cuando que viniesen, verían quién eran los españoles.», pp. 101-102.
- ↑ Díaz del Castillo, 2022, «y dellos se cortaron las manos y a otros los dedos pulgares, y los enviamos a su Xicotenga», pp. 122.
- ↑ Cortés, 2014, p. 49.
- ↑ Cortés, 2014, pp. 49-50.
- ↑ Cervantes de Salazar, 1914, pp. 220-223.
- ↑ Cortés, 2014, p. 50.
- ↑ Cervantes de Salazar, 1914, «...llevó también Xicotencatl ciertos mancebos hijos de señores para darle en rehenes.», pp. 232.
- ↑ Gibson, 1991, «Varias veces durante la conquista los soldados de Tlaxcala regresaron a sus hogares por orden de los españoles o por su propio gusto», pp. 154-155.
- ↑ Cortés, 2014, p. 51.
- ↑ Prescott, 2024, pp. 214-217.
- ↑ Díaz del Castillo, 2022, pp. 123,125, 126.
- ↑ López de Gómara, 2007, pp. 109-111.
- ↑ «Xicoténcatl sella su alianza con Cortés». Noticonquista. Universidad Nacional Autónoma de México. Consultado el 6 de julio de 2025.
- ↑ «La alianza de los tlaxcaltecas con los españoles, el inicio de una larga amistad». Noticonquista. Universidad Nacional Autónoma de México. Consultado el 6 de julio de 2025.
- ↑ «El Lienzo de Tlaxcala; los tlaxcaltecas y su labor en la conquista». Secretaría de Cultura. Gobierno de México. Consultado el 6 de julio de 2025.
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