Batalla de Tres Castillos

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Fecha 15 de octubre de 1880
Lugar Noroeste de México
Resultado Victoria mexicana
Batalla de Tres Castillos
Parte de Guerras apaches, Ataques apaches a México
Fecha 15 de octubre de 1880
Lugar Noroeste de México
Coordenadas 29°58′01″N 105°46′59″O / 29.967, -105.783
Resultado Victoria mexicana
Beligerantes
México Apaches
Comandantes
Joaquin Terrazas Victorio 
Nana
Unidades militares
260 c. 150
Bajas
3 muertos 62 guerreros y 16 no combatientes muertos
68 capturados

La Batalla de Tres Castillos, llevada a cabo entre el 14 y 15 de octubre de 1880 en el estado de Chihuahua, México, resultó en la muerte del jefe chiricahua apache Victorio, así como en la muerte o captura de la mayoría de sus seguidores. Este enfrentamiento puso fin a la Guerra de Victorio, una odisea de 14 meses marcada por combates y huidas de los apaches en el sur de Nuevo México, el oeste de Texas y Chihuahua. El coronel mexicano Joaquín Terrazas, junto con 260 hombres, rodeó a los apaches y mató a 62 hombres, incluido Victorio, además de a 16 mujeres y niños. También capturaron a 68 mujeres y niños. Tres mexicanos murieron durante el enfrentamiento. Victorio contaba con muy poca munición para resistir el ataque.[1]

Nana era el segundo al mando de Victorio. Estuvo ausente durante la batalla, pero continuó la guerra con una incursión en 1881.

En 1879, el veterano jefe de guerra chiricahua, Victorio, y sus seguidores enfrentaron la remoción forzada de su tierra natal y reserva en Ojo Caliente, Nuevo México, a 20 kilómetros al norte del actual Monticello, para ser trasladados a la Reserva India Apache de San Carlos en Arizona. El 21 de agosto de 1879, Victorio, junto con 80 guerreros, sus mujeres y niños, huyeron de la reserva. Otros apaches, especialmente mescaleros, se unieron a él, y su fuerza pudo haber alcanzado un máximo de 200 guerreros, un número inusualmente grande de guerreros apaches reunidos bajo un solo líder.[2]

Durante 14 meses, Victorio lideró una guerra de guerrillas contra los ejércitos y civiles de Estados Unidos y México en el sur de Nuevo México, el oeste de Texas y el norte de México. Libró más de una docena de batallas y escaramuzas, y asaltó varios asentamientos civiles. Miles de soldados estadounidenses y mexicanos, junto con exploradores indígenas, lo persiguieron mientras huía de un refugio a otro.[3] Aunque venció en la mayoría de las batallas, la cantidad de hombres y recursos desplegados contra su grupo se volvió abrumadora.[4]

El punto débil de Victorio era su necesidad constante de reabastecerse de municiones, lo que lo obligaba a intercambiar ganado y caballos robados o a tomarlos directamente de estadounidenses y mexicanos.[5] Una fuente de suministros era la Reserva Apache Mescalero, cerca de Fort Stanton, Nuevo México, pero tras la Batalla de la Cuenca de Hembrillo en abril de 1880, el ejército estadounidense intensificó su control sobre los mescaleros y ocupó su reserva.[6]

En mayo de 1880, Victorio sufrió su primera derrota a manos de sus propios compañeros apaches en el río Palomas, en la Black Range de Nuevo México, cerca del poblado de Chloride. Condujo a su grupo a México para un respiro, reunió una gran cantidad de ganado y reapareció en el oeste de Texas en julio, intentando llevar el ganado a la Reserva Mescalero para intercambiarlo por municiones. Sin embargo, en Texas se enfrentó a otro guerrero veterano, el coronel Benjamin Grierson, comandante del 10º de Caballería, compuesto por soldados afroamericanos. Grierson adoptó una nueva estrategia para combatir a Victorio. En lugar de perseguirlo, como habían hecho los comandantes anteriores, optó por una táctica defensiva, vigilando manantiales, cruces de ríos y pasos montañosos. Su objetivo era bloquear el acceso de Victorio a Nuevo México y a los suministros de municiones, además de impedirle llegar a los pozos de agua dispersos en el desierto. Además, Grierson colaboró con tropas mexicanas que cruzaron el río Bravo hacia Texas para unirse a la cacería de Victorio. Aunque no logró derrotarlo en batalla, Grierson le impidió llegar a Nuevo México y reabastecerse de municiones.[7]

Al retirarse nuevamente a México alrededor del 13 de agosto de 1880, la suerte de Victorio estaba en declive, con su grupo reducido por las deserciones de seguidores que encontraron insoportables las dificultades de la campaña.[8]

Búsqueda de Victorio

En lugar de refugiarse en las fortalezas montañosas que solía frecuentar, Victorio optó por descansar y rearmarse en una remota llanura desértica donde había un pequeño lago y tres formaciones rocosas llamadas Tres Castillos. Explicó a sus seguidores que sus enemigos lo buscarían en las montañas, no en el desierto. Envió a su lugarteniente, Nana, y a unos cuantos hombres a una incursión para conseguir munición.[9] Así, Victorio y sus mermados seguidores disfrutaron de un respiro de paz en el austero desierto de Chihuahua, llegando a Tres Castillos a principios de octubre. Mientras tanto, las fuerzas militares mexicanas y estadounidenses rastreaban el norte de México en su búsqueda.[10]

Para el 29 de septiembre, el coronel Joaquín Terrazas —comandante de las fuerzas mexicanas en Chihuahua— reunió a 350 hombres entre soldados y voluntarios en la Laguna de Tres Patos, a 200 kilómetros al noroeste de Tres Castillos. El 1 de octubre dividió sus tropas en varios grupos que se desplegaron en abanico por el desierto avanzando hacia el este. Terrazas halló una charca fangosa con restos de ganado recién sacrificado, lo que delataba el paso reciente de Victorio y sus seguidores. Ocho días después, uno de sus exploradores tarahumaras informó que Victorio podría hallarse en la dirección de Tres Castillos, a 70 kilómetros de distancia. El coronel licenció entonces a 90 «civiles incompetentes» y avanzó hacia el sur con 260 efectivos. También rechazó el refuerzo de 13 guardias texanos al mando de George W. Baylor, ordenándoles regresar a Estados Unidos. El 13 de octubre, Terrazas descubrió huellas frescas que confirmaban la presencia de Victorio en Tres Castillos.[11] Precisamente, diez compañías de la 10ª Caballería estadounidense que habían penetrado en México a principios de octubre cooperaban con la milicia chihuahuense hasta que Terrazas exigió su retirada tras localizar al jefe apache.[12]

Tres Castillos está formado por tres colinas rocosas de escasa altura que se elevan menos de 30 metros sobre una amplia llanura. Este hito prominente del territorio funcionaba como un oasis en octubre —al final de la temporada de lluvias—, cuando los lagos y arroyos efímeros de la zona aún conservaban agua. Al aproximarse al lugar, Terrazas envió a su segundo al mando, el experimentado guerrero contra pueblos originarios Juan Mata Ortiz, a rodear Tres Castillos por el norte, mientras él ejecutaba la misma maniobra por el sur.[13]

La batalla, 14-15 de octubre

Los apaches detectaron el avance de Terrazas cuando aún se encontraba a aproximadamente un kilómetro de distancia, y enviaron a treinta guerreros para interceptarlo. Estos lograron matar a un explorador tarahumara, pero se replegaron rápidamente hacia las colinas rocosas al percatarse de la superioridad numérica de las fuerzas mexicanas. Terrazas y Mata Ortiz capturaron la manada de caballos de los apaches y los obligaron a refugiarse en la colina más meridional de Tres Castillos. Alrededor de las diez de esa noche, Terrazas avistó una hoguera al sur y envió una patrulla de treinta hombres a investigar. El fuego había sido encendido por varios apaches que no habían quedado atrapados en Tres Castillos, con la intención de distraer a los mexicanos. Tras un breve enfrentamiento con la patrulla, estos huyeron y presumiblemente lograron escapar de la zona.[14]

Victorio y sus seguidores resistieron toda la noche, construyendo defensas de piedra y refugiándose en cuevas. Terrazas describió combates desesperados durante el avance mexicano, aunque lo más probable es que los apaches agotaran pronto sus municiones. Los dos últimos guerreros resistieron dos horas en una cueva hasta que los mataron a las diez de la mañana. El hallazgo de un único cartucho en la cueva sugiere que solo pudieron oponer una defensa simbólica.[15]

En la batalla murieron tres soldados mexicanos. Terrazas reportó haber dado muerte a 62 guerreros —entre los que probablemente había adolescentes— y a 16 mujeres y niños, además de tomar 68 prisioneros. Las mujeres y niños sobrevivientes fueron vendidos como esclavos en México.[16] Mientras algunas versiones apaches afirman que Victorio se suicidó clavándose un cuchillo, otras sostienen que lo mató un francotirador tarahumara. Solo sobrevivieron dos grupos ausentes durante el combate: el de Nana, que estaba en una incursión con 17 hombres, y otro de 15 guerreros en una partida diferente. También lograron salvarse un pequeño número de mescaleros que estaban cazando y algunas mujeres y niños que consiguieron huir.[17]

Secuelas

Referencias

Enlaces externos

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