Belarmina

jarra o botella de barro From Wikipedia, the free encyclopedia

Belarmina (o bellarmina) es un tipo de jarra o botella decorada con un rostro barbudo intimidador y un origen asociado a la cerámica alemana del siglo xvi,[1] extendido más tarde a otras zonas de Europa (Países Bajos, Gran Bretaña, España). Se emparentan con las ‘jarras del hombre barbudo’ o «bellarmines».[a]

Belarmina alemana del siglo xvii (18.7 cm), colecciones del Museo Metropolitano de Arte.

El origen del nombre se data hacia el siglo xvi en la cuenca del río Rin y la iconografía dirige a Roberto Belarmino, popularmente llamado el ‘martillo de los herejes’, jesuita e inquisidor italiano, cardenal y arzobispo de la Iglesia católica, legendariamente distinguido por su oposición a la Reforma protestante y recordado por haber dirigido los procesos contra personajes como Giordano Bruno y Galileo Galilei. Su rostro barbudo, grabado en relieve o toscamente trazado en el vientre de las botellas, jarras u ollas, que funcionaban como amuletos «por ser la representación del mal al portar la efigie del maligno cardenal» (sic).[2][3][4][5]

El cardenal Belarmino en un grabado del siglo xvii, en la Bibliotheca chalcographica (1652-1669)

Otros autores alejan su datación hasta el periodo de la Germania romana (aunque a partir del siglo xii y como precedentes de las stoneware (gres) bajomedievales o jarras de piedra elaboradas con la técnica de la sal),[b] localizando vasijas similares hechas en la zona de Colonia, y quizá representando a una divinidad masculina con cuernos, como personificación del río o de las aguas, y usada como marca de fábrica.[1][c] Pudo tener un uso posterior en las canecas y demás tipología de botellas alfareras.[1]

Para su uso ‘mágico’ se llenaban de harina, romero, algún líquido (alcohólico o infusión), clavos, cuchillas y excrementos de la persona a la que debería protegerse. Una vez sellada la botella (a veces más similar a una botija o cantarilla), se enterraba en un lugar del entorno del interesado a fin de atraer y atrapar dentro de ellas el mal de ojo, enfermedades, hechizos o sortilegios.[2]

En la península ibérica aparecen relacionadas con varios tipos de recipientes relacionados con los conjuros y la brujería en general,[2] y con mayor presencia en el norte y el noroeste peninsular.

Notas

  1. En alemán bartmannskrug, en holandés baardmankruik, en inglés beardman jugs o bartmann/bartman jugs.
  2. Eran recipientes del llamado gres alemán no poroso (Rheinnisches Steingut), vitrificado e impermeable. Su fabricación con barros con alto contenido en sílice, que requieren altas temperaturas de vitrificado (entre 1200-1280 ºC), excluyen la aplicación del óxido de plomo que bañaba las cerámicas desde períodos medievales. Es resultado son piezas de tonos blancuzcos, ante, gris, e incluso rojo.
  3. Además del belarmino grabado solían llevar también en relieve sellos o medallones heráldicos (escudos de armas de ciudades como Ámsterdam o Hoorn, o el de la provincia de Holanda); o de las familias gobernantes en las Provincias Unidas –los Orange-Nassau–, Inglaterra –los Tudor–; o de los Habsburgo; además de otros símbolos como el «Avondster» (motivo floral de la roseta), etc.

Referencias

Bibliografía

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