Belona
diosa romana de la guerra
From Wikipedia, the free encyclopedia
En la antigua religión romana, Belona (en latín, Bellōna) era una diosa romana de la guerra. Durante mucho tiempo fue una potencia mal definida que, poco a poco, fue identificándose con la diosa griega Enío. A veces pasa por esposa del dios Marte y también es representada conduciendo su carro, con rasgos horripilantes y de manera similar a una de las Furias.[1] Los sacerdotes de Belona eran conocidos como belonarios (Bellonarii), conocidos por practicar autolesiones rituales.[2]

Origen
Se creía que era uno de los númenes romanos —posiblemente de origen etrusco— y muchos suponen que habría sido la deidad romana original de la guerra, precediendo la identificación de Marte con Ares. Su nombre está directamente relacionado con la palabra moderna «beligerante» (literalmente, ‘que lleva a cabo la guerra’, pues se compone de los vocablos bellum, «guerra», y gerere, «llevar a cabo, realizar»).[3]
Políticamente, todas las reuniones del Senado sobre la guerra exterior se celebraban en el templo de Belona (Templum Bellonae) del monte Palatino (Collis Palatium), fuera del pomerio (pomerium). Este templo fue construido en el 296 a. C. e incendiado en el 48 d. C.
Fuentes mitográficas
Agustín de Hipona dice que, entre los antiguos romanos, Marte y Belona son tanto los dioses de la guerra como una metonimia por la guerra.[4] También dice que ambos son esposos.[5] Belona lleva las riendas del carro de Marte durante las guerras.[6] Varrón, explicando el origen lingüístico, dice que el nombre de Belona procede directamente de la palabra latina bellum (“guerra”). Señala además que en una forma más antigua de la lengua, la diosa era llamada Duellona, derivado de duellum, término arcaico equivalente a bellum.[7] Inscripciones epigráficas confirman su culto oficial en contextos militares durante el Imperio romano.[8] Virgilio describe a Belona como compañera natural de Marte, ataviada con su látigo y madrina de bodas de de Eneas y Lavinia, por lo que esas nupcias estarían predestinadas a la guerra. [9]
Ovidio dice que la fiesta de Belona se sitúa en el 3 de junio y se explica su origen en el contexto de una antigua guerra contra los etruscos. El templo de la diosa fue consagrado en ese marco por Apio Claudio el Ciego, quien, pese a estar privado de la vista, actuó como impulsor de la decisión de rechazar la paz propuesta por Pirro, confiando en su juicio político. Ovidio describe además el carácter ritual del culto: desde el templo se alza una pequeña columna de gran significado simbólico, desde la cual se lanza una lanza cuando los romanos deciden declarar la guerra a reyes o pueblos. Este gesto ceremonial marca oficialmente el inicio del conflicto y convierte la guerra en un acto religioso y jurídico.[10]
En una comedia de Plauto Belona aparece en una invocación cómica o solemne y se la menciona como personificación de la guerra y la furia bélica. El tono es teatral y su nombre evoca inmediatamente el contexto militar y violento, aunque usado con ironía o exageración.[11] Macrobio asocia a Belona con el horror y la hace compañera de la Discordia; Belona es descrita azotando con su «látigo sanguinolento».[12] Lucano nos muestra una evolución hacia una Belona más siniestra y desestabilizadora. Basándose en las actividades de los sangrientos belonarios, Belona es invocada en un contexto de guerra civil. En esta guisa se asocia con la locura bélica y la destrucción interna de Roma y su figura adquiere tintes oscuros y casi infernales.[13]
En la poesía épica romana Belona aparece como figura mitológica activa en el campo de batalla. Es descrita con rasgos violentos, cercana a las divinidades guerreras furiosas (casi como una personificación de la carnicería). También participa simbólicamente en la guerra, incitando o acompañando la destrucción.[14] Aulo Gelio menciona a Belona en el contexto del ritual romano de declaración de guerra, explicando el uso de la llamada columna bellica situada junto a su templo en Roma; desde ese lugar simbólico, el fetial arrojaba una lanza contra el territorio enemigo o contra la columna como gesto formal que legitimaba religiosamente el inicio del conflicto.[15]
No todas las referencias imaginan a Belona como una diosa sanguinaria ni como una deidad de sexo femenino. Lactancio, por ejemplo, dice que los paganos imaginaron al dios Virtus con el nombre de Belona.[16] Pomponio Porfirión alega que Belona fue equiparada a la diosa sabina Vacuna, una diosa arcaica de la guerra también asociada con Minerva y Diana.[17] Nerio, una diosa de la valentía (sin connotaciones sangrientas), es descrita como esposa de Marte,[15] al igual que Belona.[5]
Representaciones

Se la representa conduciendo un carro, con una antorcha, una espada o una lanza en la mano, con casco y coraza. Belona fue retratada desde el Renacimiento por pintores como Rembrandt o Rousseau y escultores como Rodin. Aparece en la conocida escultura de La Marsellesa de François Rude.
Actualmente existe un grupo de las fiestas de Cartagineses y Romanos de Cartagena, las Fuerzas de Choque Extraordinarii, que han adoptado como diosa protectora a Belona, representándola quien la encarna cada año con casco, escudo y lanza.