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Berengario de Tours

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Berengario de Tours (Tours, Francia, c. 999 – Saint-Cosme, Tours, 6 de enero de 1088) fue un influyente teólogo, filósofo y magister scholarum que ejerció como archidiácono y presbítero francés. Es un precursor clave de la escolástica occidental por establecer sus pilares metodológicos mucho antes que Anselmo de Canterbury. Es reconocido históricamente por desarrollar la doctrina eucarística de la consubstanciación y, debido a sus posturas teológicas, la historiografía lo considera un pre-reformador o proto-protestante.

Nombre en francés Bérenger de Tours Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento 998 Ver y modificar los datos en Wikidata
Tours (Francia) Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 6 de enero de 1088 Ver y modificar los datos en Wikidata
La Riche (Francia) Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Francesa
Datos rápidos Información personal, Nombre en francés ...
Berengario de Tours
Información personal
Nombre en francés Bérenger de Tours Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento 998 Ver y modificar los datos en Wikidata
Tours (Francia) Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 6 de enero de 1088 Ver y modificar los datos en Wikidata
La Riche (Francia) Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Francesa
Religión Iglesia católica Ver y modificar los datos en Wikidata
Educación
Alumno de Fulberto de Chartres Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Teólogo, filósofo y magister scholarum Ver y modificar los datos en Wikidata
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Biografía

Berengario nació en Tours, en los primeros años del siglo XI. Comenzó su educación en la escuela del obispo Fulberto de Chartres, quien representaba la teología tradicional de la alta Edad Media. Berengar no sólo se sentía atraído por la teología, sino que también adquirió conocimientos sobre la literatura latina, la dialéctica, la cultura general y la libertad de pensamiento. Más adelante, prestó mayor atención a la Santa Biblia y a los primeros escritores cristianos, especialmente a Gregorio de Tours y Agustín de Hipona, adentrándose de este modo en la teología formal.[1]

Tras la muerte de Fulberto en 1028, Berengario regresó a Tours, donde fue nombrado presbítero de la catedral. Hacia 1040 asumió la dirección de su escuela, mejorando su eficiencia y atrayendo a estudiantes de diversas regiones. Ganó fama tanto por su vida intachable y ascesis como por el éxito de su enseñanza. Su reputación llegó a ser tal que varios monjes le solicitaron escribir un libro para reavivar su fervor; asimismo, su carta a Joscelino —posterior arzobispo de Burdeos—, quien le había pedido dirimir una disputa entre el obispo Isemberto de Poitiers y su cabildo, evidencia la autoridad que se le atribuía a su juicio. Fue nombrado archidiácono de Angers, pero permaneció en Tours para dirigir la escuela.[2] También gozó de la confianza de muchos obispos y del influyente conde Geofredo II de Anjou.

En medio de este unánime reconocimiento, afecto, halago y admiración popular; comenzó a alzarse una voz difamatória. Se acusó a Berengario de sostener opiniones "heréticas" sobre la Eucaristía distintas a las enseñanzas de la Iglesia católica romana. Las primeras controversias acerca de la naturaleza de la presencia eucarística se remontaban a la Alta Edad Media. En el siglo IX, Pascasio Radberto afirmó que el cuerpo eucarístico de Cristo era idéntico a su cuerpo en el cielo, pero prácticamente no obtuvo respaldo.[3] Su doctrina fue criticada por Rethramno y Rabano Mauro, quienes se opusieron a su realismo, que en ocasiones se veía empañado por comparaciones e ilustraciones poco acertadas, y propusieron una concepción más espiritual de la presencia divina.[4] Los teólogos e historiadores afirman que Berengar no negó la presencia real, pero sí rechazaba la transustanciación.[2][5] El primero en tomar nota formal de esto fue su antiguo compañero de estudios Adelmann, quien le suplicó que abandonara su oposición a la enseñanza oficial de la Iglesia católica romana.

Probablemente a principios de 1050, Berengario dirigió una carta a Lanfranco, entonces prior de la Abadía de Bec en Normandía, en la que expresaba su pesar por el hecho de que Lanfranco se adhiriera a la enseñanza eucarística de Pascasio y considerara herético el tratado de Rethramno sobre la materia (el cual Berengario suponía escrito por Juan Escoto Erígena). Declaró su propia coincidencia con Erígena y se consideraba respaldado por San Ambrosio, San Jerónimo, San Agustín y otras autoridades. Esta carta fue recibida por Lanfranco en Roma, donde se leyó ante un concilio amañado que condenó la postura de Berengario. Se le ordenó comparecer en otro concilio que se celebraría en Vercelli en septiembre. Berengario solicitó permiso para asistir al concilio al rey Enrique I de Francia, en su calidad de abad nominal de San Martín de Tours. Sin embargo, por razones que no están claras, el rey lo encarceló. El concilio de Vercelli examinó la doctrina de Berengar, la condenó nuevamente y lo excomulgó.[6]

Tras su liberación, motivada probablemente por la influencia de Geofredo de Anjou, el rey continuó persiguiéndolo y convocó un sínodo en París para octubre de 1051. Berengario, temiendo las intenciones del sínodo, evitó comparecer; las amenazas posteriores del monarca no surtieron efecto, ya que Berengario se encontraba bajo la protección de Geofredo y de su antiguo alumno Eusebio de Angers, ya para entonces obispo de Angers. También encontró numerosos partidarios entre otras personas de influencia.[2]

En 1054, se celebró un concilio en Tours presidido por el cardenal Hildebrando (futuro papa Gregorio VII) en calidad de legado papal. Berengario redactó una profesión de fe en la que confesaba que, tras la consagración, el pan y el vino eran verdaderamente el cuerpo y la sangre de Cristo.[7] Los obispos franceses manifestaron su deseo de resolver la controversia a la brevedad y el sínodo se declaró satisfecho con la declaración escrita de Berengar.

En 1059, Berengar viajó a Roma provisto de una carta de recomendación del conde Geofredo para Hildebrando. En un concilio celebrado en el Letrán no logró ser escuchado, y se le exigió aceptar una fórmula que representaba lo que a él le parecía la visión más carnal del sacramento. Abrumado por las fuerzas en su contra, tomó el documento en sus manos y se arrojó al suelo en señal de aparente sumisión.[1]

Berengar regreso a Francia lleno de remordimiento por haber abjurado de su fe y de amargura hacia el papa y sus oponentes; además, sus apoyos disminuían: Geofredo había muerto y su sucesor le era hostil. Eusebio Bruno se iba distanciando gradualmente de él. Roma, sin embargo, aparentemente se mostró dispuesta a darle una oportunidad; el papa Alejandro II le envió una carta donde le advertía que no causara más ofensas.[1]

Obra de arte del siglo XVIII que muestra a Lanfranco gozando del favor de Dios, mientras Berengario (abajo a la izquierda) es humillado

A pesar de todo, se mantuvo firme en sus convicciones y, hacia 1069, publicó un tratado en el que dio rienda suelta a su resentimiento contra el papa Nicolás II y sus antagonistas del concilio romano. Lanfranco respondió a la publicación y Berengario replicó a su vez. El obispo Hugo de Langres también escribió un tratado, De corpore et sanguine Christi, en contra de Berengario. Incluso su homónimo Berengar, obispo de Venosa, se vio involucrado en la disputa y escribió en su contra en Roma durante los años en que se le ordenó comparecer allí por segunda vez.

Pero el sentimiento en su contra en Francia se estaba volviendo tan hostil que casi se llegó a la violencia física y abierta en el sínodo de Poitiers en 1076. Hildebrando, ya convertido en el papa Gregorio VII, intentando calmar la situación; lo convocó nuevamente a Roma (1078) y se comprometió a silenciar a sus enemigos logrando que aceptara una fórmula vaga, similar a la que había firmado en Tours. Sin embargo, los enemigos de Berengario no quedaron satisfechos y, tres meses después, en otro sínodo, le impusieron una fórmula que no podía significar otra cosa que lo que más tarde se denominó transubstanciacion. Reclamo la simpatía de Gregorio VII, quien le ordenó reconocer sus errores y no insistir más en ellos. Berengario, bajo presión, confesó que había errado y fue enviado de regreso a su tierra.

Una vez de vuelta en Francia, publicó su versión de los hechos ocurridos en Roma, retractándose de su abjuración. Esto trajo como consecuencia un nuevo juicio ante un sínodo en Burdeos (1080) y una nueva retractación.

Después de esto guardó silencio y se retiró a la isla de Saint-Cosme, cerca de Tours, para vivir en soledad ascética. Fue allí donde falleció.[8]

Obras

Las tesis de Berengario están recogidas en la obra «De sacra coena adversus Lanfrancum».

Berengario sobre la Eucaristía

La tesis de Berengario de Tours sobre la Eucaristía constaba de cuatro puntos:[9]

  • 1) Los elementos (el pan y el vino) permanecen en su sustancia así como en su apariencia después de la consagración, aunque adquieren un nuevo significado.
  • 2) Sin embargo, el vino y el pan no son meros símbolos, sino que, en cierto sentido, siguen siendo el cuerpo y la sangre de Jesús que representan.
  • 3) Cristo está espiritualmente presente y es recibido espiritualmente por medio de la fe.
  • 4) La comunión en la Eucaristía es una comunión con la persona entera e indivisa de Jesucristo, y no con la sangre y el cuerpo de Jesús como elementos separados. Dado que todo el cuerpo de Cristo fue sacrificado en la muerte, se recibe de manera espiritual como un cuerpo completo; y puesto que el cuerpo de Cristo está ahora glorificado en el cielo, debemos ascender espiritualmente al cielo.

Lectura adicional

  • Charles M. Radding, Francis Newton: Theology, Rhetoric and Politics in the Eucharistic Controversy, 1078-1079. Columbia University Press: Nueva York, 2003.
  • Cowdrey, H. E. J. Lanfranc. Oxford University Press: Nueva York, 2003.
  • Heron, Alisdair. Table and Tradition. Handsel Press: Edimburgo, 1983.
  • Macy, Gary. Treasures from the Storeroom. Liturgical Press: Collegeville, Minnesota, 1999.
  • Macy, Gary. The Banquet’s Wisdom. Paulist Press: Nueva York, 1992.
  • Macy, Gary. The Theologies of the Eucharist in the Early Scholastic Period. Clarendon Press: Oxford, 1984.
  • Gibson, Margaret. Lanfranc of Bec. Clarendon Press: Oxford, 1978.
  • Mazza, Enrico. The Celebration of the Eucharist. Liturgical Press: Collegeville, Minnesota, 1999.
  • Whitney, J. P.. Hildebrandine Essays. Cambridge University Press: Londres, 1932.
  • Morin, G. "Bérenger contre Bérenger." Récherches de théologie ancienne et médiévale. IV, 2 (1932), págs. 109–133.
  • Sauvage, George Michael Julius Louis (1907). «Berengarius of Tours». Catholic Encyclopedia (en inglés) 2. Nueva York: Robert Appleton Company. OCLC 1017058.

Véase también

Referencias

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