A la edad de cinco años, Bertha Wegmann se mudó con su familia a Copenhague, donde su padre empezó a trabajar como comerciante. El señor Wegmann era un amante del arte y pasaba su tiempo libre pintando. Desde pequeña, Bertha mostró interés por el dibujo, pero no recibió una educación formal hasta los diecinueve años, cuando comenezó a recibir clases de Frederik Ferdinand Helsted, Heinrich Buntzen y Frederik Christian Lund.[2]
Dos años más tarde, con el apoyo de sus padres, se trasladó a Múnich, donde residió hasta el año 1881. Al principio estudió con el pintor históricoWilhelm von Lindenschmit el Joven, y más tarde con el pintor de géneroEduard Kurzbauer. Sin embargo, Wegmann no estaba satisfecha con el hecho de trabajar en un estudio y decidió aprender directamente de la naturaleza. Entabló amistad con la pintora suecaJeanna Bauck, con la que viajó por motivos de estudio a Italia en varias ocasiones.[3] En 1881 ambas se mudaron a París, donde Wegmann expuso sus obras en varias galerías y recibió una mención honorífica.[4][5]
Retrato de Jeanna Bauck (1881).
Al año siguiente regresó a Copenhague, ciudad en la que ya era famosa por sus obras expuestas en el Palacio de Charlottenborg desde 1873. Un retrato de su hermana recibió la Medalla Thorvaldsen (Thorvaldsen Medaillen) en 1883.[1] Cuatro años más tarde Wegmann se convirtió en la primera mujer en tener un puesto en la Real Academia de Bellas Artes de Dinamarca y desde ese año hasta 1907 fue miembro de la Tegne- og Kunstindustriskolen for Kvinder ("Escuela Industrial de Dibujo y Arte para Mujeres).[3] Continuó sus exposiciones a nivel internacional y representó a Dinamarca en varias exposiciones mundiales, entre las que se incluye la Exposición Mundial Colombina de Chicago de 1893.[3] En 1892, Wegmann se convirtió en la primera mujer en recibir la medalla danesa Ingenio et Arti.
Wegmann murió repentinamente mientras trabajaba en su estudio en Dronningens Tværgade.[5]
Tras el fallecimiento de Wegmann, Toni Müller, su compañera de piso en el edificio de la Asociación de Lectura de la Mujer en la Gl. Mont, heredó la totalidad de las pinturas y estudios que la artista había dejado. En 1941, Müller subastó el legado completo y, con los fondos obtenidos, instituyó una beca en nombre de Wegmann destinada a apoyar a mujeres artistas jóvenes en situación de necesidad económica.