Bienes digitales públicos

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Los bienes públicos digitales (BPD) son bienes públicos en forma de software, conjuntos de datos, modelos de IA, estándares o contenido. Estos bienes suelen ser obras culturales gratuitas y su objetivo es contribuir al desarrollo digital sostenible a nivel nacional e internacional.

El término "bien público digital" se ha utilizado al menos desde abril de 2017, cuando Nicholas Gruen escribió Building the Public Goods of the Twenty-First Century.[1] Se ha incrementado el interés por este concepto a medida que se considera cada vez más que las nuevas tecnologías tienen el potencial de beneficiar a la sociedad, lo que lleva al desarrollo de marcos de evaluación para proyectos en competencia.[2] Algunos países, organizaciones no gubernamentales (ONG) y entidades del sector privado han identificado las tecnologías digitales como una herramienta para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).[2] Esta aplicación de los bienes públicos en plataformas digitales ha dado lugar al uso del término "bienes públicos digitales".

Diversos organismos internacionales, entre ellos UNICEF y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), están investigando los bienes públicos digitales como un posible enfoque para mejorar la inclusión digital, en particular para los niños y niñas en las economías emergentes. [3] Los bienes públicos digitales son utilizados por gobiernos de todo el mundo.

La Alianza de Bienes Públicos Digitales mantiene un registro de bienes públicos digitales , reconocidos según un estándar de nueve partes, y abogan por su implementación.[4][5]

A octubre de 2025, el registro posee 223 entradas.[6]

Un bien público digital se define en la Hoja de Ruta para la Cooperación Digital del Secretario General de las Naciones Unidas[7] como: " software de código abierto, datos abiertos, modelos de IA abiertos, estándares abiertos y contenido abierto que respetan la privacidad y otras leyes y buenas prácticas aplicables, no causan daño y ayudan a alcanzar los ODS".[8]

Los bienes públicos se entienden generalmente como recursos que se poseen o se proporcionan para el uso público, como un sistema público de agua potable. Sin embargo, los bienes públicos digitales se diferencian de los bienes públicos físicos en que no están limitados por la escasez ni el agotamiento de los recursos. Al ser digitales, pueden almacenarse, copiarse y distribuirse indefinidamente sin agotarse, y a menudo con un coste mínimo. Algunos defensores de los bienes públicos digitales argumentan que la abundancia, y no la escasez, es una característica inherente de los recursos digitales dentro del patrimonio común digital.[9]

Se observa que los bienes públicos digitales comparten ciertas características con los bienes públicos tradicionales, incluida la no rivalidad y la no excluibilidad.[10]

Referencias BPD

Esta presentación de Wikimania de 2019 analiza cómo el concepto de bien público ha evolucionado hasta convertirse en el de bien público digital:

«Un bien público es un bien no excluible (nadie puede ser impedido de consumir este bien) y no rival (el consumo de este bien por cualquier persona no reduce la cantidad disponible para otros). Extendiendo esta definición a los bienes públicos globales, estos se convierten en bienes con beneficios que se extienden a todos los países, personas y generaciones, y están disponibles a través de las fronteras nacionales en todas partes. Los bienes de conocimiento e información encarnan bienes públicos globales cuando se proporcionan de forma gratuita (de lo contrario, el rasgo de no excluibilidad no podría cumplirse sobre la base de excluir a quienes no pueden pagar por esos bienes). El mundo en línea proporciona un gran medio para la provisión de bienes públicos globales, conviertiéndose en bienes públicos digitales globales. Una vez producidos en su forma digital, los bienes públicos globales son esencialmente gratuitos para replicar y poner a disposición de todos, bajo el supuesto de que los usuarios tengan conexión a Internet para acceder a estos bienes.»[11]

En una publicación del blog del Banco Mundial se describe su importancia internacional para la gestión del riesgo de desastres de la siguiente manera:

«Los bienes públicos digitales tienen el potencial de transformar la gestión del riesgo de desastres, a la vez que impulsan la innovación y la colaboración a nivel global. Se requiere un esfuerzo global para impulsar la creación y la adopción de bienes públicos digitales de alto valor para la reducción del riesgo de desastres. Las organizaciones internacionales y los gobiernos tienen un papel fundamental que desempeñar para garantizar que las tecnologías y el conocimiento beneficien a quienes más lo necesitan, a la vez que se garantice su integridad.»[12]

En el informe The European Public Sector Open Source Opportunity de la Fundación Linux los BPD se sitúan en un contexto de gobierno digital :

El programa irlandés "Build to Share" ejemplifica el compromiso del gobierno con la filosofía de los bienes públicos digitales en su transformación digital de los servicios públicos esenciales. En colaboración con tres pymes irlandesas, el programa se centra en la creación de componentes básicos de software reutilizables para servicios ciudadanos vitales, desde la cuna hasta la tumba. Tony Shannon destacó el objetivo de fomentar la colaboración, impulsar la eficiencia y reducir costes mediante el intercambio de software entre organismos gubernamentales.[13]

La Fundación Rockefeller, DPGA y el Ministerio de Asuntos Exteriores de Noruega redactaron "Infraestructura pública digital para una recuperación equitativa" en 2021:

«Es necesario modernizar las políticas de presupuesto, adquisiciones y asistencia para el desarrollo a fin de fomentar las buenas prácticas en el desarrollo de la DPI y en el uso de los Bienes Públicos Digitales.»[14]

Ejemplos

En diversos sectores, incluidos las ciencias de la información, la educación, las finanzas y la atención sanitaria, hay tecnologías que pueden considerarse bienes públicos digitales según la definición anterior.

Se ha citado a Wikipedia como ejemplo de un bien público digital.[15][16] Otro ejemplo es DHIS2, un sistema de gestión de la salud de código abierto.[17]

El software libre y de código abierto (FOSS) también se identifica frecuentemente como un bien público digital. Dado que el FOSS tiene licencia para ser compartido, modificado y redistribuido libremente, está disponible de forma coherente con los principios de los bienes públicos digitales.

Los recursos educativos abiertos, que están diseñados para ser reutilizados, revisados y compartidos libremente bajo sus términos de derechos de autor, son otro ejemplo que a menudo se asocia con los bienes públicos digitales.

Software libre y de código abierto

La motivación original del movimiento de software libre fue política: preservar la libertad de todos para estudiar, copiar, modificar y redistribuir software y código. Dados los insignificantes costos marginales de duplicar software, el software libre y de código abierto (FOSS) suele considerarse un bien público digital. El FOSS ha facilitado su difusión en la sociedad. Dado que las aplicaciones FOSS se pueden personalizar, los usuarios pueden añadir interfaces en idiomas locales (localización), ampliando así la disponibilidad del software a más usuarios en diferentes regiones y sociedades donde se hablan esos idiomas.

En 2022, tras la formalización de la Carta de Bienes Públicos Digitales (BPD),[18] la Alianza de Impacto Digital (DIAL) y la Alianza de Bienes Públicos Digitales (DPGA) celebraron una serie de consultas. Para apoyar los BPD a largo plazo, una de las conclusiones clave fue la importancia de apoyar las colaboraciones continuas. El problema del oportunismo es un desafío para las soluciones de código abierto, por lo que es necesario establecer incentivos para garantizar el correcto mantenimiento de los BPD.[19]

Recursos educativos abiertos

La ley de derechos de autor suele designar el contenido digital como "todos los derechos reservados" por defecto. El movimiento de recursos educativos abiertos (REA) ha popularizado el uso de licencias "copyleft", como Creative Commons, que permiten la libre reutilización, el intercambio, la modificación y la redistribución del contenido. Como resultado, los REA se clasifican a menudo como un bien público digital. Los REA han contribuido a reducir los costos de acceso a materiales de aprendizaje en escuelas e instituciones de educación superior en varios países. En India, el Ministerio de Educación ha apoyado el desarrollo del portal de REA Infraestructura Digital para el Intercambio de Conocimientos (DIKSHA) del Gobierno Indio,[20] que permite a los docentes cargar y descargar materiales para la enseñanza y el aprendizaje.

Los REA se crean mediante aplicaciones de software de edición y creación. La Commonwealth of Learning, una institución intergubernamental de la Commonwealth, ha promovido el uso de editores de software libre (FOSS) para crear REA. También ha apoyado a IT for Change[21] en el desarrollo del kit de herramientas para docentes para crear y reutilizar REA mediante software libre (FOSS) . Este enfoque implica utilizar un bien público digital (FOSS) para expandir otro bien público digital (REA).

Datos abiertos

Los bienes públicos digitales, según la definición del Grupo de Alto Nivel del Secretario General de las Naciones Unidas sobre Cooperación Digital en la Era de la Interdependencia Digital, incluyen los datos abiertos.[22]

Los datos abiertos, especialmente en formatos legibles por máquinas, pueden ser utilizados por startups y empresas para desarrollar aplicaciones y servicios. Esto podría conducir a la interoperabilidad a gran escala.

El Informe sobre la Economía Digital 2019 de la UNCTAD sugiere que se podría encargar al sector privado la construcción de la infraestructura necesaria para la extracción de datos, que luego podrían almacenarse en un fondo de datos público como parte de un patrimonio común nacional de datos.[23] Otro enfoque que se está explorando, como en Barcelona, implica exigir a las empresas, mediante contratos públicos, que proporcionen a los gobiernos los datos que recopilan.[24]

Alianza de Bienes Públicos Digitales

Ejemplos

Referencias

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