Biofelicidad
Se entiende por biofelicidad, o bio-felicidad, a la elevación del bienestar en los seres humanos y otros animales mediante métodos biológicos, que incluyen la ingeniería de la línea germinal a través de la selección de embriones con genes asociados a un alto nivel de felicidad, así como el uso de fármacos destinados a aumentar los niveles base de felicidad. El objetivo es facilitar la consecución de un estado de "mejor que bien". Entre los defensores de la biofelicidad se encuentran el filósofo transhumanista David Pearce, cuyo objetivo es poner fin al sufrimiento de todos los seres sintientes, y el filósofo canadiense Mark Alan Walker, quien acuñó el término "biofelicidad" para describir la idea de manipular directamente las bases biológicas de la felicidad con el fin de incrementarla. Walker buscó defender la biofelicidad argumentando que la felicidad debería ser de interés para una amplia variedad de teorías morales y que la hipertermia, un estado de felicidad basal elevada, está asociada con mejores resultados en salud y logros humanos.
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Se entiende por biofelicidad, o bio-felicidad, a la elevación del bienestar en los seres humanos y otros animales mediante métodos biológicos, que incluyen la ingeniería de la línea germinal a través de la selección de embriones con genes asociados a un alto nivel de felicidad, así como el uso de fármacos destinados a aumentar los niveles base de felicidad. El objetivo es facilitar la consecución de un estado de "mejor que bien".[1]
Entre los defensores de la biofelicidad se encuentran el filósofo transhumanista David Pearce, cuyo objetivo es poner fin al sufrimiento de todos los seres sintientes,[2] y el filósofo canadiense Mark Alan Walker, quien acuñó el término "biofelicidad" para describir la idea de manipular directamente las bases biológicas de la felicidad con el fin de incrementarla.[3] Walker buscó defender la biofelicidad argumentando que la felicidad debería ser de interés para una amplia variedad de teorías morales y que la hipertermia, un estado de felicidad basal elevada, está asociada con mejores resultados en salud y logros humanos.[4][5]
Un peligro significativo de la biofelicidad radica en los problemas éticos asociados con la alteración del estado emocional natural humano mediante métodos tecnológicos. Moldear la química cerebral orgánica o las estructuras genéticas para lograr la felicidad podría generar preocupaciones sobre la autenticidad del cuerpo y la experiencia humana.[3][6]
Se ha sugerido que alterar el estado de la mente humana y crear felicidad eterna interrumpiría el rango natural de emociones que un ser humano experimentará. La tristeza, el duelo y la ira son fundamentales para el crecimiento emocional, la empatía y la comprensión. Además, los efectos a largo plazo de la biofelicidad aún no se comprenden, lo que significa que podrían surgir problemas en el futuro. La pérdida de individualidad, la profundidad emocional y el riesgo de depender de una fuente externa para la felicidad son preocupaciones relacionadas con este concepto.[3]