Bolo ribereño
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Bolo ribereño es una modalidad del juego de los bolos, deporte autóctono, practicado exclusivamente por mujeres en la zona de la Ribera del Duero. extendiéndose su práctica, además de a Burgos, a las otras tres provincias que conforman dicha comarca: Soria, Segovia y Valladolid.[1]
Lo que distingue al bolo ribereño de otras modalidades no es que gana el juego el equipo que hace más tantos, sino el que hace primero 50 puntos exactos.
Probablemente esta modalidad llegó a la provincia de Burgos procedente del Bajo Aragón a través de la provincia de Soria, siendo el bolo ribereño una modalidad simplificada de la soriana denominada cholo.[1]
Aunque existen campeonatos regionales de esta modalidad, su medio natural, al igual que otros deportes autóctonos, son las festividades locales, especialmente las fiestas patronales como parte del programa festivo. Es exclusivamente femenino y se juega por parejas.
La práctica del juego de los bolos, en algunos lugares exclusivamente masculino y vetado a las mujeres, estaba mal visto por el sector eclesiástico, ya que se consideraba que la mujer se apartaba de sus obligaciones domésticas. Quizás por ello está documentado que al pasar a ser practicados por las mujeres llevaban implícito una simbología sexual, ya no solo por el bolo en sí como símbolo fálico, sino por la costumbre en algunos lugares de la provincia de Burgos de que cuando se derribaban los bolos, las mujeres se recogían las faldas y bailaban sobre los derribados «atributos masculinos».[2]

Es un juego de colaboración no solo entre los componentes de la pareja de jugadoras sino de todas las participantes. La actividad comienza ya de hecho con la preparación del terreno en el que participan todas las jugadoras.
El valor de los bolos derribados depende de la posición desde la que se lance la bola, y si la pareja sobrepasa los 50 puntos vuelve el tanteo a 25 hasta conseguir la puntuación exacta. Por todo ello, además de la necesaria habilidad para derribar los bolos, conviene tener en cuenta los que puede derribar la compañera en las dos tiradas y desde las dos posiciones a fin de conseguir el tanteo exacto.[1]
El reglamento del bolo ribereño, al igual que el de otros deportes autóctonos, fue revisado en el 2016 por la Federación Regional de Deportes Autóctonos de Castilla y León.[3] Nótese que aunque es un juego tradicionalmente femenino, el reglamento no excluye a los hombres.[4]
