Según Becerra 5 soldados y varios civiles heridos 4 civiles muertos, entre ellos un niño Otras fuentes 8 muertos, entre ellos 5 mujeres y dos niños[3] 6 heridos Según Benigno F. Maldonado 6 soldados y 1 oficial heridos pertenecientes a la columna "Ayacucho", 3 mujeres, 2 niños y 1 asiático muertos, 2 individuos y 2 niños heridos.
El bombardeo y combate de Pisagua, fue un hecho de armas que tuvo lugar el 18 de abril de 1879, en el marco de las operaciones navales desarrolladas durante la guerra del Pacífico. En el mismo se produjeron las primeras víctimas civiles de la guerra.
El 5 de abril de 1879 Chile declara la guerra al Perú iniciando sus fuerzas navales operaciones sobre las costas peruanas y destruyendo los desguarnecidos muelles guaneros y elementos de carguío de Pica y Huanillos los días 15 y 16 de abril. El 17 de abril la corbeta Chacabuco cortó el cable telegráfico a Iquique y el 18 se presentó sobre el puerto de Pisagua siendo seguida por el blindado Blanco Encalada, pretendiendo la corbeta chilena primera repetir las operaciones anteriores sin previa intimación a las autoridades del puerto para lo cual largó dos botes con 60 marinos. Como comandante militar de Pisagua se encontraba el capitán de fragata José Becerra, quien mandaba a la guarnición compuesta por 300 soldados del batallón Ayacucho, desembarcados el 7 de abril por el transporte Chalaco proveniente del Callao.
El combate
Tan pronto como las fuerzas peruanas avistaron las lanchas chilenas que se dirigían a tierra, abrieron fuego de rifle sobre ellas, el cual no obstante ser contestado inmediatamente por sus tripulantes, les causó bajas y las obligó a replegarse de regreso a sus buques. Acto seguido el almirante Williams Rebolledo ordenó abrir fuego con la artillería naval sobre las tropas peruanas atrincheradas ocasionando el incendio de la población y numerosos muertos entre la población civil.
En vista de tales enemigos y de acuerdo con el señor coronel Moreno, comandante militar de la plaza, ocupé con la fuerza de gendarmes de mi mando, la parte Norte de la población, colocándose la columna "Ayacucho" al Sur y los "Nacionales" al mando del segundo jefe señor don Gaspar Ureta la playa de la Aduana. Colocadas las fuerzas en esas posiciones, esperábamos como era natural, que el enemigo mandase una embarcación de parlamento que nos diera a conocer sus hostiles intenciones, cuyas esperanza fue frustrada, puesto que dichos buques estaban sobre sus máquinas desprendieron de la O’Higgins seis embarcaciones bien equipadas con gente armada, las que se dirigieron a tierra por la parte sur, en donde estaban fondeadas las lanchas al servicio de la compañía de vapores, y como la actitud del enemigo era destruir dichas lanchas en presencia nuestra y a distancia de medio tiro de rifle, los "Nacionales" y la segunda compañía de la columna "Ayacucho" rompieron los fuegos sobre el enemigo que inmediatamente fueron contestados por ellos y por los cañones del Blanco Encalada, secundándolos el O’Higgins y generalizándose así el primer combate en todas las líneas de nuestras fuerzas, durante media hora, a que se les puso en fuga. Las naves enemigas continuaron haciendo disparos de cañón contra la población con bombas incendiarias, sirviendo de blanco la casa de la capitanía donde tremolaba el pabellón nacional y la de la agencia de vapores donde también se encontraba izada la insignia de la compañía inglesa de vapores situada en casa del señor don Manuel F. Zavala, siendo esta la primera incendiada por completo. República Peruana - Comisaría y Gobernación de Pisagua, abril 19 de 1879.[4]
Un segundo intento de acercamiento de las lanchas chilenas fue nuevamente rechazado, reanudándose el bombardeo hasta que la 1 de la tarde, momento en que los buques chilenos se retiraron dejando el puerto envuelto en llamas.
En este estado suspendieron sus fuegos y se ocuparon de reunir sus fuerzas de desembarque de ambos buques, operación que duró más o menos una hora después de la que efectuaron un segundo ataque, aumentando su flotilla con nueve embarcaciones perfectamente tripuladas con gente de desembarque y lanchas cañoneras, dirigiéndose al Norte de la población porque creyeron sin duda que esta estaba indefensa. Tan pronto como se encontraron entre los buques mercantes que se hallaban en la bahía, rompieron los fuegos sobre la fuerza de gendarmes que estaba a mis órdenes y de los nacionales que por disposición del señor comandante militar, pasaron a ocupar ese puesto.
Simultáneamente, los buques enemigos ofendían con sus proyectiles la extensión de la población de Norte a Sur, lo que dio por resultado un incendio general, ocasionado por sus bombas incendiarias. Las embarcaciones que conducían las fuerzas de desembarque del enemigo fueron también rechazadas después de media hora combate, replegándose a sus buques, los que se habían aproximado 80 metros, más o menos, de la playa a proteger el segundo ataque, y después de haber recogido su gente continuaron bombardeando la población por el espacio de una hora más o menos, retirandose después lentamente. República Peruana - Comisaría y Gobernación de Pisagua, abril 19 de 1879.[4]
Consecuencias
A consecuencia del bombardeo e incendio suscitado, el puerto de Pisagua fue casi completamente destruido, desgracia que el contralmirante Williams Rebolledo atribuyó en su parte oficial, "a la situación que ocupaban las tropas enemigas sobre que se hacían los disparos, los que al rebotar y desviarse dañaron algunas de las construcciones inmediatas (...) resultando de esto la casi completa conflagración de los principales barrios de la población.",[5] mientras que según informó el diario estadounidense Chicago Tribune, de acuerdo a un cable remitido por un oficial del buque estadounidense Cosmo presente en Pisagua, se trató de un hecho deliberado en el que incluso fue bombardeado e incendiado el consulado británico en el cual se habían asilado gran número de mujeres y niños, debiendo tomar refugio en el Cosmo el agente consular Mr. Jeffrey, su mujer y sus hijos.[6]
Las desgracias de que tengo hasta ahora conocimiento, son seis soldados y un oficial heridos pertenecientes a la columna «Ayacucho» y del pueblo, tres mujeres, dos criaturas y un asiático muertos, heridos dos individuos y dos criaturas.
Relación nominal de la oficialidad é individuos de tropa del cuerpo de nacionales que, bajo el mando del teniente coronel don Gaspar Ureta, asistieron al combate en el 18 de Abril en el puerto de Pisagua - Periódico El Eco del Misti (1879-05-01)[7]
No encuentro términos para manifestar a US. el horroroso espectáculo que presentaba a la vista la población incendiada en todas direcciones, haciéndose imposible apagar las llamas, no obstante de los heroicos esfuerzos de los vecinos y de la fuerza por sofocar el incendio, habiendo quedado por consiguiente reducida a cenizas toda la población, a excepción de pocas casas. Los capitales perdidos por consecuencia del bombardeo, no me es posible apreciarlos hasta este momento porque aunque se encuentran en el lugar los damnificados, ninguno por desprendimiento se ocupa de valorizar sus pérdidas, y por esta razón he creído conveniente nombrar una comisión avaluadora, compuesta de los señores Manuel F. Zavala, Nicanor González, Tadeo de Loaiza, Gaspar Ureta y doctor don Agustín Izarnotegui, prometiendo dar cuenta de su resultado.
Me es imprescindible poner en conocimiento de US. que todos los habitantes de este puerto se encuentran desnudos, sin víveres, con poca agua potable y sin los fondos necesarios para proporcionar a lo más indispensable y urgente para salvar su desastrosa situación.
Con satisfacción, como soldado peruano, me permito hacer justicia ante US. y ante la Nación, del heroico comportamiento de los señores jefes y oficiales y tropa de la columna «Ayacucho», Gendarmería y guardia nacional; capitán de puerto señor Becerra y jefe del ferrocarril señor Quiroz y Correa, habiéndose hecho notables por su serenidad y valor, los señores coronel Moreno, sargento mayor Gutiérrez; los jefes de la guardia nacional don Nicanor González, don Manuel F. Zavala, don Gaspar Ureta y demás señores que componen dicho cuerpo, como también el señor cura párroco doctor don Manuel B. Villena que recorría todos los puntos de combate exhortando y entusiasmando a las fuerzas y al pueblo, sin haber desatendido su deber sacerdotal, salvando en la fuerza de las llamas la "Custodia" con el "Santísimo Sacramento".
Dios guarde a US.
Benigno F. Maldonado.
República Peruana - Comisaría y Gobernación de Pisagua, abril 19 de 1879.[4]
Según telegrama del comandante de la Chacabuco, Oscar Viel y Toro, el buque a su mando tuvo 1 muerto y 6 heridos, resultando el combate en el incendio de la población y "supongo muchos muertos", mientras que el comandante de puerto Becerra, al momento de redactar su parte a la Comandancia General de Marina informó tener conocimiento de 5 soldados y varios individuos del pueblo heridos, habiendo muerto 4 civiles entre ellos un niño, según otras fuentes el número de muertos peruanos fue de 8 y 6 los heridos, entre los primeros 5 mujeres y 2 niños.[8]
Referencias
↑Rubén Vargas Ugarte, "Historia general de la Guerra del Pacífico", pág. 79
↑"Boletín de la Guerra del Pacífico 1879-1881", Bombardeo de Pisagua, pág. 43
↑Tribunal arbitral italo-chileno, "Sentencias pronunciadas por el Tribunal italo-chileno en las reclamaciones deducidas por subditos italianos contra el gobierno de Chile. 1884-1888", pág. 44