Budistas

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Nombre común Budistas
Gentilicio Budista
Tipo Tradición religiosa y filosófica
Budistas

Frauen schmücken den Altar des Buddha (‘mujeres que decoran el altar de Buda’, 1892), cuadro al óleo del pintor austríaco A. H. Schram (18641919).
Nombre común Budistas
Gentilicio Budista
Tipo Tradición religiosa y filosófica
Regla Noble óctuple sendero
Hábito Túnica monástica (chiivara)
Fundador Siddhārtha Gautama (483368 a. C.)
Fundación siglo VIV a. C.
Lugar de fundación Subcontinente indio
Religiosos Bhikkhus (monje limosnero)
Presencia Mundial (principalmente en Asia)
Actividades Meditación, enseñanza del dharma, prácticas éticas, rituales, vida monástica
Personas destacadas Gautama Buddha, Ashoka, Nagarjuna, dalái lama

Los budistas son personas que adhieren al budismo, una tradición religiosa y doctrinal india fundada por Buda en el siglo VI o V a. C. en el subcontinente indio. La identidad budista puede ser religiosa ―que incluye a los miembros ordenados de la comunidad monástica (sangha―, cultural ―individuos que adoptan principios éticos budistas, meditación o prácticas de atención plena sin afiliación ritual formal― o secular ―practicantes laicos―.[1]

Los budistas se clasifican en dos categorías principales: los bhikhus (monjes) y las bhikhunis (monjas), que sirven como maestros religiosos, y los upāsakas, que son seguidores laicos que viven una vida familiar mientras apoyan económicamente a los monjes y practican las enseñanzas del budismo.[1]

El término deriva de la palabra sánscrita bauddha (बौद्ध), que significa ‘seguidor de Buda’, y que a su vez se origina de Buddha (बुद्ध), que significa ‘el Despierto".[2][3] En la antigua India, los seguidores de Buda eran a veces identificados como Shakyas, en honor al clan en el que nació Buda.[4]

A nivel mundial, la distribución de personas que se identifican como budistas es muy desigual. Aproximadamente el 98 % reside en la región Asia-Pacífico en sentido amplio, aproximadamente el 1 % en Estados Unidos, alrededor del 0.5 % en Europa, y el restante porcentaje inferior al 0.5 % en Oriente Medio, norte de África, América Latina, la región del Caribe y el África subsahariana.[5] Dentro de Asia, los budistas representan aproximadamente el 93 % de la población en Asia Oriental, el 67 % en el Sudeste Asiático y el 29 % en el Sur de Asia.[5]

El budismo comprende numerosas escuelas y tradiciones, junto con formas no confesionales (budismo laico) y seculares. Las dos tradiciones más grandes son el budismo majaiana, que es dominante en China, Corea, Japón y Vietnam; y el budismo theravada, predominante en Camboya, Laos, Myanmar, Sri Lanka y Tailandia.[4]

Según el Pew Research Center, hacia 2010 había aproximadamente 490 millones de budistas en todo el mundo, la mitad de los cuales viven en China.[5]

El budismo es la única religión importante del mundo que ha experimentado un declive general sustancial en la última década, atribuido en gran medida a la creciente irreligiosidad en el este de Asia y a la tasa de natalidad relativamente baja entre los budistas.[6] Sin embargo, el budismo ha ganado influencia cultural e intelectual en los países occidentales, impulsado en parte por el creciente interés en las prácticas de atención plena, el diálogo interreligioso y las actitudes culturales más amplias hacia la meditación y la autoconsciencia.[7]

En números absolutos, en 2020 Tailandia reunía la mayor población budista a nivel global (67.62 millones de personas) seguida de China y Myanmar.[6] Fuera de los países de mayoría budista, se encuentran poblaciones budistas considerables en la India y los Estados Unidos.[6][8][9]

La palabra «budista» deriva de «Buda», que significa ‘el que presta atención’,[10] y comenzó a utilizarse en inglés a principios del siglo XIX para describir a los seguidores de Buda. En los contextos locales de la India antigua, los primeros practicantes eran denominados śramaṇas (ascetas) o śrāmaṇeras (monjes novicios), términos que enfatizan la renuncia y la práctica ética.[1]

Con la expansión del budismo por Asia, se adoptaron denominaciones locales como fozu en China, bukkyōsha en Japón, y chospa en el Tíbet, lo que refleja la adaptación del budismo a las lenguas y culturas regionales.[11]

Historia de la identidad budista

Obra artística que representa escenas de la vida cotidiana de los budistas, en el distrito de Tumpat (Malasia).

La identidad budista ha evolucionado a lo largo de casi dos milenios, moldeada por contextos religiosos, culturales y políticos. En sus primeras etapas en la India antigua, los seguidores eran identificados principalmente como śramaṇas ―ascetas comprometidos con la meditación, la vida ética y la renuncia― más que como «budistas».[1] Tras la muerte del Buda (hacia el 368 a. C.), las comunidades budistas se organizaron en torno a los viharas (templos), y la identidad solía vincularse a la observancia del vinaia (código monástico) y a la adhesión al canon pali o a las escrituras en sánscrito.[12]

A medida que el budismo se expandió fuera de la India a lo largo de las rutas comerciales hacia Asia Central, Asia Oriental y el Sudeste Asiático, las adaptaciones regionales y culturales influyeron en la formación de identidades budistas diferenciadas. En China, el budismo se integró con el confucianismo y el taoísmo, lo que dio lugar al desarrollo de tradiciones majaiana. En el Tíbet, las prácticas del vasraiana se volvieron centrales, configurando una identidad del budismo tibetano que combinó elementos religiosos, culturales y políticos.[13] En el Sudeste Asiático, el budismo theravada pasó a vincularse estrechamente con la identidad nacional en países como Tailandia, Myanmar y Sri Lanka, donde históricamente reyes y gobiernos patrocinaron los monasterios y promovieron valores morales y sociales.[14]

Durante los períodos de colonialismo, académicos y administradores europeos comenzaron a categorizar a los seguidores del budismo como «budistas», estandarizando el término en el discurso global. Esta clasificación a veces contrastó con las identidades locales, que solían basarse en la etnicidad, la región o la afiliación monástica, más que en una etiqueta religiosa amplia.[11] En la era moderna, la identidad budista puede ser religiosa, cultural o incluso secular, e incluye tanto a practicantes del monacato tradicional como a devotos laicos y a personas que adoptan la meditación y la ética budista sin participar en rituales formales.[15]

Origen

Devotos laicos y monásticos rindiendo homenaje al Buda
Monjes budistas en Angkor Wat, un importante sitio budista en Camboya

Los orígenes de los budistas como comunidad diferenciada se remontan al noreste del subcontinente indio entre los siglos VI y IV a. C., un período marcado por profundas transformaciones sociales, la urbanización y la indagación filosófica. Los primeros seguidores del Buda formaron comunidades tanto monásticas como laicas, adoptando sus enseñanzas sobre el camino medio, las cuatro nobles verdades y los ocho caminos nobles.[16]

Entre los primeros budistas se encontraban miembros del clan Shakya, comerciantes, campesinos y otros buscadores ascéticos, atraídos por las enseñanzas de Buda como alternativa a las tradiciones ritualistas y jerárquicas basadas en el Canon pali. La comunidad monástica, o sangha, se convirtió en un elemento central de la identidad budista. Monjes y monjas observaban el vinaia (código monástico) y actuaban como custodios de las enseñanzas, mientras que los budistas laicos apoyaban económicamente al sangha mediante donaciones y practicaban preceptos éticos y la meditación.[17]

El patrocinio real, en particular el del emperador maurya Ashoka (268232 a. C.), facilitó la expansión de los budistas más allá de la India. Ashoka impulsó la construcción de estupas, monasterios e instituciones educativas, y envió misioneros a Sri Lanka, Asia Central y el Sudeste Asiático. Sus edictos promovieron la no violencia (ajimsa), la compasión y la tolerancia religiosa, lo que contribuyó a consolidar una identidad budista comunitaria.[18]

A medida que el budismo se difundió, se desarrollaron tradiciones regionales y escuelas de pensamiento diferenciadas, que influyeron en la identidad cultural y religiosa de los budistas. El budismo theravāda se estableció en Sri Lanka y el Sudeste Asiático, con énfasis en el estudio del Canon pali y la disciplina monástica, mientras que el budismo majaiana floreció en China, Corea, Japón y el Tíbet, incorporando prácticas locales, rituales devocionales e innovaciones filosóficas.[19]

Históricamente, la identidad budista se ha expresado a través de la conducta ética, la meditación, los rituales comunitarios, el arte y la arquitectura. Los monasterios funcionaron como centros de aprendizaje, preservación cultural y asistencia social. Con el tiempo, la identidad budista se adaptó a las culturas locales sin perder sus enseñanzas fundamentales, lo que permitió a las comunidades sobrevivir a períodos de persecución, cambios políticos y migraciones.[20]

Los budistas comenzaron a influir en el pensamiento occidental durante los siglos XIX y XX, especialmente a través de la traducción de textos budistas, el estudio académico y el interés de filósofos, psicólogos y escritores. Los adherentes occidentales suelen enfatizar la meditación, la atención plena y los principios éticos por encima de la práctica ritual, reflejando un enfoque filosófico o secular de la identidad budista.[21]

En el siglo XX, el establecimiento de centros y monasterios budistas en Europa y América del Norte contribuyó a la formación de nuevas comunidades budistas. Figuras como el dalái lama, Thich Nhat Hanh y Chögyam Trungpa influyeron en la adaptación de las enseñanzas budistas a los contextos culturales occidentales, poniendo énfasis en la atención plena, la meditación y el budismo socialmente comprometido.[22] Los budistas occidentales suelen integrar las prácticas budistas con la psicología, la salud y las iniciativas de bienestar, incluidas la Reducción del estrés basada en la atención plena (MBSR) y programas relacionados. Esta interpretación moderna ha dado lugar a una identidad budista pluralista y globalizada, que combina enseñanzas espirituales tradicionales con prácticas éticas y meditativas de carácter secular.[23]

Demografía

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Porcentaje de budistas por país en 2020, según el Pew Research Center

Según el Pew Research Center, a partir de 2020 existen aproximadamente 320 millones de budistas en todo el mundo, lo que representa alrededor del 4,1 % de la población mundial.[24] La mayoría de los budistas reside en Asia, con poblaciones significativas en China,[25] Tailandia, Japón,[26] Myanmar,[27] Sri Lanka,[28] y Vietnam.[29] Tailandia alberga el mayor número de budistas, estimado en unos 67 millones,[30] incluidos tanto monjes practicantes como seguidores laicos que observan las costumbres y los rituales budistas.[31]

El Sudeste Asiático cuenta con poblaciones budistas muy numerosas, con aproximadamente 67 millones en Tailandia, 38 millones en Myanmar, 15 millones en Sri Lanka[32] y 14 millones en Vietnam.[14] En Asia Oriental también existen comunidades budistas significativas, entre ellas Japón con alrededor de 45 millones de seguidores y Corea del Sur con unos 11 millones de adherentes.[33][34]

El budismo es practicado por personas de diversos orígenes étnicos y culturales.[35] En Asia Meridional, los budistas se encuentran principalmente entre los cingaleses de Sri Lanka, los bamar de Myanmar y diversos grupos minoritarios en India y Nepal.[36] En Asia Oriental y el Sudeste Asiático, los chinos, japoneses, vietnamitas, tailandeses y otros grupos étnicos mantienen tradiciones budistas.[37]

Fuera de Asia, la población budista mundial incluye conversos y practicantes en Europa, América del Norte, Australia y otras regiones, lo que refleja el crecimiento de formas de identidad budista de carácter secular o centradas en la meditación.[38]

Referencias

Lectura adicional

Enlaces externos

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