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Buscarita Roa

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Nacimiento 15 de septiembre de 1937 Ver y modificar los datos en Wikidata (88 años)
Temuco (Chile) Ver y modificar los datos en Wikidata
Residencia Buenos Aires Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Chilena
Buscarita Roa
Información personal
Nacimiento 15 de septiembre de 1937 Ver y modificar los datos en Wikidata (88 años)
Temuco (Chile) Ver y modificar los datos en Wikidata
Residencia Buenos Aires Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Chilena
Información profesional
Ocupación Activista por los derechos humanos Ver y modificar los datos en Wikidata
Cargos ocupados Vicepresidente Ver y modificar los datos en Wikidata
Miembro de Abuelas de Plaza de Mayo Ver y modificar los datos en Wikidata

Buscarita Ímperi Navarro Roa (Temuco, Chile, 15 de septiembre de 1937) es una activista chileno-argentina por los derechos humanos, vicepresidenta de la organización Abuelas de Plaza de Mayo. Su trayectoria está estrechamente vinculada a la búsqueda de su nieta apropiada durante la última dictadura cívico-militar argentina (1976-1983) y a la lucha por la restitución de identidad de niños y niñas nacidos en cautiverio o secuestrados junto a sus padres.

Su historia personal se convirtió en uno de los casos emblemáticos del movimiento de derechos humanos en Argentina, especialmente por el impacto judicial de la causa vinculada a la apropiación de su nieta, que contribuyó a la anulación de las leyes de impunidad vigentes en la década de 2000.[1]

Orígenes e infancia

Buscarita Roa nació en la ciudad de Temuco, en el sur de Chile. Quedó huérfana a temprana edad y pasó su infancia al cuidado de familiares, en un contexto marcado por la separación de sus hermanos. Durante su niñez y adolescencia atravesó dificultades económicas y sociales, que influyeron en su posterior migración y en su temprana inserción laboral.

Su nombre de pila, poco habitual, generó situaciones de burla durante su infancia, motivo por el cual adoptó en la vida cotidiana otro nombre utilizado en ámbitos sociales y religiosos, aunque su familia continuó llamándola Buscarita. Esta dualidad nominal generó dificultades años más tarde cuando sus familiares intentaron localizarla.

Juventud y vida familiar

Fue madre muy joven. Su primer hijo, José Liborio Poblete Roa, nació el 6 de enero de 1955 en Santiago de Chile.[1]

Buscarita crio a varios hijos en condiciones económicas precarias, desempeñándose en distintos trabajos, entre ellos tareas domésticas y posteriormente empleos en instituciones públicas. Años más tarde se trasladó a la Argentina, donde llegó a trabajar como supervisora del Departamento de Limpieza de la Presidencia de la Nación.[1]

La historia de su hijo José Poblete

Juventud, militancia y accidente

José Poblete Roa, conocido como “Pepito”, desarrolló desde joven un fuerte compromiso social y político. A los 16 años se trasladó a Argentina para realizar un proceso de rehabilitación tras sufrir un grave accidente al caer de un tren, que le provocó la amputación de ambas piernas.[1]

Durante su rehabilitación participó en actividades militantes y organizó el Frente de Lisiados Peronistas,[2] agrupación que llegó a reunir a más de doscientas personas con discapacidad en torno a la militancia política y social.[1]

En un instituto de rehabilitación en el barrio de Belgrano conoció a Gertrudis Marta Hlaczik, estudiante de psicología de la Universidad de Buenos Aires y voluntaria en el centro. Ambos se casaron y formaron una familia.[3]

El matrimonio tuvo una hija, Claudia Victoria Poblete Hlaczik, nacida el 25 de marzo de 1978.[3]

Secuestro y desaparición de la familia Poblete-Hlaczik

“Mi hijo desapareció en la noche del 27 de noviembre de 1978. Y el día 28, a la madrugada, se llevaron a mi nuera y a mi nieta, en autos policiales. Después, vino el ejército, con un camión. Los soldados, rápidamente, saquearon la casa. Robaron todo lo poco de valor que los chicos tenían. En realidad, la gente, los vecinos, nunca me dieron muchas informaciones. No se querían meter en problemas. Apenas si me contaron que a la esposa de mi hijo la sacaron a tirones. Llevaba a la nena envuelta en una sábana, porque justo en ese momento la estaba haciendo dormir. Tenía 18 años. Mi hijo, tenía 22”.
Buscarita Roa [4]

El 28 de noviembre de 1978, en el contexto del terrorismo de Estado en Argentina, José Poblete fue secuestrado en la zona de Plaza Once, en la ciudad de Buenos Aires. Ese mismo día, un grupo armado secuestró a su esposa Gertrudis Hlaczik y a su hija Claudia, de ocho meses, en su vivienda de la localidad bonaerense de Guernica.[5]

Testimonios posteriores indicaron que la familia fue trasladada al centro clandestino de detención El Olimpo, donde permanecieron bajo cautiverio. La niña estuvo allí apenas algunos días antes de ser separada de su madre y apropiada por represores.[6]

Diversos sobrevivientes del centro clandestino relataron que ambos padres fueron sometidos a torturas y que José, debido a su discapacidad, era obligado a desplazarse arrastrándose porque le habían retirado su silla de ruedas.[7]

Gertrudis Hlaczik fue vista con vida por última vez en enero de 1979. Desde entonces, ambos permanecen desaparecidos.[7]

La búsqueda y el surgimiento de Abuelas de Plaza de Mayo

Tras el secuestro, Buscarita inició una intensa búsqueda de su hijo, su nuera y su nieta. Recorrió comisarías, hospitales, juzgados y dependencias estatales junto con la madre de Gertrudis, Ana Luisa de Hlaczik, presentando recursos de habeas corpus e intentando obtener información sobre su paradero.[1]

Durante esa búsqueda, Buscarita comenzó a participar en las rondas de familiares de desaparecidos en la Plaza de Mayo. Allí se vinculó con otras mujeres que atravesaban situaciones similares.

En ese contexto se gestó la creación de la organización Abuelas de Plaza de Mayo, destinada específicamente a localizar a los niños apropiados durante la dictadura y restituir su identidad. El grupo estableció como consigna: “Buscar a los nietos sin olvidar a los hijos”.[1]

“La vida continúa para una. Tenemos otros hijos, llegamos a tener nietos, pero nada supera la pérdida de un hijo”.
Buscarita Roa [8]

Buscarita se convirtió en una figura activa dentro de la organización y posteriormente en integrante de su comisión directiva. En el ámbito de la Red Nacional por el Derecho a la Identidad,[9] su labor le valió el apodo de “hormiguita viajera” por los numerosos viajes realizados para difundir la búsqueda de los nietos apropiados en todo el país.[3]

Restitución de su nieta y proceso judicial

La restitución

La hija de José y Gertrudis había sido apropiada por el militar Ceferino Landa y su esposa Mercedes Beatriz Moreira, quienes la inscribieron como hija propia con el nombre de Mercedes Beatriz Landa y con una fecha de nacimiento falsa. La partida fue firmada por el Dr. Julio César Cáceres Monié, Jefe de Cardiología del Hospital Militar Central.[1]

En 1999, a partir de una investigación judicial encabezada por el juez Gabriel Cavallo, la joven fue convocada a realizarse estudios inmunogenéticos. Tras varios meses, el análisis de ADN confirmó que se trataba de Claudia Victoria Poblete Hlaczik.[3]

La restitución oficial de su identidad se produjo el 7 de febrero de 2000.[10]

Impacto judicial del caso

La causa por la apropiación de Claudia Poblete tuvo consecuencias jurídicas relevantes en Argentina. En 2001, el juez Gabriel Cavallo declaró la invalidez y nulidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, que impedían juzgar a responsables de crímenes de la dictadura.[1]

Este proceso judicial fue posteriormente confirmado por instancias superiores y se convirtió en un antecedente clave para la reapertura de causas por delitos de lesa humanidad cometidos durante el terrorismo de Estado.[1]

Condenas vinculadas al caso

En agosto de 2006, el represor Julio Héctor Simón, conocido como “Turco Julián”, fue condenado a 25 años de prisión por el secuestro, tortura y desaparición de José Poblete y Gertrudis Hlaczik, así como por la apropiación de su hija.[6]

La sentencia fue considerada una de las primeras condenas relevantes contra represores tras la anulación de las leyes de impunidad.[1]

Por su parte, Ceferino Landa fue condenado en la causa por falsificación de documentos vinculada a la apropiación de la niña.[6]

Actividad en Abuelas de Plaza de Mayo

“Saber quiénes somos y de dónde venimos es lo más importante que nos puede pasar a los seres humanos”.
Buscarita Roa [11]

Tras la restitución de la identidad de su nieta en el año 2000, Buscarita Roa profundizó su compromiso con la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, consolidándose como una de sus referentes institucionales. Integró la comisión directiva de la organización, donde actualmente se desempeña como vicepresidenta, participando activamente en la definición de estrategias para la búsqueda de nietos y nietas apropiados durante la última dictadura cívico-militar argentina.[12]

En el marco de su labor, desarrolló tareas de difusión y concientización tanto a nivel nacional como internacional, brindando charlas, testimonios y participando en campañas vinculadas al derecho a la identidad. Su actividad se articuló especialmente con la Red Nacional por el Derecho a la Identidad, con el que colabora en la promoción de la búsqueda activa de personas con dudas sobre su origen biológico.[13]

Debido a su intensa agenda de viajes y actividades de difusión en distintas provincias argentinas y en el exterior, fue apodada “la hormiguita viajera” dentro de la organización, en alusión a su labor constante y sostenida en el tiempo.[12]

Asimismo, participó en instancias educativas y de formación, contribuyendo a la transmisión intergeneracional de la memoria sobre el terrorismo de Estado y al fortalecimiento de políticas públicas de derechos humanos. En este sentido, su testimonio ha sido incorporado en materiales pedagógicos, producciones audiovisuales y actividades institucionales orientadas a la construcción de memoria, verdad y justicia.[14]

Su figura se consolidó como un símbolo dentro del movimiento de derechos humanos en Argentina, no solo por su historia personal sino también por su rol activo en la consolidación de las políticas de restitución de identidad, que han permitido la recuperación de más de un centenar de nietos y nietas.[13]

Reconocimientos

Buscarita Roa ha recibido diversas distinciones por su trayectoria en la defensa de los derechos humanos y su labor en la búsqueda de personas apropiadas durante la última dictadura argentina.

En 2013, la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires la declaró Personalidad Destacada en el ámbito de los Derechos Humanos, en reconocimiento a su compromiso sostenido en la lucha por la memoria, la verdad y la justicia.[15]

Asimismo, ha sido homenajeada en distintas oportunidades junto a otras integrantes de Abuelas de Plaza de Mayo por organismos públicos y entidades vinculadas a los derechos humanos, en reconocimiento a la trayectoria colectiva de la organización.[16]

En octubre de 2022, el Gobierno de Chile le otorgó un reconocimiento en la Embajada de Chile en Argentina, entregado por la ministra de Relaciones Exteriores Antonia Urrejola y la embajadora Bárbara Figueroa, destacando su labor y la de Abuelas de Plaza de Mayo en la defensa de los derechos humanos y la memoria histórica.[17]

Estos reconocimientos se inscriben en el marco de la valoración nacional e internacional hacia su figura como referente del movimiento de derechos humanos en Argentina y América Latina.[17][15]

Representaciones culturales

La historia de Buscarita Roa ha sido abordada en distintas producciones artísticas y audiovisuales vinculadas a la memoria y los derechos humanos.

Entre ellas se destaca la obra performática La memoria futura. Las voces de las Abuelas (2023), dirigida por Luciana Mastromauro, basada en testimonios del Archivo Biográfico Familiar de Abuelas de Plaza de Mayo. La pieza reconstruye las historias de vida de diversas Abuelas a través de recorridos escénicos interpretados por un elenco de actrices; en este marco, la actriz Karina Frau interpreta a Buscarita Roa.[18][19]

Asimismo, su testimonio forma parte del documental Abuelas, una película sobre (y con) Abuelas de Plaza de Mayo (2022), dirigido por Cristian Arriaga, en el que distintas integrantes de la asociación narran en primera persona sus experiencias de búsqueda y la historia colectiva del organismo.[20][21]

Estas producciones contribuyen a la construcción de la memoria colectiva sobre el terrorismo de Estado en Argentina y a la difusión del derecho a la identidad impulsado por Abuelas de Plaza de Mayo.[19]

Véase también

Referencias

Enlaces externos

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