Búho
ave rapaz nocturna
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El término búho es el nombre común de las aves de la familia Strigidae del orden de los estrigiformes o aves rapaces nocturnas. Habitualmente designa especies que, a diferencia de las lechuzas, tienen plumas alzadas que parecen orejas (sus verdaderas orejas se encuentran al costado de la cabeza, a los laterales de los ojos) y presentan una coloración amarilla o naranja en el iris. Debido a que sus ojos carecen de movilidad y solo pueden ver hacia delante, pueden girar la cabeza 270°.[1]

El Diccionario de la lengua española, publicado por la Real Academia Española, describe como «búho»[2] una especie que claramente es Bubo bubo, el búho real.[3] Sin embargo también utiliza la palabra «búho» de forma genérica, al aplicarla a otras especies, por ejemplo en los lemas tucúquere[4] y caburé.[5]
Existen más de 200 clases de búhos.[cita requerida] Estas aves habitan en casi todos los lugares del planeta, excepto en la Antártida. Son aves de rapiña, porque se alimentan de seres vivos tales como peces, insectos, ratones, lagartijas y otros animales. Estas aves son nocturnas, y pueden cazar en la oscuridad. Se caracterizan por especial cuidado a no hacer ni el más mínimo ruido al intentar agarrar su presa. Por ser aves nocturnas tienen muy desarrollada su parte visual y auditiva. El tamaño varía según la especie, el más pequeño es el mochuelo que mide 13,5 cm.
Especies
Las especies de los siguientes géneros se denominan habitualmente búhos:
- Género Bubo, que incluye al búho nival, Bubo scandiacus.
- Género Asio, búhos orejudos.
- Género Glaucidium, búhos pigmeos o mochuelos.
- Género Mimizuku.
- Género Pseudoscops, con las especies: P. grammicus, búho jamaicano y P. clamator,[6] búho listado (encontrado en la Reserva Nacional Allpahuayo Mishana en Loreto Perú).
Ululofilia

La ululofilia es el coleccionismo de figuras de búhos y lechuzas.[7]
Búhos y Personas
Los búhos y lechuzas poseen un significativo valor utilitario y estético para los seres humanos, desde el control de plagas hasta el ecoturismo. Sin embargo, las creencias culturales arraigadas en percepciones y emociones negativas han provocado conflictos y amenazas para muchas especies de búhos.[8]
En Sudamérica, las investigaciones sobre la relación entre los búhos y las personas son limitadas. Un estudio realizado en Ecuador, orientado a identificar las variables que intervienen en la construcción del conocimiento social, las percepciones y las emociones hacia los búhos permitió establecer que, las personas consultadas poseían un conocimiento preciso de la dieta y el hábitat de los búhos, la mayoría había visto búhos anteriormente y estaban familiarizados con sus vocalizaciones. Estos factores, junto con las fuentes que informan su conocimiento (como la escuela y la familia), contribuyen al desarrollo de percepciones y emociones neutrales hacia estas aves. La mayoría de los participantes reconocieron la importancia de los búhos para el medio ambiente y apoyan su conservación, lo que influye en tener emociones positivas hacia estas aves.[8]
Aunque, de forma menor, aún existen ciertos factores que influyen negativamente en la forma de ver a estas aves. Los datos logrados en ese estudio permitieron información valiosa sobre la importancia de las percepciones y emociones sociales en el diseño de estrategias orientadas a mitigar la mortalidad intencional y la persecución de los búhos como resultado de conceptos erróneos y percepciones equivocadas.[8]