Cabo Columna
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Cabo Columna o Cabo Colonna (o Capocolonna) -conocido en antigüedad clásica y helenística como Capo Lacinio: Λακίνιον ἄκρον[1]), y luego promontorium Lacinium en época romana- es un promontorio situado a ocho kilómetros al sur de Crotona, en el extremo oriental de la península de Calabria y en el límite meridional del golfo de Tarento. Su importancia radica en la cantidad de elementos arqueológicos de distintas épocas que están vinculados a esta punta de tierra que se adentra en el mar Jónico. El topónimo moderno deriva de la presencia de la única columna que queda en pie del templo de Hera Lacinia: hasta el siglo XVI, se llamaba «Capo delle Colonne», cabo de las Columnas, porque dos eran las columnas que quedaban en pie del santuario de Hera.


Fue precisamente su característica de lugar fácilmente identificable desde el mar lo que hizo del cabo Lacinio un punto de referencia para la navegación y para la definición de confines. Esta forma de señalar los límites de la navegación y las zonas de influencia era generalizado y derivaba de la navegación de cabotaje propia de la época; por ejemplo, los tratados entre Roma y Cartago tomaban el promontorio de cabo Bello (capo Bello) como límite insuperable por las naves romanas.
Con la fundación de Crotona por colonos griegos en el siglo VIII a. C., la zona del antiguo Cabo Lacinio, ya considerada sagrada por los pueblos indígenas, se consagró aún más con la construcción del templo dedicado a Hera Lacinia, divinidad griega, protectora de las mujeres y de la fertilidad y que en la mitología clásica es la diosa romana Juno. La facilidad de reconocimiento desde el mar y la presencia del templo hicieron que las páginas de la historia convergieran en el cabo Lacinio.
Tito Livio hace referencia a su función de «mojón fronterizo» cuando cuenta de que los barcos romanos no podían pasar por el cabo Lacinio debido al tratado estipulado en el 303 a. C. con Tarento. El incumplimiento de este tratado llevó a la ciudad griega a atacar a los romanos en el 282 a. C. y, posteriormente, a las Guerras Pírricas. También cuenta que los embajadores de Filipo V de Macedonia, que se dirigían a Italia para firmar el tratado con Aníbal, habían tomado tierra en el cabo Lacinio para no utilizar la ruta directa demasiado obvia y controlada desde el Epiro hasta Brindisi. Y en el cabo Lacinio fueron capturados cuando intentaban regresar a Macedonia.