De importancia particular en la investigación de delitos, el concepto se utiliza en otros ámbitos, como la gestión de la cadena de suministro (por ejemplo, para mejorar la trazabilidad de los alimentos), o la gestión forestal sostenible (para identificar productos elaborados a partir de maderas que cumplen unas determinadas garantías).
En la investigación de delitos, la cadena de custodia es la documentación cronológica de la secuencia da ubicación, fijación, recolección, embalaje y traslado de una evidencia en la escena del siniestro, hasta la presentación al debate.
La cadena de custodia sirve para garantizar que el procedimiento empleado ha sido exitoso, y que la evidencia que se recolectó en la escena es la misma que se está presentando ante el tribunal, o el analizado en el respectivo dictamen pericial.
En este ámbito, la cadena de custodia consiste en el seguimiento que una empresa u organización transformadora de materias primas para la obtención de otros productos se compromete a hacer al objeto de garantizar que al menos un determinado porcentaje de aquellas materias, denominadas materias certificadas, cumplen unas ciertas características de calidad, generalmente medioambientales.
Habitualmente este seguimiento es también objeto de certificación y se denomina certificación de la cadena de custodia; como ocurre, por ejemplo, en las industrias transformadoras de madera, como pueden ser las de fabricación de muebles o las de fabricación de pasta de papel.
Tal como otro campo de la criminalística, la informática forense aplica conceptos de esta disciplina. Pero se añaden elementos particulares que son factibles en el momento de trabajar con pruebas documentales informáticas, como el digesto matemático (hash) en el momento de realizar el acta de secuestro, permitiendo así asegurar la integridad de la prueba.[1]