Calle de María de Molina (Valladolid)
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La calle de María de Molina es una vía urbana de la ciudad de Valladolid, España. Anteriormente fue conocida como «calle de la Aguariza», «calle de la Guariza» y «calle de la Boariza».
Aparece descrita en Las calles de Valladolid de Juan Agapito y Revilla de la siguiente manera:
El título más antiguo que veo aplicado a esta calle es el de «Aguariza», luego veo que se la llama «calle de la Guariza», y después aparece con el de «calle de la Boariza», que es con el que se la ha conocido últimamente, aun dándola el nombre moderno de «calle de Doña María de Molina».Lo de «Aguariza» está justificado en esta nota del Libro de Becerro de la Catedral.
«El año de 1496 Cathalina Alphonso de Santistevan, muger de Pedro Sánchez Pardo, hizo una donazion inter vivos a Don Alphonso de Santistevan, su hijo, arcipreste de Portillo y Beneficiado de esta St.ª Igl.ª, de unas casas, mesón, corral y casas que dentro dél estan, sitas en la Aguariza que tenían por linderos: de la vna parte, casas de Doña María de Zúñiga, y de la otra parte, casas de la Abbadía de Veillas, y por delante la calle publica que va de la puerta del campo a la Trinidad.—Pasó por ante Juan de Vandera a 13 de Febrero.—El testamento de Alonso de Santistevan es el num.º 9 del leg. XV». (Leg. IV, núm. 53).
Las señas son mortales; lindando las casas y demás detalles con otras de Doña María de Zúñiga, y teniendo las delanteras o fachadas a la calle que iba a la Trinidad desde la puerta del Campo, bien claramente se comprende cual era la calle y hasta que los bienes donados estaban junto a terrenos del hoy convento de las Francesas, por su accesorio.
Lo de «calle de la Guariza» está expresado en la rotulación de los planos de 1738 y 1788.
Y lo de «calle de la Boariza», por ser el título corriente hasta nuestros días, escrito en multitud de papeles del Ayuntamiento, y así decirlo personas aun nacidas después que se dio a la calle el nombre actual.
Pero confieso, francamente, que no sé que quieren decir las palabras «Aguariza», «Guariza» y «Boariza». Parece que se van deduciendo, sucesivamente, una de otra, y si se atiende a la última, a «Boariza», ¿no sería ello acaso, una corrupción de la palabra «boyeriza», y esta ya sabemos que era el sitio, corral o cuadra donde se guardaban los bueyes? Si así fuera, bien pudo ocurrir que por tal paraje hubiese un corralón, para el destino indicado, que, es claro, daría nombre a la calle por su proximidad. No se me alcanza otra cosa. Verdad que llegar de «Aguariza» a «Boariza» parece cosa fuerte.
De todos modos, la que se llamaba «calle de la Boariza» en el siglo XIX, cambió de rótulo, por acuerdo del Ayuntamiento, que en 1.º de Diciembre de 1854 la señaló el de «calle de Doña María de Molina», recordando aquella gran reina, señora de Valladolid, mujer de Don Sancho IV el Bravo, que si influyó grandemente durante el reinado de su marido, mucho mayor fué su influjo en el de su hijo Don Fernando IV, y aún más intenso en la menoría de su nieto Don Alfonso XI. La magnánima reina fué muy afecta a Valladolid, quizá por ser señora de la villa, y en ella vivió muchos años, y entre sus favores se cuentan las donaciones que hizo al monasterio de San Francisco, al cual cedió las casas que tenía en la calle de los Olleros, reservándose para sí una pequeña residencia, en que falleció el día 1.º de Julio de 1321, no sin antes haber recibido formal juramento de los regidores, caballeros y hombres buenos de la villa de Valladolid, de cumplir la voluntad de la reina al confiarles la guarda y custodia de su nieto Don Alfonso XI, durante su menor edad.
Aquí celebró Doña María, en varias ocasiones de su residencia en Valladolid, diferentes Cortes, y piadosa siempre, puede decirse que fundó el monasterio de San Pablo, al cual dejó para su construcción la renta anual de cuatrocientos maravedís de la moneda de la guerra que tenía en el portazgo de Valladolid, así como cedió a las religiosas de Santa María la Real (las Huelgas) el palacio que tenía adosado a las murallas, siendo su deseo ser enterrada en este monasterio, y a él se trasladaron sus restos desde el de San Francisco, conservándose en la iglesia de las Huelgas el sepulcro hecho años después del fallecimiento de la real protectora de la villa.
Aunque no sea muy oportuno el sitio de la calle de Doña María de Molina para tributar un recuerdo a la gran reina, al fin no se olvidaron sus favores al poner su nombre a la calle. Memoria bien modesta; pero recuerdo de todas maneras.
En esta calle, por donde está la de Veinte de Febrero, estuvo el convento de la Trinidad calzada, donde el pueblo de Valladolid proclamó entrar de lleno en las Comunidades de Castilla, al alterarse en 1520 por la quema de Medina del Campo.
En el hoy número 36 de la calle, estuvo instalada la Congregación de los niños de la Doctrina, llamados del Amor de Dios, que extinguida o trasladados los niños, sirvió luego para distintos servicios municipales (depósito de bombas de incendios, delegación de guardias municipales) y sirve (carretilleros y mangueros), además de tener en ella su vivienda algunos empleados. Al edificio y a los niños asilados se les llamaba «los doctrinos».
En la calle y frente a la entrada de la de los Doctrinos hubo una cruz de piedra, detalle que se repitió en varios sitios de la ciudad.
Referencias
Partes de este artículo incluyen texto de Las calles de Valladolid (1937), una obra de Juan Agapito y Revilla (1867-1944) en dominio público.
- ↑ Agapito y Revilla, 1937, pp. 133-136.
Bibliografía
- Agapito y Revilla, Juan (1937). Las calles de Valladolid: nomenclátor histórico. Valladolid: Casa Martín. Wikidata Q30332367.