Se llamó al principio «calle de la Merced» al tramo que entonces existía desde la hoy
calle del Cardenal Mendoza hasta
la de Maldonado, por tener al fondo el
convento de religiosos de la Merced calzada, que, por los datos suministrados por el historiador local Don
Juan Antolínez de Burgos, fué fundado en 1384 por la reina
Doña Leonor, mujer del rey Don
Fernando de Portugal, madre de
Doña Beatriz casada con Don
Juan I de Castilla. Leo tal «calle de la Merced» en escritura del
Hospital de Esgueva de 2 de Diciembre de 1585.
La iglesia fué reedificada por Don
Rodrigo de Villandrando, conde de Ribadeo, quien adquirió el patronato de la misma y en cuya iglesia fué enterrado, según Antolínez. Murió en 1448. Al suceder la
exclaustración de 1836 el Ayuntamiento solicitó se le adjudicase el convento de la Merced calzada, (como pidió también el de
Carmelitas descalzos), para ensanchar una calle, y en 26 de Julio de 1843 la Junta superior de Bienes Nacionales se le concedió, pero mediante el pago de un canon de uno y medio por ciento sobre su valor a justa tasación. No fué aceptada la concesión en tales términos, y se dedicó el edificio a cuartel de Caballería. Insistió el Ayuntamiento en su pretensión sobre la cesión de solamente la iglesia y, efectivamente, logró que le fuese concedida por Real orden de 31 de Marzo de 1849, subastando en seguida la demolición por contrata, según acuerdo de la corporación municipal de 23 de Abril siguiente. El derribo de la iglesia sirvió para quitar el tapón que ofrecía a la «calle de la Merced» y se prolongó esta hasta enfrentar con
la de Cervantes, quedando una sola calle desde la
plaza de Belén hasta la
calle de Don Sancho, como hoy está limitada.