En el código de Las Partidas, que fue compuesto por orden de Alfonso X de Castilla y durante su reinado, consta cuáles eran los principales requisitos que debía reunir el aspirante a ocupar la capellanía mayor del rey:
- Al capellán mayor del rey, a diferencia de otros cargos elevados de la Corte, no se le exigía que fuera de «buen linaje».
- Debía ser un prelado «de los mejores de su tierra», aunque con el transcurso de los siglos este requisito fue soslayado.
- Era el responsable de celebrar los oficios en las solemnidades religiosas, y debía estar continuamente junto al rey y «rezarle» las horas canónicas.
- Se esperaba del capellán mayor que fuera un hombre instruido y culto, a fin de que pudiera conocer bien «las horas y las escrituras» y se las pudiera hacer entender al soberano.
- Cuando confesara al rey debería darle buenos y sabios consejos.
- Debía ser un hombre leal hacia el monarca, a fin de no traicionar jamás el secreto de confesión, y también un hombre inteligente, experimentado y de «buen seso».
- Debería destacar por llevar una vida ejemplar y por ser un individuo de buenas costumbres, a fin de que el monarca y los restantes miembros de la Corte pudieran imitarle.
- Según consta en el Espéculo, que también fue compuesto por orden de Alfonso X de Castilla, el capellán mayor del rey debería ser el más «honrado y respetado» de entre todos los sacerdotes o clérigos de la Corte, ya que el rey era su feligrés. Y al mismo tiempo el capellán mayor sería el encargado de vigilar y guardar el alma del monarca.
- El capellán mayor debería ser un hombre entendido en las costumbres de la Iglesia católica, pues al celebrar los oficios y solemnidades con elegancia y gracia, inspiraría una mayor devoción en los miembros de la Casa del rey.
Capellánes reales A.D. 1163-1453