La capizana suele estar hecha de metal o de cuero endurecido. Formaba parte de la barda en los caballos, para proteger el cuello de golpes con una espada o perforaciones con una lanza durante conflictos militares.
Lo forman articulaciones con paneles individuales que tienen forma semicircular y se superponen entre sí. Están unidas por correas de cuero o por remaches de sujeción,[2] montados de forma holgada para adaptarse a los movimientos del animal. Se extiende desde justo detrás de las orejas del caballo hasta justo delante de la silla de montar.
En los extremos de la cabeza y de la silla hay correas de cuero con las que se puede sujetar a la silla y a la frente del caballo. En algunos casos se incorporaba una armadura de malla en el borde inferior. Existen diversas versiones en todo el mundo que difieren en cuanto a material, diseño y decoración.[3]
Se sujetan correas de cuero a la cabeza y a los extremos de la silla, con las que pueden unirse a la silla y a la frente del caballo. Algunas capizanas tienen armadura de cadena unida al borde inferior. Existen diferentes versiones en todo el mundo, que difieren en material, construcción y decoración.[3]