William Terry patentó el diseño el 17 de abril de 1856,[1] después de haber patentado un diseño diferente un año antes.[2] La carabina empleaba un cerrojo y un singular cartucho que contenía la bala dentro de una funda de papel nitrado junto a la carga propulsora adecuada, con un taco de fieltro engrasado en su base para ayudar a sellar la recámara. Los cartuchos montaban una bala Minié de calibre 13 mm (.54).
Al año siguiente, Terry se asoció con Bertram Calisher y tuvieron éxito al promover tanto la venta de armas con su sistema a particulares como el haber sido adoptada por el Departamento de Guerra británico. Además de haber sido suministrada al 18.º Regimiento Real de Húsares, los fusiles y carabinas con este sistema registraron un incremento de ventas en el mercado civil de armas de fuego y la carabina fue popular entre las unidades militares y policiales coloniales, especialmente aquellas de Nueva Zelanda.[3]
Algunas carabinas fueron empleadas durante la guerra de Secesión, en especial por el Ejército de los Estados Confederados, pero nunca fueron el armamento estándar de cualquier unidad.
Los cartuchos con casquillo de metal se volvieron cada vez más populares a partir de la década de 1860, por lo que muchas armas de la competencia, tales como la carabina Sharps, fueron modificadas para poder dispararlos. Pero el diseño básico de la Calisher y Terry hacía que esto no fuese factible y la empresa se disolvió en 1870.[4]